COMEDORES COMPULSIVOS

Tomar conciencia que el «amarse a sí mismo» es preocuparse de su cuerpo, de su salud, lo que somos y como somos y quiénes somos y adonde nos dirigimos.

La salud es la pieza más importante en el puzle de la felicidad. Sin salud, el resto importa poco.

Mantener el cuerpo, la mente y las emociones en perfecto estado de funcionamiento es el primer paso en el camino de cuidarse.


Sin embargo parece ser que hay varios tipos de personas que se cruzan en nuestras vidas, desde el tipo de individuo que “no se cuida” o les “importa poco su salud” pensando que la vida hay que gozarla y el tipo “hedonista” que cuida al extremo su físico importándole poco su estado emocional y la vida de los “demás”.


Ambos extremos tienen sus “carencias”

Hablaremos del primer tipo de persona “no le importa su apariencia física” mientras tenga “salud” come de todo y goza de los deleites de la vida “más venenosos” como son “dulces y más dulces” no le importa si luego tenga diabetes tipo 1 o 2 o 3, o si tiene sobrepeso u obesidad, lo que importa es comer y comer y comer.

Esta “carencia de amor propio” es pronunciada por un trastorno llamado “ Comedores Compulsivos”

Los trastornos alimenticios, en nuestros días, se han convertido en un problema de salud pública al que, tanto gobiernos, asociaciones internacionales, médicos, sociólogos, psicólogos y científicos, han puesto especial interés.


Los trastornos alimenticios, según coinciden muchos expertos, son resultado de la cultura de belleza y la presión social en la que hoy vivimos, mientras nuestros abuelos tenían la creencia de que una persona gorda era sana, lo cual no siempre es cierto, hoy nos hemos pasado al otro extremo al creer que una persona delgada es sana, lo cual tampoco es siempre cierto.


Mientras aumenta el número de personas que padecen obesidad, también lo hace el de personas que padecen algún tipo de trastorno alimenticio: anorexia, bulimia o comedores compulsivos.

Tanto la anorexia como la bulimia, son trastornos que nacen por la necesidad, de quienes las padecen, de verse delgados, en el caso de la anorexia, el trastorno llega a causar tal daño, que incluso cuando las personas están extremadamente delgadas, éstas no pueden percibirlo y siguen queriendo bajar de peso; en el caso de la bulimia, se trata de personas que comen, algunas veces en exceso, y después se provocan el vómito o se laxan para evitar que su cuerpo absorba las grasas y nutrientes de los alimentos.

En el caso de los comedores compulsivos, éstos son personas que tienen grandes atracones de comida, a diferencia de la bulimia, los comedores compulsivos no se provocan el vomitó ni se laxan.

Los comedores compulsivos son personas que experimentan una gran ansiedad y preocupación por su aspecto físico, siempre están haciendo una y otra dieta sin resultados exitosos, ya que fácilmente la rompen y recaen consumiendo grandes cantidades de comida, algunos de los síntomas mas recurrentes son:

  • Comer demasiado rápido
  • Comer aún cuando no se tiene hambre
  • Comer hasta sentirse demasiado lleno
  • Comer cuando se esta enojado o triste.

El trastorno del comedor compulsivo se relaciona con la obesidad, pero no todo aquel que es comedor compulsivo es obeso, ciertamente hay personas de peso normal que pueden padecer éste trastorno.

Hoy en día no existe una lista de razones concretas por las que se desarrolle éste trastorno, aunque según algunos estudios, se ha podido observar que un importante número de comedores compulsivos son ansiosos y depresivos, características que se acrecientan con el trastorno.

El tratamiento para los comedores compulsivos, comienza con la aceptación del problema y la ayuda de profesionales que se encargaran de proveer las terapias y dietas que se deben seguir para una recuperación plena.

LOS ATRACONES

No es difícil reconocer a los afectados porque siempre tienen cerca algo que comer y porque generalmente ganan mucho peso hasta sufrir de obesidad severa. Se diferencian de los pacientes anoréxicos, que dejan de comer, y de los bulímicos, cuyos afectados sí comen, porque no se provocan el vómito, no toman laxantes y tampoco hacen ejercicios, como un mecanismo de compensación.

Además, los comedores compulsivos padecen mayoritariamente de problemas de ansiedad, tensión y stress, por lo tanto comen más allá de la saciedad y llegan a sentir que están llenos, pero no pueden parar. Se debe a que se les afecta la serotonina, un neurotransmisor que ocupa un rol primordial en la regulación del hambre y la saciedad.

Los comedores compulsivos prefieren los alimentos los muy energéticos como los dulces, galletas con relleno, chocolates o bebidas dulces, entre otros, porque de alguna manera les producen una sensación de tranquilidad y bienestar, que se relaciona con la serotonina.

El problema surge cuando esas calorías de más se van acumulando en el tejido graso y producen un desbalance metabólico que conducirá a la larga a una obesidad; por ende, el comedor compulsivo podría sufrir de problemas cardiacos, cálculos en la vesícula, hipertensión o diabetes (azúcar en la sangre), entre otros.

Siempre existió la duda sobre la autenticidad de los atracones compulsivos como un trastorno en sí mismo o si era simplemente un patrón alimentatario no específico. Si así fuera, debiera ocurrir de tanto en tanto, de manera esporádica. Si se trata de un trastorno, debería ser más estable y crónico, es decir, que las personas tendrían síntomas durnate un largo período de tiempo y no de manera intermitente.

Pero los estudios realizados sugieren que lso atracones compulsivos son crónicos y estable, lo que abre la posibilidad de que sean un trastorno psiquiátrico real y no sólo un patrón alimentario.

CARACTERÍSTICAS

Las personas que comen en exceso no se sienten cómodas haciéndolo todo el tiempo, pero no lo pueden evitar. Tampoco les gusta notar que han subido de peso, y después de un tiempo su estética se convierte en un verdadero problema, porque su autoestima baja, no se sienten seguras, ni atractivas y, sobre todo, tienden a aislarse.

A un comedor compulsivo le resulta difícil poder controlarse a la hora de ver un alimento, por los problemas emocionales que lo han llevado a desarrollar este comportamiento.

Comer compulsivamente es un problema que afecta de forma integral a quienes la padecen, ya que no solo ocasiona problemas fisiológicos, sino también muchos problemas emocionales y sociales.

Se caracteriza por comer una gran cantidad de alimentos descontroladamente, aunque no se tenga hambre o ya se sienta el estómago lleno porque se pierde el control de lo que se come. Muchas veces sucede cuando la persona no puede controlar una emoción negativa y su ansiedad aumenta, lo que ocasiona un problema metabólico que se convierte en un círculo vicioso: come, se angustia, come, se angustia.

Hay una obsesión a la comida y por iniciar dietas de todo tipo, que no llegan a concluir y rompen fácilmente y en muy poco tiempo.

Estas personas, por lo general se sienten culpables por no poder controlar la ingestión de alimentos y llegan a obsesionarse por su peso de forma enfermiza.

El comedor compulsivo, a diferencia de los enfermos de bulimia y anorexia, no se inducen el vómito, ni toman laxantes ni diuréticos.

Las personas que padecen este tipo de trastorno responden de manera inadecuada a situaciones de stress, problemas cotidianos y conflictos emocionales. Tienen baja autoestima, son perfeccionistas y exigente y con tendencia a la impulsividad. Utilizan el alimento como una forma de calmar las situaciones que les son difíciles de sobrellevar.

Hombres y mujeres comedores compulsivos se esconden algunas veces detrás de su apariencia física, creando un bloqueo entre ellos y la sociedad y se sienten culpables por no ser lo suficientemente buenos.

Con una baja autoestima, acompañada de una necesidad de aceptación, validación y cariño, los episodios de atracones y los momentos en los que come, se convierten en una obsesión y en una forma de olvidar el intenso dolor que les produce el no ser aceptados y el afán de ser queridos.

CONSECUENCIAS FÍSICAS

– Alteraciones en la presión arterial, riesgos de enfermedades coronarias, cáncer, diabetes, aumento en el colesterol, daño cerebral, aumento de la incidencia de resfríos, bronquitis crónica, neumonía.

– También es común que por el exceso de peso se presente atrofia muscular, hernias, problemas digestivos como acidez, flatulencia, digestiones pesadas, estreñimiento, hemorroides, daños en el hígado, páncreas y riñones, retención de líquidos, así como un exceso de sudoración.

– Son frecuentes los problemas cutáneos, como estrías, lesiones por rozaduras, lesiones por maceración cutánea, celulitis y forúnculos, así como la frecuente caída de pelo, y aumento de las infecciones cutáneas en general.

– En cuestión hormonal y sexual, son muy comunes las alteraciones menstruales variables, los embarazos y partos de alto riesgo, así como la disminución del deseo sexual, presencia de frigidez e impotencia.

CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS

El miedo y la inseguridad personal sobre el aspecto o imagen corporal, lo cual conlleva a una autoestima poco saludable y frecuentes sentimientos de culpa, vergüenza, enojo contra sí mismo, tristeza, infelicidad, sentimientos de vacío, ansiedad, insomnio, depresión, irritabilidad, aislamiento que intentan calmar con la comida, que sólo agrava lo anterior.

La presión social frente a la obesidad provoca angustia debido a que los nuevos cánones sociales indican que la apariencia debe ser esbelta, lo que comúnmente conlleva a un aislamiento por miedo al rechazo, a la constante crítica o la burla, ya que pueden existir dificultades reales para vestir, usar transportes públicos, lo cual suele provocar una sobreprotección familiar y frecuente ruptura del núcleo familiar o de la pareja

SOLUCIONES POSIBLES

Como el apetito que sienten los comedores compulsivos es más bien producto de una ansiedad constante, es en este punto que se debe trabajar para tener éxito en el tratamiento. Lo importante es que los pacientes entiendan el mensaje de que deben aprender a comer saludablemente y que no existen “curas mágicas”.

La reeducación consiste primero en realizar un diagnóstico de cuáles son los patrones anormales que se encuentran presentes en el comedor compulsivo. Luego se irá introduciendo el esquema de alimentación equilibrado y adecuado que deberá seguir hasta que lo aprenda y aplique diariamente. Asimismo, tendrá que realizar alguna actividad física que se acomode a su realidad.

El tratamiento para un comedor compulsivo no es corto, porque consiste en lograr que cambie en su comportamiento interno, en su actitud hacia sí mismo, hacia su vida; y muchas veces en el rol que ha desempeñado en su familia.

Es importante que su familia, seres queridos y amigos ayuden al enfermo y lo apoyen en el duro camino de abandonar lso atracones. No será sencillo pero el premio de un cuerpo y una mente sana serán lo mejor.