SOY PURA ENERGIA

SOY PURA ENERGIA

Ser consciente de mí mismo de mi propio ser es una clave para el desarrollo de mi ser y de mi personalidad que no puedo ni quiero negar, y a la verdad es que soy “PURA ENERGIA” dificil de contener

Desde bien pequeño fui tremendo un chico inquieto, lleno de energía vital que se movía constantemente que bullía en todo su ser, ¿quien me podía contener?

Siempre se suele asociar esa “energía brutal” con “chico malo” “travieso” etc. etc. y en vez de ayudar a canalizar esa energía para el bien se suele “reprochar” e incluso “tratar de inhibir la energía propia de cada persona” reprimiéndola, así nacen las frustraciones.

Al final la “energía de cada persona tiene que fluir” ¿Por qué no dejarla fluir en vez de reprimirla?

A la verdad que se puede usar la energía que fluye desde dentro del ser para ayudar a las personas

La física cuántica nos ayuda a entender esa parte de nosotros que muchas veces no controlamos y que asociamos siempre al mal.

La física cuántica indica que la realidad es un conjunto de posibilidades potencialmente infinitas.

Con los últimos desconcertantes descubrimientos, nos damos cuenta siempre más de cuánto la realidad sea elástica y maleable, y de cuánto grande pueda ser el poder que el hombre tiene sobre ella.

Eso es interesante y aplicable a la energía propia de cada individuo y si la aplico a mi vida me daré cuenta que soy “PURA ENERGIA” y esa “energía” es controlable.


Yo sé lo que siento como lo siento y cuando lo siento, soy un flujo de energía tan grande y tan poderosa que si no lo controlo difícilmente podrás entenderlo, ¡eso no me convierte ni en bueno ni en malo! Solo en PURA ENERGIA


En la sociedad que vivimos muchas veces nos vemos forzados a reprimir las emociones para ser aceptados.

Sentimientos de ira, impotencia, miedo, rabia, no son bien vistos, ni tampoco las emociones más queridas por ninguno de nosotros, sin embargo son emociones: ni positivas, ni negativas, simplemente emociones.

El problema con las emociones cuando no las dejamos aflorar, es que las reprimimos y al no dejarlas emerger se quedan en nuestros cuerpos creando desequilibrio en nuestra energía sutil, transformándose en tensiones, enfermedades, baja estima por nosotros mismos, relaciones conflictivas, etc.

Las emociones tienen la tarea de reflejar nuestro mundo interno, nos indican que está sucediendo en nosotros y a nuestro alrededor, nos ayudan a interrelacionarnos con el mundo.

Miedo, sorpresa, aborrecimiento, ira, alegría y tristeza, son emociones que aparecen de forma automática, sin embargo son de corta duración, si se prolongan en el tiempo, es porque está siendo alimentada por nuestros pensamientos.


Yo soy pura ENERGIA y no reprimo esas energías afloran en mi piel SOY SENSITIVO, siento y vivo las cosas con tal intensidad que si tengo que controlarlas, porque soy un puro CICLON que puede arrasar todo en su paso PURA ENERGIA


Intenso en el amor, Intenso en el sentir, Intenso en todos los aspectos de mi vida, SOY PURA ENERGIA.

Tengo suficientemente energía que Dios me ha dado para COMERME AL MUNDO ENTERO para aceptar retos y desafíos para vencer miedos y temores, tengo bastante ENERGIA VITAL para sobreponerme a enfermedades y tragedias.

Cultivar la energía interna es un arte que se aprende, y que puede dirigirse para hacer el bien y obviamente no el mal , pero no es tan fácil como parece, aprender a controlar sentimientos y emociones cuando eres un PURO CICLON DE ENERGIA es una TAREA QUE CUESTA, para eso se necesita mucha disciplina y constancia.

Personalmente el deporte me ha ayudado mucho a poder gestionar ese flujo tan grande de energía dirigiéndolo hacia la actividad física y la mejora de mi autoestima, el crecimiento personal y la ayuda a las personas.

Dirigir todo mi potencial en el proyecto de nutriconybuenasalud hacia una perspectiva de salud mental y equilibrio físico emocional es una de las tareas que me apasiona porque me involucro del todo en ello.

Una forma facil de expresar el autoestima es «si me siento bien y me agrado, hay magnificas posibilidades de que pueda enfrentar la vida desde una postura de dignidad, sinceridad, fortaleza, amor y realidad«.

Tal es el estado de autoestima elevado; por otra parte si una persona es depresiva, se siente limitada o tiene una actitud negativa, la energia se vuelve difusa y fragmentada, debilitando al yo hasta enfrentar la vida en una postura de temor e impotenciatal estado psicologico ocasiona que la persona se sienta cque no cuenta, se sienta reachazado y carente de capacidades.

No creo que sea «MAGICO» sino que es cuestión de «GESTIONAR» y entender la energia que tienes para «COMERTE EL MUNDO A BOCADOS» y conseguir lo que deseas.

Saber controlar nuestra mente y dirigir nuestro flujo energetico ¡aja! facil en decirlo pero ¿como hacerlo?

La energía es la capacidad de desarrollar una actividad vital, y desde los tiempos más remotos el concepto de energía ha sido aplicado a un área cada vez más amplia de la comprensión y del esfuerzo humano.

Durante mucho tiempo este concepto se aplicó sólo en relación con los sucesos y acontecimientos físicos, pero actualmente se ha introducido también en los campos psicológicos, económicos y sociológicos.

Del concepto de energía como fuerza viviente distribuida en forma general, surge unalínea directa de desarrollo que conduce a todos los sectores del vivir humano.

Para la mayoría de las personas la utilización hábil e inteligente de la energía del pensamiento en el servicio no es un proceso automático.

Requiere esfuerzo, disciplina y la comprensión de los principios en los que puede basarse el uso creativo de la mente.


Cuida tus pensamientos, porque se volverán palabras.
Cuida tus palabras, porque se volverán actos.
Cuida tus actos, porque se harán costumbre.
Cuida tus costumbres, porque forjarán tu carácter.
Cuida tu carácter, porque formará tu destino.
Y tu destino será tu vida.


¿Es fácil cambiar una creencia?

¿Cómo nos afecta aquello en lo que creemos?

¿Tienes creencias que limitan tu potencial? 

Una creencia es la aceptación de aquello de lo que hemos sido testigos, de aquello que hemos experimentado o conocido por nosotros mismos o de aquello que nos han transmitido otros mientras no teníamos capacidad para valorarlo.

Las creencias fundamentales del ser humano se consolidan en el periodo de aprendizaje, por eso el entorno familiar, socio-cultural y la educación que se recibe en la infancia condicionan nuestra forma de pensar.


Nada es permanente con respecto a nuestros patrones de comportamiento excepto nuestra creencia de que ellos son así. Moshé Feldenkrais


Desde pequeños comenzamos a construir nuestra identidad e influenciados por nuestras experiencias creamos una imagen de nosotros mismos.

Cuando transformamos una creencia se activan las conexiones neuronales necesarias para poder generar un determinado patrón de comportamiento, se amplían el número de conexiones en nuestro cerebro y se integran plenamente ambos hemisferios para poder desarrollar todo nuestro potencial.

Nuestras creencias configuran nuestros hábitos y nuestra forma de pensar.


Liberémonos de nuestras creencias que limitan nuestra visión y abramos nuestras mentes a lo que creemos imposible. Enric Corbera


Tendemos a notar rápidamente cuando las suposiciones y certezas de otros están interfiriendo en la apertura de sus mentes, pero es mucho más difícil darse cuenta cómo nuestras propias creencias están limitando nuestras posibilidades.

El proceso de auto-conocerse, diferente al de conocer a otros, requiere valor y compromiso para cuestionar la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Cambiando nuestra autoimagen podemos cambiar nuestras creencias limitantes y avanzar en el camino hacia nuevos hábitos y aprendizajes.

Es pues importante mirar nuestra forma de pensar porque puede ocurrir que nos angustie el luchar por cambiar lo que pensamos.

Debemos tener en cuenta los sentimientos para generar otros pensamientos que en lugar de interferir en nuestro desempeño, nos ayuden a la hora de afrontar los problemas que siempre surgen en la vida.

Al final, aunque conscientes de lo que sentimos , debemos de trabajar sobre lo que pensamos.

Debemos de trabajar sobre lo que pensamos para no derrotarnos antes de empezar.

La buena noticia es que este trabajo se puede conseguir, nos podemos entrenar.

Las personas más fuertes perseveran.

Creen (piensan) en positivo, cambian pensamientos ansiogenos por pensamientos positivos.

Esto es una elección nuestra, es el desarrollar una actitud frente a la vida que puede contribuir a la felicidad personal.

Es interesante poder clasificar los pensamientos en tres colores ¡como un semaforo! y ademas de divertido para poder identificarlos


Hay pensamientos verdes:

Aquellos pensamientos comunes que no implican intensidad emocional en la mayoría de las personas.

Por lo general son evaluaciones breves y de “libre circulación”: “qué calor hace”, “voy a comer algo”, “qué divertido es esto”, “voy a darme un baño y sigo”, “tengo que comprar lavavajilla”.


Pensamientos amarillos:

Pensamientos que salen de “verdes” y nos ponen en alerta de algo.

Implican un grado un poco más intenso de alguna emoción: “Tengo que llamarlo y no tengo ganas”, “hoy tampoco pude estudiar”, “qué pasa que no me llamó?”.


Y pensamientos rojos:

“Me falló, así no se comportan los amigos”, “No soporto su presencia”, “Todo me sale mal, mi vida es un desastre”, “Debo estar loca para que me esté pasando esto”, “Si no consigo esto tiro la toalla, me cansé de pelearla”. “Es un inútil”.


Los pensamientos verdes conviven con los amarillos  y los rojos.

En un minuto podemos tener pensamientos de los 3 colores.

Pero en un estado de perturbación tendremos casi exclusivamente los rojos.

Los pensamientos amarillos nos ponen en guardia de que la intensidad de nuestras emociones se está activando.

No está mal eso: es humano y normal tener emociones.

Pero la intensidad de las emociones nos indica que podemos estar pasando a un terreno disfuncional.

Los pensamientos rojos ya son pensamientos con distorsiones.

Las distorsiones en nuestros pensamientos (distorsiones cognitivas) están en los orígenes de todo malestar, y de malestar puede pasar a trastorno.

Será imposible estar consciente de los 20.000 pensamientos diarios.

Los verdes pasarán desapercibidos.

Los amarillos es posible que los detectemos y sería conveniente hacerlo, porque sería “preventivo”.

Pero sí sería conveniente detectar los rojos, para desactivarlos. Para que no contagien nuestras emociones a tal punto que disparen o intensifiquen algún trastorno. Veamos algunos de ellos, los que aparecen más frecuentemente.


Pensamientos rojos– Las distorsiones cognitivas:

1)       Pensamientos polarizados: es el pensamiento dicotómico, de “todo o nada”, “de blanco o negro”. Son pensamientos extremos, sin puntos intermedios. (Ejemplo: “Era mi mejor amigo, mi amigo del alma, pero no me saludó para mi cumpleaños, asi que ya no lo considero mi amigo porque un amigo jamás se olvida de una fecha importante”)

2)        Visión catastrófica: “catastrofización”, anticipación de un mal futuro. Son los pensamientos que empiezan con el condicional “¿Y si…?”. La visión siempre es la peor de las visiones disponibles. (Ejemplo: “Jamás me subiré a un avión, y si se cae..?”; “No me presentaré a ese trabajo porque no me tomarán”)

3)       Maximizar lo negativo y minimizar lo positivo. Maximizar es exagerar. Está emparentado con la visión catastrófica. Solo se puede ver lo malo y no se ve lo bueno de una situación. Lo bueno no se lo aprecia, es una visión sesgada. (Ejemplo: “Odio mi trabajo. No tengo libertad, mi jefa está todo el tiempo controlándome, siempre me corrige todo lo que hago, me ocupa todo el día, voy a desgano, creo que voy a renunciar”. Hay dificultad de ver las ventajas o los aspectos positivos de una situación.)

4)      Etiquetamiento, rotulación: Se toman una o dos cualidades, se las generaliza y se emite un juicio. Esa etiqueta es una visión sesgada de la realidad. (Ejemplo: “Me preguntó si podía concurrir más temprano a la cita, es un intolerante”; “Es un loco”; “Dice pavadas”)

5)       Interpretación del pensamiento, o “lectura de mente”. Es creer que sabemos lo que están pensando otras personas, son deducciones a las que llegamos, la mayoría de ellas son erróneas. (Ejemplo: “No me invitó a la reunión porque  está aún enojado”; “Se fue muy callado, seguro que está deprimido porque cortó la relación con ella”)

6)       Generalización: Es una extensión de un simple incidente a la situación total. Es cuando llegamos a conclusiones a través de un solo elemento. (Ejemplo: luego de terminar una relación, él dice “Todas las mujeres son iguales, no saben lo que quieren”)

7)       Filtraje o visión de túnel- abstracción selectiva: Parecido al pensamiento polarizado y a la generalización. Es ver sólo un aspecto de una situación, por lo general sólo el aspecto que queremos ver. (Ejemplo: “Conocí una persona hace unos días, es maravilloso, creo que es el hombre de mi vida, estamos hablando de irnos a vivir juntos pronto y casarnos, es el hombre ideal!”)

8)       Los “debería”: La persona se comporta según unas reglas inflexibles para consigo misma y para con los demás. Se autoimpone la perfección, es muy exigente consigo misma y con los demás. Juzga y se juzga con severidad. (Ejemplo: “No puede una mujer como ella comportarse como lo hizo, tan directamente. Yo no lo hago así. Tendría que haberse podido controlar”)

9)       Personalización: Es cuando una persona lo refiere todo a sí mismo. (Ejemplo: “Su tristeza es porque yo estoy desanimada, él no me lo dijo pero yo lo presiento.”). Es parecido a la lectura de mente pero siempre referido a uno mismo.

10)       Razonamiento emocional: Es la tendencia a homologar un sentimiento con una conclusión racional.  (Ejemplo: cuando una persona se siente un perdedor, ES un perdedor. Cuando una persona está actuando torpemente, ES torpe)

11)    Falacia de control: Puede ser de dos formas: a) Puede sentirse impotente y externamente controlada,  ó b) omnipotente y responsable de todo lo que sucede a su alrededor y de todas las personas que lo rodean. (Ejemplo: “Todos están pendientes de mí”, ó “Tengo que lograr que salga de su depresión y que se independice económicamente”).

12)    Falacia de justicia: Es cuando se aplican normales legales a las relaciones interpersonales. (Ejemplo: “Un buen hijo no le levanta la voz a los padres”).

13)    Falacia de recompensa divina: La persona se comporta en forma “correcta” porque espera una recompensa divina, sobrenatural. (Ejemplo: “Estoy trabajando 14 horas por día, sé que me están explotando, pero algún día seré reconocido con la paga que corresponda, Dios me va a ayudar”).

14)    Falacia de cambio: Es pensar que nuestra felicidad depende de los actos de los demás. En la base de este pensamiento está la creencia de que si a alguien se le insiste para que cambie, ésta persona cambiará. Y si cambia, podrá satisfacer nuestras necesidades. (Ejemplo: “Dijiste que ibas a dejar de salir más temprano de tu trabajo pero no lo hiciste, mientras yo no sé qué hacer sola en la casa. Espero que lo modifiques porque no es eso lo que habíamos convenido”).

15)    Falacias en la atribución de causa-efecto: Es cuando se piensa que hay una sola causa que produce un efecto, cuando en realidad es una combinación de varias causas. (Ejemplo: “Saqué un puntaje bajo porque eran muchas preguntas para poco tiempo”; ó “Me dejó porque yo me negué a acompañarlo”)

16)    Falacia de efecto dominó: es cuando pensamos que a un primer movimiento le sucederá una cascada de eventos adversos, aunque no tengamos prueba de ello. (Ejemplo: “Con la llegada de internet la gente buscan allí material para estudiar e informarse. Esto hará que las personas lean cada vez menos de los libros y que las editoriales se fundan. Si se funden las editoriales quedará un montón de gente sin trabajo”)

17)    Victimismo o recurrir a lo emocional: es esta falacia una persona trata de manipular a otra no con argumentos sino apelando a emociones, como por ejemplo el miedo, la culpa, o la vergüenza. (Ejemplo: “Si no leés lo que te di me voy a ofender”; “No salgas así vestida a la calle, la gente se reirá de ti”; “Si no hacés lo que te digo te morirás de hambre”.)

18)    Recurrir a la tradición: Es una falacia en la que se considera correcto algo solo por el hecho de que así fue hecho tradicionalmente. Se recurre a la tradición como si eso garantizara la veracidad. (Ejemplo: “Las mujeres recién separadas no deben ser vistas hablando con otros hombres”; “ Tengo que casarme y tener hijos antes de los 30 años porque si no pensarán que tengo algún problema”)

19)    Pensamiento de grupo: es un pensamiento que considera que si un grupo hace las cosas de una determinada manera, yo debo hacer lo mismo porque formo parte del grupo. Se ve asiduamente entre los grupos de adolescentes, en las conductas consumistas, en los grupos políticos y con los sentimientos patrióticos.

20)    Las comparaciones: Medir nuestro valor de acuerdo a los valores de los otros. Al hacer uso de las comparaciones, estamos sesgando nuestra visión de la realidad, porque solo comparamos con algún dato, no con todos, y eso nos puede producir emociones displacenteras. (Ejemplo: “Tengo que ser flaca como esa modelo”, “Si él roba, yo también puedo hacerlo”)

21)    Culpabilidad: Es hacernos cargo de todo lo que no sale bien, no solo de lo nuestro sino de lo de los demás también. También, los pensamientos “culpógenos” nos hacen hacer aquellas cosas que no forman parte de nuestras responsabilidades. La culpabilidad termina socavando nuestra autoestima y hasta nos puede producir depresión. (Ejemplo: “No dejaré que se ponga triste por nada en el mundo, lo complaceré más seguido”; “Debo obedecer lo que me dice que haga porque siempre me han dicho que yo era una persona servicial y tengo que seguir siéndolo”).


La mayoría de los hombres viven una vida de tranquila desesperación. Lo que llamamos resignación no es más que una confirmación de la desesperación. Walden


A fin de cambiar tus circunstancias o cualquier otra “cosa” en tu vida, debes ir primero a las creencias que controlan tu vida.

Tu corazón y tus palabras deben estar de acuerdo para producir el tipo de palabras que muevan montañas.

Si crees que lo que te define es la cobardía, la timidez, la ira, la hiperactividad, el fracaso, el miedo o cualquier otra definición que te impide alcanzar la felicidad, quizá haya llegado el momento de descubrir que, en realidad, no eres nada de eso.

Crees que lo eres porque es lo que aprendiste en la infancia y es lo que te has repetido a lo largo de la vida, buscando trabajos, personas, relaciones y circunstancias que corroboren que, efectivamente, eres así.

El nuevo y más moderno paradigma de la ciencia establece, según los principios de la física cuántica, que la realidad es múltiple y que se define en función del observador.

Estoy convencido de que, trasladando esta idea científica a nuestro día a día, soy yo mismo quien genero con mis pensamientos, mi actitud y mi energía aquellos acontecimientos que “corroboran” mi versión de la realidad.

Creemos que nos conocemos

Solemos tener una idea preconcebida de quiénes somos en función de nuestras experiencias a lo largo de la vida, sobre todo de las más primaras (las de la infancia).

Aquello que vivimos en la niñez (amor, rechazo, cobijo, desamparo…) fue la materia prima con la que construimos nuestras primeras redes neuronales que nos sirvieron para desenvolvernos y adaptarnos al medio que nos tocó vivir.

Las cosas que aprendimos en aquel momento quedaron poderosamente instaladas en el subconsciente.

Nuestro cuerpo es una máquina extraordinariamente sofisticada que, al igual que ocurre con todas las manifestaciones de la naturaleza, está preparada para rendir el máximo con el mínimo esfuerzo.

Por ello, el cerebro desarrolla unas redes neuronales que nos permiten retener el aprendizaje, siendo capaz de generar pensamientos y reacciones automáticas sin tener que pasar una y otra vez por la misma experiencia.

Esto tiene sus pros y sus contras.

Por una lado nos permite ahorrar energía pero, por otro, nos condena a repetir “actos automáticos” generados como mecanismo de defensa en un momento de nuestra vida que ya nada tiene que ver con el momento actual.

Uno de los más recientes e interesantes descubrimientos de la neurociencia es la plasticidad del cerebro.

¿Qué quiere decir esto?

Que esas redes neuronales puedes deshacerse y reconstruirse de diferente manera.

Por supuesto, cambiar patrones no es tarea fácil, pero existen técnicas como la meditación o la atención consciente, que suponen herramientas muy válidas para conseguirlo.

Pero, antes de proponer soluciones, vamos a intentar comprender qué significa todo esto.

¿Por qué siempre me pasan las mismas cosas?

Imagina que en la infancia tuviste una madre que te lo entregó todo sin dejar que te esforzaras en conseguirlo.

Una madre sobreprotectora que no te educó en el esfuerzo ni la disciplina, que puso todo al alcance de tu mano sin que tuvieras que hacer nada, ni siquiera mostrar respeto.

Lo más seguro que es que, en la edad adulta,  te hayas convertido en una persona egocéntrica convencida de que merece tenerlo todo a cambio de nada.

Lo más curioso es que, con toda seguridad, lo que encuentres a lo largo de la vida sean situaciones, trabajos o personas que te lo ofrezcan todo a cambio de nada.

¿No has conocido personas así?

Y al contrario, ¿no has conocido personas convencidas de que todo les sale mal y a las que, efectivamente, todo les sale mal, como por arte de magia?

Desprendemos una energía acorde a nuestros pensamientos capaz de atraer lo semejante.

De hecho, estoy seguro de que no hace falta hacer ni decir nada.

Emitimos una especie de “información sutil” que la propia vida, las personas y las situaciones detectan de manera inconsciente y nos ubican allá donde hemos decidido ubicarnos nosotros mismos.

De esta manera, somos capaces de detectar a kilómetros de distancia cuáles son aquellas situaciones, relaciones o personas que nos devuelvan aquella realidad que hemos creado en nuestra mente.

Por ejemplo, si nos consideramos víctimas encontraremos verdugos, si nos consideramos verdugos encontraremos víctimas.

Si somos esa clase de personas capaces de darlo todo a cambio de nada, encontramos chupópteros una y otra vez que se queden con nuestra energía y recursos sin ofrecer absolutamente nada a cambio.

En definitiva, encontraremos aquello que ratifique lo que ya “sabíamos”.

Lo peor es que no nos damos cuenta

A lo mejor estás pensando “bueno, algunas situaciones sí se repiten en mi vida, pero no todas. Y además, no puedo saber de primeras con qué me voy a encontrar”.

Pues bien, tengo una teoría.

Creo que, como he dicho, somos capaces de detectar esa información sutil a distancia, sin que ocurra nada.

Una vez hemos detectado que ese trabajo o esa persona va a confirmar la realidad que yo conozco, entonces ya me encargaré yo de encontrar en ese trabajo o esa persona aquellos rasgos positivos que justifiquen mi acercamiento.

Estoy convencido de que todos reaccionamos ante la información sutil que tenemos delante.

Quiero decir que resulta fácil ofrecer regalos al experto en recibirlos, faltar al respeto a alguien que no se respeta o mostrar sumisión ante quien rebosa poder.

Sobre todo cuando no tenemos claro “quiénes” somos.

También estoy segura de que, cuanto más desenmascaramos nuestro propio personaje, más fácil resulta desenmascararlo en los demás.

¿Por qué, aunque lo veo, no puedo cambiarlo?

Porque esos comportamientos automáticos, ese personaje que construimos en la infancia, está arraigado en un lugar del subconsciente al que resulta muy difícil acceder.

Por ejemplo, ahora  comprendo que merezco dar y recibir amor o felicidad como cualquier ser humano y, sin embargo, las cosas que hago cada día no van en esa dirección, sino en la contraria.

Digo que merezco amor y respeto pero no me cuido, como mal, no hago ejercicio, tengo un trabajo estresante, mantengo un matrimonio aunque no estoy enamorada o sigo saliendo con amigas con las que ya no tengo nada en común.

O, por el contrario, soy consciente de mi egoísmo y de que tengo que aprender a dar pero, por alguna extraña razón, solo me encuentro con gente que desea cuidarme y me lo da todo, gente de la que resulta fácil aprovecharse, y termino por dejarme querer, sin más.

¿Por qué?

Porque la solución está en el inconsciente, en esas redes neuronales poderosamente establecidas.

¿Cómo cambiarlas, entonces?


Soluciones para cambiar los automatismos

En base a mis propias experiencias, ahí van algunas sugerencias:

    • EMPEZAR POR LO BÁSICO

      He hablado de víctimas y verdugos para facilitar una explicación sencilla, pero en verdad pienso que los personajes que construimos son mucho más complejos y menos simplistas. Puesto que es difícil definir nuestro personaje o determinar qué es lo que queremos (más allá de lo que creemos que queremos), me parece una buena idea empezar por lo más básico, que es el amor. Está claro que, en último término, todos queremos ser capaces de amar y ser amados. Lo que hagan los demás no está en nuestras manos, pero somos responsables de aquello que podemos hacer nosotros. Si queremos amor, hemos de darnos amor. Estoy convencida de que, empezando por lo más terrenal, podemos alcanzar lo más sutil. Creo que comer bien, hacer ejercicio, eliminar tóxicos, mimarse con productos naturales, dormir bien y, en definitiva, cuidarse, es el mejor “primer paso”. Cuando a nivel físico desaparecen las toxinas, empezamos a ver con claridad el camino para eliminar también las toxinas emocionales. Y ni siquiera hace falta reflexionar… las respuestas llegan solas.

    • PACIENCIA

      Ya de por sí, detectar o definir nuestro personaje es complicado. Conocernos en profundidad y saber quiénes somos en realidad o cual es nuestra misión en el mundo es aún más complicado. Pero lo más complicado de todo es poner esa maquinaria en marcha, cada día. Puesto que llevamos toda la vida reforzando los mismos patrones, es obvio reconocer que, sobre todo al principio, seremos bastante torpes al empezar a desenvolvernos de otra manera. La paciencia es una gran virtud y perdonarnos por no hacer las cosas bien a la primera (o a la décima) también.

    • ATENCIÓN, ATENCIÓN Y MÁS ATENCIÓN

      Considero que esta es la herramienta más útil y necesaria. La única manera de detectar nuestros patrones de conducta destructivos, de autoconocernos y de cambiarlos es prestar mucha atención, aquí y ahora, en cada circunstancia, en cada conversación, en soledad, siempre. Te sugiero que compres un cuaderno personal que puedas llevar siempre encima en el que anotes cada cosa que vayas descubriendo: cómo me siento con esta persona, con este trabajo, cómo actúo, qué reacciones tengo… tengo ganas de tirarme a la piscina o tengo ganas de huir, etc.

    • DETENER EL MOVIMIENTO COMPULSIVO

      El estrés, las responsabilidades y el ritmo frenético de nuestra sociedad no son los mejores aliados del cambio personal. Además tendemos a evadir el vacío y el silencio, porque detener nuestra adicción a los estímulos nos provoca un vértigo insoportable. Cada vez que  escuchamos el silencio o sentimos el vacío de nuestras vidas, tendemos a rellenarlo inmediata y patológicamente con más y más estímulos que enmascaren el silencio. Por ejemplo, cuando estamos tristes corremos a tomar unas copas con amigos, a hacer un viaje o a manipular la vida para generar cualquier experiencia que nos hagas sentir “vivos”. Pero, ¿de qué clase de vida hablamos cuando, en verdad, nos la pasamos representando un personaje? Cuanto más intuyo que mi vida no tiene sentido, más ganas me entran de colgar fotos en Facebook para que todo el mundo vea lo feliz que soy. Pero… ¿cuán real es esa felicidad? Mi experiencia me ha demostrado que asumir el vacío, asumir que nos hemos equivocado, asumir el silencio, aceptarlo y “sufrirlo” con disciplina y compromiso es el primer paso hacia la auténtica felicidad. Porque solo en el silencio somos capaces de escuchar esa vocecita interior, ahogada entre tanto ruido, que suspira por ser reconocida y escuchada. Así que mi consejo es: ¡Para! Permítete escuchar el silencio, deja de buscar estímulos de manera compulsiva, deja de inventar e interpretar personajes y atrévete a abrir esa puerta… puede que al principio sientas algo de miedo, pero descubrirás que, detrás de las sombras y el miedo, solo existe la perfección y el equilibrio que es, en último término, lo que somos todos.


Evidentemente no tengo las claves (solo las de mi propio camino) pero, aunque compete a cada cual responsabilizarse de su vida, quizá estas ideas te sirvan como punto de referencia en tu propio recorrido.