Entre Verdades y Mentiras

No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte? No hagas mucho mal, ni seas insensato; ¿por qué habrás de morir antes de tu tiempo? Bueno es que tomes esto, y también de aquello no apartes tu mano; porque aquel que a Dios teme, saldrá bien en todo. (Ecl 7:16-18)

«Siempre me a fascinado este texto de la Biblia que nos lleva a una reflexion sobre los excesos, del bien y del ma asi que hablemos cara al final del año de verdades y mentiras»

Para aquellas personas que pretenden poseer la “Verdad absoluta” os diré una cosa, las mentiras como las verdades funcionan de adentro para fuera y de fuera para adentro, las que nos llegan y las que nos «inventamos» para consumo interno…

Cuando el propio cerebro no puede transmitirnos fielmente los recuerdos o la información que le pedimos y no encuentra, los recrea, completa la cadena de archivos mentales que faltan, nos miente o nos muestra su verdad o la mentira que necesitamos sostener .

Cuando la realidad nos es ingrata él se encarga de colorearlo con los pinceles de la autocomplaciente mentira…

¿Pero en el fondo nos escamotea la verdad, en nuestras percepciones nos miente…?

Ese maravilloso mundo de las mentiras y las verdades, es fascinante…

La verdad no es una ni única, no puede serlo en un universo cambiante, mutante,  con vida propia, lo que antes era “verdad” ahora es “mentira” y lo que creíamos como fundamentos inamovibles viene a ser “relativo”

Hay tantas verdades como subjetivos puntos de vista y mentiras.

Y en ese laberinto, en ese frondoso huerto cada cual toma la fruta que más le atrae en cada momento sea verdad o mentira…el enamorado rechazado, el perdedor nativo, el temeroso, todos esgrimen la verdad y la mentira que les conviene para sentirse a salvo con ellos mismo.

En general los seres humanos y según épocas históricas prefieren la verdad a la falsedad al error o la mentira y prefieren la certeza a la duda…

Pero esto no quiere decir que la mentira no habite en ellos como algo consustancial…

Lo que para una religión es verdad incuestionable, para otros no deja de ser una absoluta falsedad o mentira.

Por lo tanto nos movemos en arenas muy movedizas…

¿Luego lo razonable sería buscar el centro de la balanza, mantener un equilibrio entre mentiras y verdades…?

Quien no ha comprobado los beneficios de una aplastante mentira o una aplastante verdad en el momento justo, en alguna situación o trance, cuanta gente en situaciones extremas ha rogado, se ha rogado, que le mientan a ratificar esa verdad que le lanza desafiantes miradas…?

El amor, por ejemplo, es un gran mentiroso, sabido es que en ese estado químico, la percepción sobre el otro sujeto no es todo lo verdadera que debiera…

Evidentemente hay clases, personas fieles a la verdad hasta las últimas consecuencias y personas que sobrepasarán los límites de las inocuas mentiras para instalarse en un mundo donde la verdad sencillamente se ha convertido en otra mentira más…

Si somos maestros de la manipulación entonces las mentiras se pueden convertir en verdades y las verdades en mentiras -la vida es sueño- solo hay que observar con criterio los medios de comunicación.

Incluso la sólida verdad científica tiene sus científicos detractores llegando a decirse «que la verdad no tiene más sentido en la ciencia que la que le dan los científicos», lo cual, la ciencia también incurriría en no cierto, en algo no verdadero, mentiroso…

Llegados hasta aquí, no sé si será verdad o mentira todo lo que he escrito, pero sí que percibo de forma verdadera en el ambiente la famosa sentencia del poeta Ramón de Campoamor

«En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”

…-Y permítanme que no entre en discusión si es verdad o mentira que el color del cristal puede cambiar esa verdadera o mentirosa percepción…

¡Para pensar!