La Glándula Tiroides y la Alimentación

En las últimas décadas se han acentuado las enfermedades relacionadas con la glándula tiroides, especialmente el hipotiroidismo y el hipertiroidismo, con las graves consecuencias que se derivan de ellas.

Estos dos desarreglos son totalmente opuestos, y se refieren a una excesiva actividad en el caso del hipertiroidismo y una casi atrofia en el hipotiroidismo. Si lo relacionamos con la alimentación, sabremos que en los dos casos hay alimentos que son aconsejables y otros que será necesario apartarlos, dependiendo según se tenga una u otra enfermedad.

Cada vez son más los casos que aparecen de estos trastornos de la glándula tiroides sobre todo en la sociedad más industrializada, lo que nos indica una relación con el estilo actual. De una parte, la incorrecta alimentación que tenemos en Occidente, provocada por las prisas, las comidas rápidas, la mala calidad de los alimentos que tomamos, la presencia de transgénicos, la falta de ejercicio o el sedentarismo y por una dieta desequilibrada.

Este tipo de enfermedades son llamadas auto inmunes, que aparecen en la sociedad consumista y sobre las que cada vez más se comprueba su relación con las emociones, estrés, miedo, falta de comunicación personal y emocional, ira, baja autoestima, entre otras causas, en definitiva, una mala gestión emocional, origina estas enfermedades, que también incluyen, alergias, asma, cáncer y las enfermedades tiroideas.

Causas del hipertiroidismo

La medicina convencional señala como causantes del hipertiroidismo al sistema inmunológico, a un tumor o a una inflamación pero es que, de nuevo, esto siguen siendo consecuencias de una causa primaria que es un desequilibrio en las funciones del organismo que nunca ocurre porque sí. No caigamos en la desesperanza de culpar a la mala suerte o a la herencia genética, sobre todo porque esta visión no nos ofrece ninguna posibilidad de tener el control para poder cambiar las cosas.

Una vez más volvemos a lo mismo: lo que sí es una causa coherente y real es el estilo de vida que llevamos y las herramientas que proporcionamos o no a nuestro cuerpo para que funcione como debe. Es decir, si no alimentamos a nuestras células con los nutrientes que necesitan, si además introducimos un sinfín de sustancias químicas tóxicas que nuestras enzimas no pueden metabolizar y que acaban depositándose en nuestro cuerpo como en un basurero, si no descansamos, no nos rodeamos de amor, no hacemos ejercicio o hacemos un tipo de ejercicio extenuante… ¿como no se va a volver loco?

Y esta no se trata de una visión subjetiva, sino todo lo contrario. Los alimentos son química, la oxigenación que se produce durante el ejercicio es química, los tóxicos que introducimos con los productos procesados son química (igual que los que entran con los productos de higiene y cosmética) e incluso los pensamientos implican la síntesis de ciertas sustancias químicas que participan en los complejos mecanismos internos… todo ello es tan químico y real como cualquier medicamento.

Se calcula que un 12% de la población occidental padece este tipo de disfunción, concentrándose principalmente en las, quizás por ser más sensibles a las emociones. Lo más complicado de estas enfermedades es que no presentan unos síntomas concretos, sino que muchos de ellos son habituales a otras enfermedades, lo que hace que muchas veces se traten ya en una fase muy avanzada, cuando lo importante es atajarlas en fases muy prematuras.

El trastorno más habitual de la glándula tiroides es el hipotiroidismo que es cuando la glándula deja de trabajar y por tanto producir la hormona tiroxina. En la hipófisis se produce la hormona TSH, hormona estimulante de la tiroides.

Cuando la tiroides, deja de fabricar tiroxina, la hipófisis para subsanarlo produce más cantidad de TSH, esto estimula la tiroides para que libere más tiroxina. En el caso de que esta cadena ocurriese al contrario, es decir que hubiera una producción excesiva de tiroxina, la hipófisis cesaría la producción de TSH, lo que también provocaría el hipertiroidismo.

La tiroxina regula el metabolismo celular, lo que demuestra la importancia que tiene en nuestro cuerpo. Cuando la tiroides disminuye su producción, el metabolismo se ve frenado y produce un aumento de peso corporal. Otros síntomas son debilidad muscular, sensación de cansancio, hipotermia o constante sensación de frío, reducción de la actividad mental, caída de cabello y debilidad en uñas, piel seca o subida no probada de colesterol. Estos síntomas son comunes a otras enfermedades, lo que hace difícil su detección. También su carencia en edad temprana dificulta el crecimiento.

Lo contrario pasa por un exceso de secreción de la hormona, acelerando el metabolismo, en los primeros años de vida pudiendo provocar un crecimiento desordenado, llamado gigantismo. El hipertiroidismo, menos habitual que el hipo, puede provocar un apetito desordenado, irritabilidad, nerviosismo, taquicardia y sensación de calor.

En el hipotiroidismo, el tratamiento es fácil, ya que solo se debe tratar de controlar los niveles de TSH con el medicamento L-Tiroxina y controlando la alimentación.

Tratamiento natural del hipertiroidismo

Para poder recuperarnos de cualquier enfermedad es necesario poner en ello toda la intención. Para eso es primordial, primero, que nos informemos concienzudamente. Por un lado, es importante ponerse en manos profesionales en las que confiemos, es decir, alguien que sintamos que, de verdad, se ocupa y se preocupa.

Después, es importante que, al margen de ponernos en sus manos, tomemos parte activa en el asunto informándonos por nuestra cuenta. El hecho de elegir o no un tratamiento natural o de complementar el tratamiento farmacológico con ayudas naturales depende de cada cual… todos tenemos derecho a elegir el modo en que queremos afrontar la recuperación.

Una dieta sana de por vida

Por favor, no pienses que seguir una dieta sana de por vida es un cambio terrible y desagradable que vas a tener que hacer… más bien se trata de todo lo contrario. En cuanto empieces a cambiar hábitos te darás cuenta de lo agradable que es, no solo introducir en el cuerpo sustancias vivas llenas de nutrientes saludables sino que, el mero hecho de comprar comida ecológica se convertirá en nueva y excitante experiencia… descubrirás personas comprometidas y tu visita a la tienda se convertirá en un agradable ejercicio con charla educativa incluida.

Resulta del todo imposible resumir en unas cuantas frases lo que significa comer sano o cómo elaborar una dieta verdaderamente eficaz que regenere el organismo. Nuestra filosofía no es proponerte simplemente una serie de consejos que no van a ninguna parte, sino convencerte de lo importante que es que te comprometas del todo, porque es la única forma de conseguir verdaderos resultados.

Lo principal es seguir una dieta hipocalórica, baja en calorías, por la facilidad a aumentar de peso. Por ello disminuiremos el consumo de grasas, la cantidad de alimentos en las comidas y prescindir de los productos refinados, como azúcar y harinas. Por otro lado, incorporaremos alimentos ricos en yodo y sobre todo, diferentes algas, como kombu, espirulina, fucus, agar-agar, nori o wakame. Podemos encontrar sales que contengan estas algas.

También pescado azul, bacalao y gambas, legumbres y verduras, principalmente acelgas, espinacas y berros, las más adecuadas son el plátano y la pera.

Conviene reducir alimentos que gasten yodo y que nos van a afectar. Alimentos grasos, como quesos, o que tengan azúcar, no son aconsejables, así como el consumo de alcohol y refrescos que contengan excitantes.

En períodos de estrés y presión psicológica, una buena alimentación es fundamental.

En el hipertiroidismo hay sensación de debilidad y en las mujeres, cambios del ciclo menstrual, pero a diferencia del hipotiroidismo, se tiende a perder peso sin motivo aparente y aparece un aumento de irritabilidad y de nerviosismo.

Los alimentos más aconsejables son las crucíferas, que deben comerse crudas o cocinadas al vapor, como el brócoli, las coles de Bruselas, la coliflor, los nabos y repollo. Estos vegetales disminuyen la producción de tiroxina.

En menor importancia están, las zanahorias, apio, calabaza y entre las frutas, el higo, las uvas, granadas, castañas y nueces. También debemos tomar alimentos ricos en Litio, por el nerviosismo e irritabilidad, como los espárragos, perejil, patatas y fruta, como el melón, muy refrescante y relajante.

Un producto dietético que se puede encontrar en tiendas especializadas, es la L- Carnitina, que reduce la actividad tiroidea, aunque debe consultarse a un profesional de la salud antes de tomarlo.

Hay algunos alimentos que son convenientes en las dos alteraciones de la tiroides.

Estos ni estimulan ni detienen la fabricación de tiroxina, sino que mantienen un equilibrio en su producción. La sustancia que realiza esta función es la rafanina y el alimento que la contiene es el rábano negro. También se encontramos en cereales integrales y germinados, especialmente el de trigo, por su alto contenido de vitamina B.

Fitoterapia para el hipertiroidismo

En lugar de tomar fruta después de comer (una costumbre muy desacertada), una infusión especialmente recomendada para el hipertiroidismo será mucho más beneficiosa. Te sugerimos que elabores esta mezcla de plantas medicinales para que tomes varias tazas al día. Añade al agua hirviendo dos cucharaditas de la mezcla y deja reposar unos minutos. Esta tisana está recomendada por el célebre Dr. José Luis Berdonces en su libro Manual de Medicina Naturista que, por supuesto, te recomendamos:

    • 35g de lobo (Lycopus europaeus)
    • 20g de agripalma (Leonurus cardiaca)
    • 20g de amapola de california (Eschsoltzia californica)

Hipotiroidismo

La disfunción, hipotiroidismo (HT) pudiendo ser de dos tipos: primario o autoinmune (Hashimoto) o secundario o central.

El primer caso, el síndrome de Hashimoto se caracteriza por una disfunción de la propia glándula tiroides que no responde a la estimulación de la TSH. Por eso se presentan niveles muy altos de THS y bajos de T4. Para el caso del HT central, la T4 se presenta baja por una baja estimulación de la TSH resultando en ambas hormonas anormalmente bajas. El caso más normal es el primero de etiología desconocida y supone más del 90% de los casos de HT. Asimismo está enfermedad se da predominantemente en mujeres (aprox. un 80%).

La sintomatología de la afección es variable y confusa en muchos casos aunque siempre suelen tener bastantes cosas en común como es la tendencia a ganar peso por la ralentización del metabolismo basal, tendencia a la depresión  debido a una reducción de la serotonina (5-HT).

También se ha comprobado como puede disminuir las capacidades cognitivas/intelectuales como la memoria o la inteligencia por el desequilibrio, posiblemente, en los neurotransmisores como un aumento de la catecolaminas.

De hecho se ha comprobado unos niveles hasta 3 veces más altos de noradrenalina , niveles a lo largo del día más altos de cortisol (hasta el doble).

La incidencia de los niveles altos de cortisol (recordemos, hormona del estrés) son perjudiciales en la cognición y hacen tender hacia una intolerancia al estrés en conjunción con la elevación de las catecolaminas, esto es, poca resistencia o mayor sensibilidad al estrés; en síntesis puede conllevar depresión.

Se ha visto un cansancio acusado en los pacientes de hipotiroidismo por la reducción del metabolismo basal, el cual ralentiza todas las reacción metabólicas del cuerpo así como, de nuevo, a priori, el cortisol elevado que somete a un estrés constante: fatiga. Regresando al plano intelectual, también se ve afectado el hipocampo, parte del cerebro relacionada con la memoria y la depresión en caso de su reducción .

Por último, el HT se relaciona con enfermedades coronarias y arteriosclerosis, incluso, el HT subclínico en el que solo se aprecia un THS elevado pero sin reducción del T4 así como enfermedades mentales .

Aumentos en los niveles de la lipoproteína de baja densidad (LDL) oxidado . Metabolismo anormal de muchos minerales como el zinc y un retraso o disminución en los niveles y actividad de la GH (hormona del crecimiento)  con lo que podría afectar al crecimiento.

Ahora bien: ¿Cómo afecta esto a la alimentación o cómo podemos paliar la sintomatología o parte de ella al menos?

Pues, en primer lugar, hemos de tener en cuanta un factor determinante en el desarrollo de la tiroiditis y es el omega 6 pues su exceso disminuye la actividad tiroidea , de ahí que haya que tener cuidado especial con las grasas poliinsaturadas y los alimentos ricos en éstas. Sería la primera línea de actuación a la hora de planificar una dieta o plan de comidas. Normalmente las recomendaciones dietéticas para el HT son justo al contrario: eliminar las grasas saturadas y aumentar las poliinsaturadas, es decir, usar aceites vegetales como el de girasol o soja y semillas como las nueces en concordancia con las recomendaciones de la OMS actuales. Pero como la mayoría de alimentos ricos en grasas poliinsaturadas con muy ricas en omega-6 y pobres en omega-3 excepto los pescados son contraproducentes. Así pues, los aceites vegetales excepto el de oliva y coco o palma roja por contener pocos ácidos grasos poliinsaturados quedan excluidos terminantemente.
El segundo punto de actuación es combatir la reducción del metabolismo basal, con lo cual, la dieta debe ser hipocalórica. Esto es fácil y solo hay que comer menos de lo habitual para no favorecer la acumulación de grasas y, en consecuencia, el sobrepeso.

El tercer punto lo dedicaría, a propósito de la reducción del metabolismo basal (MB), a incrementarlo por medio de la termogénesis que produce un consumo alto en proteína además del resto de tips que se pueden ver en el enlace a este mismo blog para perder peso.

El cuarto punto lo dedicaría a los carbohidratos (CH). Se ha comprobado sus efectos neurológicos que podrían afectar al correcto y estable «balance» de neurotransmisores así como entorpecer los mecanismos de control de peso y saciedad, además, se sabe que no son imprescindibles pues son sintetizables por el proceso de gluconeogénesis. Los CH producen retención de líquidos, contraproducente con la tendencia a acumularlos en caso de HT (mixedema). La dieta ha de ser baja en CH.

Un tema a debate, el punto cinco, lo dejo para ver si el IF (ayuno intermitente) sería o no apropiado. Se sabe que aumenta las catecolaminas y el cortisol lo que podría colaborar con las ya aumentadas hormonas debido a la propia patología, sin embargo, los beneficios en salud del mismo podrían compensar. En detalle, el aumento de las catecolaminas y cortisol podría disminuir la sensibilidad al estrés por una disminución en los receptores de ambos en el sistema nervioso con el consiguiente beneficio.

Por otro lado, el ayuno incrementa la GH compensando, posiblemente, los niveles bajos de la misma por el HT. Se ha comprobado su eficacia en la pérdida de peso graso con lo que un mejor perfil lipídico también disminuye los marcadores de inflamación como es consabido y disminuye el riesgo cardiovascular y de dislipidemia . En conclusión, el IF podría ser interesante en la práctica.

El sexto punto atiende a la fibra dietética . Podría aumentar la motilidad intestinal reducida por el descenso de la MB pero disminuye la absorción de nutrientes con lo que, en una dieta hipocalórica, más baja por esta condición en minerales y vitaminas no sería muy adecuado. Quizás podría ser una buena idea mantener la ingesta de algo de fibra de verduras por ejemplo pero no en exceso.

En séptimo lugar, se ha comprobado el efecto de la soja en el HT siendo negativo y colaborando en su aparición . Además, los fitoestrógenos de la soja también actúan a otros niveles produciendo cambios hormonales y los antinutrientes como el ácido fítico reducen la absorción, por ejemplo, de la propia medicación. La soja debe ser eliminada.

El hipotiroidismo se resuelve con la terapia sustitutiva con levotiroxina que complementa la hormona tiroidea natural pero, con estos tips se puede solventar problemas previa terapia o cuando ésta aun no ha hecho todo el efecto deseado.  La dieta rica en proteína animal, moderada en grasa, poco calórica por tanto y baja en CH con IF quizás podría ser la idea; también atendiendo a la limitación de los omega-6 y la soja.

Asociado a la terapia con hormonas tiroideas, la T4 y T3 algunos autores han comprobado la eficacia de la implementación de T3 en pacientes con depresión pues ayudaría en conjunción con la medicación propia psicofarmacológica .

El T3, recordemos, es la forma activa de las hormonas tiroideas y, para el caso, produciría un incremento en la producción de 5-HT (serotonina), el neurotransmisor más relacionado con la depresión, un aumento del MB con la consiguiente «reactivación» del metabolismo y podría bajar la producción de glucocorticoides (típicos del HT y la depresión). Asimismo se ha visto, a razón de los efectos del HT subclínico en el cuadro depresivo como podría ser un tratamiento útil también en estos casos .

Regresando a la nutrición después de este inciso más propio de la psiquiatría, el aumento de la MB por la disminución en el consumo de ácidos grasos omega-6 en sinergía con una mejor proporción entre omega-6 y 3 podría mejorar los estados depresivos por este efecto aunque, aun más, por el simple hecho de que el sistema nervioso central tendría, en caso de un buen ratio omega-6/3 la capacidad de sintetizar con mayor facilidad ácidos grasos omega-3 de cadena larga como el EPA y DHA importantes para el cerebro .

Además, se ha observado una relación entre los lípidos sanguíneos con el desarrollo de la depresión.

El bajo colesterol se correlaciona con la depresión y el suicidio así como también la baja ingesta de ácidos grasos omega-3 o exceso de omega-6 .

En relación con la tiroiditis podría haber una relación con ésta con el consumo de lípidos tanto en cantidades como proporciones y, de esta manera ser una patología derivada de desequilibrios alimenticios en tanto que el sistema inmune (tiroiditis de Hashimoto) atacara al propio tiroides producto de un error. Esta hipótesis es aplicable al resto de enfermedades autoinmunes y metabólicas.

La terapia dietética podría ser un eficaz paliativo de los síntomas depresivos y neurológicos de la hipofunción tiroidea; en la práctica podrían evitar el uso de fármacos antidepresivos aunque, por suerte, éstos (como la fluoxetina) se han mostrado como seguros en casos concomitantes con HT .

Por descontado queda, dados los estudios y conclusiones obtenidas que la terapia dietética puede ser un potente arma para prevenir el propio desarrollo de la patología y no solo limitarse a ser un paliativo de su sintomatología.

Hábitos que curan

Como última recomendación te hablaremos de los hábitos que, por difícil que resulte de aceptar, son tan necesarios como cualquier otra cosa. Para poder mejorar y obtener resultados verdaderamente efectivos, es necesario que te lo tomes tan en serio como si se tratara de un medicamento:

    • Ejercicio regular. Hacer ejercicio moderado y regular es una de las herramientas más importantes que podemos ofrecer al organismo. Consulta cómo hacer un ejercicio inteligente para no caer en extremos negativos.
    • Dormir. Dormir bien y descansar lo suficiente es igualmente necesario ya que, aunque no lo parezca, nuestro organismo también trabaja por la noche y para que pueda secretar las hormonas necesarias y eliminar las sustancias tóxicas como debe, es necesario que le proporcionemos un descanso eficiente a las horas oportunas. Consulta por qué es tan importante dormir bien y cómo hacerlo.
    • Amor. Sí, nuestras relaciones también afectan químicamente a las células. Dependiendo de nuestro estado anímico el organismo funciona mejor o peor. Revisa cómo vivir amorosamente y cómo aprender a elegir personas.
    • Fuera el estrés. El estrés es uno de los peores enemigos de nuestra salud. El hipotálamo es un maestro de orquesta particularmente importante en el organismo y su relación con nuestros pensamientos es muy estrecha. Consulta cómo la mente crea felicidad o sufrimiento, las ventajas de la meditación o cómo cambiar patrones de conducta destructivos.

Y recuerda que, muchas veces, las situaciones negativas de la vida como una pérdida o una enfermedad son excelentes oportunidades para crecer y convertirnos en una persona mejor

No debemos olvidar el alimento neutro básico para la vida y muy necesario en estas enfermedades: el agua, una buena hidratación es necesaria e imprescindible.

JOSEP MASDEU BRUFAL