Comidas navideñas saludables

Las Navidades son dulces y calóricas.

¿Por qué no rebelarse contra ello?

Opta por cuidar de los tuyos y que recuerden tus comidas o cenas no sólo como las más deliciosas, sino también como las más sanas.

Sencillo cóctel de frutas

Durante las fiestas de Navidad se acumulan muchas comidas y cenas llenas de platos inacabables y pesados de digerir y muchos dulces tentadores.

A veces, la glotonería y, otras veces, el compromiso de cenar en casa de familiares y amigos, nos deja la sensación de culpa y remordimiento por haber comido de más o por no haber comido como nos habíamos planteado previamente.

  • Presta atención a tu sensación de hambre durante las comidas navideñas.

Cuando te sientas saciado y cómodo, es el momento de dejar de comer.

A continuación te presentamos una pequeña guía de supervivencia para que tu dieta no se aleje demasiado de tus deseos este año.

  • Replantéate tus aperitivos.

Incorpora opciones de aperitivos más sanos antes de las comidas.

Puedes servir unas brochetas de tomatitos cherry con hojas de albahaca y queso fresco mozzarella, o unas gambas marinadas con zumo de limón y ajo, o albaricoques secos con cabrales (Cubre cada albaricoque con media cucharadita tamaño café de queso cabrales.

Espolvorea con pistachos desmenuzados y rocía con unas gotitas de miel. Finalmente, puedes espolvorear sobre ellos un poco de pimienta).

En general, el salmón ahumado y las gambas nunca fallan y son muy saludables además de aportar muy pocas calorías a tus aperitivos.

Añade color a tu cena navideña con una bandeja de frutas o una ensalada de verduras.

No solo es saludable y delicioso, sino que además puede resultar muy decorativo.

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  • Toma porciones más pequeñas.

Se pueden llegar a probar todos los platos que se sirvan en la cena si comes raciones pequeñas de cada uno.

Recuerda, una indulgencia ocasional no tiene por qué destruir todos tus intentos de perder peso.

No te quedes con la sensación de que te están rellenando como al pavo para la siguiente cena. Aprende a decir que no cuando tu suegra te llene el plato hasta el borde.

Seguro que no hieres los sentimientos de la cocinera ni los tuyos propios por no haber dicho nada a tiempo.

  • Un bocado de pastel te hará menos daño que una pieza entera.

Si no quieres continuar comiendo, tal vez sea el momento de comenzar una conversación, que, además, no suma calorías.

Las vacaciones son un buen momento para charlar con los seres queridos a los que hace tiempo que no vemos.

Pero asegúrate de no hablar de la comida, por si la cocinera está atenta, que es lo más probable, y te llena el plato un poco más.

Nunca te saltes comidas antes de una comida o cena navideña.

Es menos probable que te excedas en la comida si te has alimentado bien durante todo el día y llegas sin sensación de hambre.

No permitas que las interminables visitas navideñas y el ritmo de las vacaciones frenen tu programa habitual de ejercicios.

Abrígate bien y date un paseo después de la comida o la cena.

Esto no solo puede evitar que comas en exceso y que picotees de los aperitivos, sino que también es una forma ideal de quemar las calorías extra que hayas ingerido y de ayudar a tu organismo a digerir la cena.