El azucar y los niños

Los mas grandes consumidores de azucares son los Niños

Es terrible la inconciencia de las personas que dan «dulces a sus hijos» ignorando las consecuencias terribles de su ingesta.

¿Sabemos que estamos dando a nuestro niños? me sorprende mucho que la mejor manera que hacer callar y consentir a nuestros hijos es darles un paquete de dulces, gominolas.

En vez de darles una nmazana o una fruta, se opta por la reposteria industrial

¿Que nos pasa con el azucar y con el dulce?

¿Se puede considerar el azúcar como un alimento?

Imposible, porque el azúcar blanca refinada, no es un alimento. Es una sustancia química pura, extraída de fuentes vegetales, más pura de hecho que la cocaína a la cual se parece en muchos aspectos.

Su verdadero nombre es sucrosa o sacarosa, y su fórmula química es C12H22O11.

Tiene doce átomos de carbono, veintidós de hidrógeno y once de oxígeno y absolutamente nada más que ofrecer.

El azúcar refinada no tiene vitaminas, no tiene minerales útiles, no tiene enzimas, no tiene microelementos, no tiene fibra, no tiene proteínas no tiene grasas y no es de ningún beneficio en la alimentación humana…

El alto consumo de azúcar es el principal responsable de la mayoría de las enfermedades crónicas que afectan nuestra sociedad: diabetes, hipertensión, arterioesclerosis, obesidad, cáncer, alzheimer, candidiasis y enfermedades infecciosas, entre otras”

Las golosinas son una tentación a la que pocos se resisten.

Sus atractivos colores y formas atraen a niños y mayores, que se dejan arrastrar por la variedad de sabores que deleitan sus paladares.

Pero lo que muchos no saben es que estos dulces tan adictivos apenas aportan nutrientes y sí excesivas calorías.

La OCU afirma que están compuestas básicamente por azúcar -sacarosa en su mayor parte, aunque también glucosa, fructosa o maltosa-, que es la base fundamental y suele constituir más del 50% de su peso.

También contienen gelatina, espesantes y productos de origen vegetal que se utilizan para dar consistencia al producto.

En algunos tipos de gominolas se ha detectado sorbitol y otros polialcoholes -edulcorantes que además tienen propiedades conservantes y ayudan a mantener la humedad-, grasas y ceras -que se usan para extraer las gominolas de sus moldes-, además de claras de huevo o proteínas lácteas para hacer golosinas tipo «nube».

Por último, suelen contar con ácidos, especialmente cítricos, para potenciar su sabor; colorantes, tanto naturales como artificiales y aromas cuya composición resulta más misteriosa pero que sólo se utilizan en cantidades muy pequeñas.

Por lo general, el nivel de colorantes que presentan estos alimentos no es tan elevado, aunque por sus llamativos tonos parezca todo lo contrario.

Las golosinas que tenemos en el mercado llevan como denominador común el azúcar (sacarosa) u otros edulcorantes artificiales.

También podemos encontrar harina refinada desprovista de las capas exteriores del cereal y un numeroso grupo de aditivos.

Exponemos a continuación algunos estudios realizados sobre efectos de diferentes aditivos de dulces y golosinas en el organismo humano:

En un estudio de Mateu y Ratera (1989: 26-29), aún admitiendo la necesidad de investigaciones posteriores presentan 57 aditivos perjudiciales para las personas, atribuyéndoles los efectos nocivos siguientes: agresividad, disminución del rendimiento escolar y agravamiento de la situación en los niños hiperactivos.

La investigación la realiza suprimiendo el azúcar refinado y los aditivos en la dieta de los presos.

A los 14 meses de iniciada la dieta se redujeron en un 61% los problemas de comportamiento como agresiones y disciplina.

Un segundo trabajo lo realiza suprimiendo ciertos aditivos a niños hipercinéticos, de los 76 niños sometidos a estudio, 62 mejoraron en conducta y 21 consiguieron un comportamiento considerado normal.

En un tercer trabajo muestra el avance en rendimiento escolar cuando se suprimieron colorantes, aromatizantes, conservantes y se redujo en gran medida el azúcar refinado.

Con respecto a la Hiperactividad. Muchos padres hace tiempo dan por sentado la relación entre el consumo de dulces y la hiperactividad.

El consumo del azúcar industrial es uno de los azotes alimentarios en nuestra civilización. Detrás de la producción de este «alimento» desnaturalizado se manejan muchos aspectos de índole económicos que al parecer, son más importantes que el estudio de salud de las personas que lo consumen sin ninguna limitación por desconocimiento de sus efectos secundarios.

Se han realizado muchos estudios científicos en distintas ciudades del mundo por médicos e investigadores muy reconocidos sobre los efectos nefastos del azúcar refinado en la salud, sin embargo, las autoridades sanitarias no se han decidido a actuar para controlar el consumo desmedido del mismo.

El azúcar se obtiene a partir de vegetales como: la caña de azúcar, la remolacha, etc., por un proceso químico de refinamiento donde se utilizan sustancias floculantes, cal, bisulfito de azufre, ácido fosfórico, clarificantes, etc., para obtener un producto cristalino, blanco llamado también sacarosa (C12 H22 011) que pertenece al grupo de los carbohidratos de Carbono y es un disacárido conformado por una molécula de glucosa y una molécula de fructosa.

Es bien sabido que los hidratos de Carbono son la principal fuente de energía de nuestro organismo, pero esto no es sinónimo como nos presentan las industrias azucareras a consumir azúcar industrial, ya que esto está desprovisto de sustancias biológicamente activas como: vitaminas del complejo B, minerales, oligoelementos, fibra, ácidos grasos insaturados, enzimas, que sí se encuentran en los hidratos de carbono que consumimos en su forma natural, y cada uno de estos ingredientes forman un conjunto indispensable para que pueda haber un buen metabolismo, y por ende, un buen aporte energético o calórico.

Es importante desmentir el mito de que el azúcar moreno es más natural que el azúcar blanco, ya que se somete al mismo procedimiento químico con las sustancias mencionadas, y además las diferencias en su composición son mínimas, según los análisis realizados por el Instituto de Higiene de Paris.

Se van reportando como posibles efectos fisiológicos del azúcar industrial enfermedades como:

  • 1. Deterioro de la dentadura (caries, piorrea, etc.).

  • 2. Enfermedades metabólicas como obesidad, diabetes, hipoglucemias, trastornos hepáticos, cálculos biliares y renales.

  • 3. Enfermedades de los órganos digestivos como: alteración de la llora intestinal, úlceras, meteorismo, estreñimiento.

  • 4. Enfermedades de las arterias como: arterioesclerosis, ateromatosis de miocardio, apoplejía.

  • 5. Debilitamiento del sistema inmunitario que se manifiesta reiteradamente con inflamaciones de las vías respiratorias, pielitis, cistitis, etc.

  • 6. Hipovitaminosis, especialmente de las vitaminas del complejo B importantes para el sistema nervioso.

  • 7. Hiperactividad en los niños, trastornos psicológicos y mentales.

  • 8. Enfermedades alérgicas, acné.

  • 9. Relacionado con el desarrollo y crecimiento de tumoraciones cancerosas. etc.

En personas sanas, consumir mucha azúcar se relaciona también con el aumento de peso, ya que el azúcar es un carbohidrato y su exceso se convierte en grasa se ha encontrado que consumir azúcar aumenta la eliminación de calcio.

El organismo se ve forzado a sustraer calcio de los huesos y los tejidos que son las únicas partes en donde lo almacena el cuerpo. El desgaste de calcio en huesos causa que se vuelvan porosos y frágiles, lo cual finalmente conduce a la osteoporosis

Cada vez se confirma más en medicina, que el origen de la mayor parte de las llamadas enfermedades de la civilización, no es otro que el déficit en la calidad de nuestra alimentación.

La energía que se obtiene del azúcar como producto químicamente puro se define como «calorías varias» ya que para que puede ser aprovechado por nuestro organismo necesita de la participación de vitaminas del complejo B, cómo la B1 (aneurina o tiamina), B2 (rivoflavina), niacina (nicotinamida), ácido pantoténico, botina, etc., que las capta o roba de otros alimentos que las contengan o de los depósitos orgánicos causándonos día tras día mas déficit de los mismos.

Por ejemplo: se acepta que las necesidades diarias por persona de vitamina B1 son de 1,5 mg.

Sin embargo, esta cifra carece de valor práctico, ya que las necesidades reales de esta vitamina dependen de la cantidad de calorías que obtenemos con la ingestión de hidratos de carbono y proteínas de nuestra dieta y se ha demostrado en múltiples estudios y estadísticas realizadas, que el aporte de tiamina es insuficiente en los alimentas que consumimos.

El principal suministrador de esta vitamina son los cereales y entre ellos el trigo el cual se consume de forma refinada (pan blanco o semi-integral) Y faltándole el germen que es la parte del grano que más riqueza tiene de esta vitamina.

Para que el pan pueda considerarse integral debe haber par lo menos 85% del grano completo sin la molienda, pues de lo contrario faltaría el germen del cereal.

Es importante destacar al azúcar como «ladrón de calcio’.

Katase, director del Instituto Patológico de la Academia Médica de Osaka ha publicado una serie de experimentos impresionantes sobre el efecto del azúcar puro en un cuerpo en crecimiento; ya que se observaba con mucha frecuencia, que los niños que consumían muchas golosinas, presentaban una gran «debilidad Física».

Esto le indujo a alimentar a un grupo de conejos que pesan entre 400 a 900 gr. con 2 y 4 gr. de azúcar de caña por kilo de peso.

La cantidad de azúcar correspondía a una dosis diaria de 40 a 60 gr. para un niño con un peso entre 20 a 30 kg (44 – 66 lbs).

Al cabo de 146 días, esta dosis añadida a los animales en estudio les causaba graves transformaciones en su sistema óseo (ablandamientos, deformaciones, rupturas).

«La sustancia ósea se ablanda hasta el punto de que se podía cortar fácilmente con el cuchillo»

En el microscopio se apreció una pérdida de Calcio de los huesos y una acentuación de la actividad celular como mecanismo de defensa ante un daño que avanzaba imparablemente, resultando huesos alargados y vacíos que recuerdan el crecimiento acelerado de la juventud moderna.

Es muy extendida la opinión de que la arteriosclerosis e infarto del miocardio se deben a un excesivo consumo de grasa saturada que se hallan principalmente en los alimentos de origen animal.

Sin embargo hay una serie de contraindicaciones según muchas observaciones realizadas, ya que hay muchas personas con niveles altos de colesterol en sangre quo no son proporcionales al consumo de grasa saturada que se hallan principalmente en los alimentos de origen animal. Sabemos que el organismo es capaz de sintetizar el colesterol y existen estudios científicos que demuestran que los carbohidratos refinados juegan un papel importante es este proceso y por lo tanto en el desarrollo de la arteriosclerosis y el infarto del miocardio.

El director del Instituto Dietético de la Universidad de Londres (Dr. Yudkin) ha estudiado un elevado número de hombres entre los 45 y 46 años de edad, descubriendo que el excesivo consumo de azúcar industrial es el responsable del aumento del infarto de miocardio antes incluso que el sobre consumo de grasas.

El Dr. Dam, premio Nobel de Medicina, consiguió desarrollar cálculos biliares de colesterol en Hámsteres alimentándolos solo con carbohidratos en forma de azúcar y harina refinada.

Como podemos observar, las enfermedades vasculares hacen parte de las llamadas enfermedades de la civilización, donde el consumo de azúcar refinado juega un papel muy importante.

El azúcar industrial es el principal “alimento” acidificante de nuestro organismo y juega un papel importante en la patogénesis de las enfermedades actuales.

Es por esto que debemos concientizarlos y divulgar los efectos nocivos que tiene en nuestro organismo. «Las enfermedades no nos vienen del cielo, sino de los diarios y pequeños pecados contra la naturaleza».

“Vuestros alimentos deben ser vuestras verdaderas medicinas”. Hipócrates (460 – 370 a.C). «El 99% de los hombres no pueden pensar por sí mismos, sino por la tradición»

Benjamín Franklin (1706- 1790).

Por ejemplo, luego de consumir alimentos con un índice glicémico alto, como aquellos altos en azúcar, harinas y cereales dulces, cuya glucosa es absorbida más rápidamente, el organismo aumenta automáticamente la liberación de insulina a sangre.

“El exceso de insulina en la sangre si ocurre recurrentemente trae como consecuencia desórdenes metabólicos tales como diabetes, hipertensión, aumento de grasas en la sangre (hiperlipidemia) y obesidad”, enfatiza Altieri.

Mientras que la resistencia a la insulina es una afección que se caracteriza por la deficiencia de los tejidos a responder a la insulina, resultando en disminución de la utilización de la glucosa por el tejido y aumento en la liberación de glucosa hepática.

La resistencia a insulina es un factor crucial en el desarrollo de obesidad, diabetes tipo 2 y los desórdenes metabólicos prevalecientes en el mundo actual

Relación con el cáncer 

Escuche un cientifico hablar en la television que las metastasis se vuelven mas agresivas a mas consumo de azucar, o sea que literalmente , las celulas cancerigenas se alimentan del azucar, a mas azucares consumidas, ¡mas agresivas se vuelven!

Los efectos negativos del consumo de azúcar y harinas refinadas o carbohidratos simples son amplios.

Cuando se ingiere azúcar o harinas blancas, los niveles de azúcar en la sangre aumentan rápidamente y el cuerpo libera la dosis de insulina necesaria que va acompañada de la emisión de otra molécula, llamada factor de crecimiento celular.

Y mientras el azúcar nutre los tejidos y hace que crezcan, la insulina y el factor de crecimiento tienen en común otro efecto: potenciar los factores de inflamación que estimulan el crecimiento celular y actúan como abono para los tumores.

No obstante, si una persona está luchando contra el cáncer debería transformar su dieta hacia una lo más natural posible, en la que se excluya todo alimento que sea procesado o alto en azúcar refinada.

No es pasar hambre.

Es no consumir productos altamente procesados ni con azúcar refinada”, recomienda Robles, mientras aconseja que la sociedad reevalúe lo que estamos comiendo y ser más inteligentes en lo que comemos.

De hecho, el oncólogo menciona un reportaje que el reconocido médico Sanjay Gupta, de la cadena CNN, publicó en Youtube, donde se habló del azúcar como una toxina.

Mientras que una investigación publicada por el Instituto Karolinska, en Suecia, sobre un estudio realizado entre 1997 y 2005 se encontró que un elevado consumo de azúcar y alimentos azucarados aumentaba el riesgo de padecer cáncer de páncreas.

También se ha señalado que mujeres que han sufrido cáncer de mama y que tienen una menor producción de insulina, tienen mayores posibilidades de supervivencia que las que tienen mayor nivel de insulina.

De hecho, desde hace muchos años se ha comentado que las células con cáncer consumen unas 25 veces más de glucosa que las células sanas.

Estudios e investigadores han llegado a la conclusión de que tener altos niveles de azúcar en la sangre incrementa el riesgo de morir de cáncer de páncreas, hígado y algunas otras enfermedades malignas. Son múltiples los estudios que demuestran que el cáncer se alimenta con el azúcar, así que un paso fundamental en la lucha o prevención contra el cáncer es disminuir el consumo de azúcar refinada.

Es fundamental la supervisión de un profesional licenciado de la nutrición porque también en estos casos es necesario que la persona consuma un poco de azúcar

Pero esta deberá ser de origen natural como la que encontramos en las frutas, pero en los rangos más bajos dentro de la necesidad de cada persona.

Sin embargo, otros profesionales de la salud también han indicado que un paciente que está pasando por una quimioterapia va a sufrir de efectos secundarios que, posiblemente, le quiten el apetito, le provoquen mal sabor en la boca y hasta úlceras que no les permiten alimentarse adecuadamente. Así que, si en un momento dado lo único que tienen ganas es de comerse un mantecado, indican, es recomendable que lo hagan, independientemente de cuanta azúcar contiene.

A tener en cuenta 

– Debes ir poco a poco dejando de endulzar las bebidas calientes, como el té, café, cereales calientes que consuma en el día. A medida que vayas dejando de lado el sabor dulce, podrás disfrutar mucho mejor del verdadero sabor de las bebidas y alimentos.

– Disminuye el consumo de bebidas carbonatadas, refrescos y jugos con azúcar añadida.

– Adquiere la costumbre de consumir agua, ya que es mucho más saludable. Y cuando desees darte algún gusto prepara jugos de frutas recién exprimidas y diluye con agua.

– Cuando compres alguna bebida o alimento es importante leer las etiquetas nutricionales y solamente comprar aquellos que dicen “sin azúcar añadida”.

– Para evitar la sensación de querer consumir algo dulce llegado el final del día, es recomendable consumir una fruta con un trozo de queso a modo de postre, en vez de comerse un helado, bizcocho, flan o cualquier otro postre que tenga alto contenido de azúcar.

– Enseña a tus hijos desde pequeños y no le ofrezcas como premios golosinas y dulces, así no los asocian con momentos agradables ya que pueden ser dañinos para su salud, prefiere darle frutas.

– Evita tener en casa alimentos guardados que contengan: azúcar añadida, dulces, caramelos, chocolates, etc.

– Se puede bajar el riesgo de contraer enfermedades graves controlando el peso y manteniendo un estilo de vida saludable que incluya actividad física.

Fuente: Madeline Rivera, dietista clínica del Hospital Auxilio Mutuo.

La toxicidad del azúcar 

“Toda azúcar añadida se considera dañina”

Sin embargo, destaca que las mejores opciones son la miel, la melaza, que es azúcar sin procesar y los jarabes naturales que se extraen del “maple” (arce en español).

La mejor opción es aprender a disfrutar el dulce natural de los alimentos: una cocción apropiada puede hacer que muchos cereales, frutas y verduras adquieran un dulzor que no solo es delicioso, también es perfectamente digerible y benéfico para nuestra salud

Y aunque acepta que el contenido calórico del azúcar y de la miel es prácticamente el mismo, resalta que la miel contiene proporciones pequeñas de varios micronutrientes de gran valor nutritivo y con efectos beneficiosos para la salud.

Algunos de estos son: aminoácidos esenciales, ácidos orgánicos, minerales (azufre, hierro, calcio, potasio, fósforo, magnesio, cobre, manganeso) y vitaminas (C y grupo B).

Además se le atribuyen propiedades antibióticas, antiinflamatorias y desinfectantes procedentes de las plantas empleadas por las abejas en su elaboración