LA CULTURA DEL MIEDO Y DEL TERROR

La cultura del miedo o del terror

La cultura del terror (…) tiene como efecto la “domesticación de las expectativas de la mayoría”, que abandona cualquier idea de “alternativa a las exigencias de los poderosos”.

Han aprendido la lección: No Hay Alternativa (TINA)’, tal como rezaba la cruel frase de Maggie Thatcher. El control de nuestras vidas

¿Alguna vez habéis escuchado hablar de la cultura del miedo? Estoy seguro que todos la conocéis, aunque puede que no seáis conscientes de que convivimos con ella día sí y día también.

Bien pues para aquellos que todavía no sepáis a lo que me quiero referir os diré en pocas palabras que el término “cultura del miedo” es el temor generalizado creado con el fin de influenciar a las personas.

Está asociada a los medios de comunicación que privan al ciudadano de ciertas informaciones, puesto que en la mayoría de ocasiones se encuentran supeditados a intereses de órganos “superiores”.

Nos resignamos a creer que la única verdad que existe es la que muestran los medios, a sabiendas que fuera de esa realidad hay otra totalmente diferente que no nos quieren contar.

¿Por qué?

Simple, cuando tienes miedo buscas rápidamente algo a lo que agarrarte, y eso es lo que nos venden como “solución” a nuestros problemas.

El mundo vive inmerso en un horizonte cultural caracterizado por la violencia en todas las dimensiones en que se manifiesta la cultura de un período histórico: la literatura, el arte, la música, la política, las relaciones internacionales, la vida familiar y social, la economía, el trabajo, entre otras.

Por lo largo y ancho de este mundo hemos escuchado tanto de crimen organizado, persecuciones políticas y religiosas, secuestros, masacres, que nos hemos acostumbrado a tales escenarios, que han llegado a ser parte de nuestro entorno.

Asimismo, la violencia genera condiciones propicias para su propio desarrollo.

Con ello, se ha afirmado el reino del terror y la cultura del miedo en la sociedad, donde la capacidad de pensar se vuelve sumamente complicada y resulta más fácil ceder la libertad a cambio de la seguridad.

La cultura del terror se presenta de diversas formas: extorsión, insulto, amenazas, el coscorrón, la bofetada, la paliza, el azote, el cuarto oscuro, la ducha helada, el ayuno obligatorio, la comida obligatoria, la prohibición de salir, la prohibición de decir lo que se piensa, la prohibición de hacer lo que se siente y la humillación pública.

En sus Macro expresiones como son el asesinato y otras formas de violencias y en sus Micro Expresiones que son sumamente dañinas.

Son algunos de los métodos de penitencia y tortura tradicionales en la vida de familia.

Para castigo de la desobediencia y escarmiento de la libertad, la tradición familiar perpetúa una cultura del terror que humilla a la mujer, enseña a los hijos a mentir y contagia la peste del miedo.

Es forma de CULTURA a de ser erradicada…

Para ello es importante  educar al hombre para que se oriente por el por el valor real de las cosas, es una “Pedagogía de encuentro” entre todos los que creen que la vida tiene un sentido, los que saben que existe un porqué en lo extraño de todo, los que reconocen y respetan la dignidad de todos los seres.

Si el “Mundo de los valores” puede servir de guía a la humanidad en sus aspiraciones de paz y fraternidad, por la misma razón deben servir de guía al individuo en sus deseos de autorrealización y perfeccionamiento.

En este caso la acción educativa debe orientarse para que aprenda a guiarse libre y razonablemente por una escala de valores con la mediación de su conciencia como “norma máxima de obrar”.

El valor es la convicción razonada y firme de que algo es bueno o malo y de que nos conviene más o menos.

Las valores reflejan la personalidad de los individuos y son la expresión del tono morral, cultural afectivo y social marcado por la familia, la escuela, las instituciones y la sociedad en que nos ha tocado vivir.

Una vez interiorizados estos se convierten en guías y pautas del camino a seguir.

Uno de los mas grande valores es el amor…

No debe fingirse.

Reconozcámoslo como una expresión de la esencia humana.

Lo opuesto al amor es el odio, la envidia, la soberbia, la cerrazón a ser feliz.

Abrirse al amor es llenarse de esperanza, lo contrario es el sinsentido de la existencia.

Sin amor, podemos gozarnos en placeres; pero solo el amor perdura.

El amor predica con el ejemplo.

Vivir feliz significa encontrar el amor en todas las cosas.

El amor reconoce el valor esencial del ser humano, sin importar su apariencia, ni sus condiciones, habilidades o limitaciones.

“En toda historia de amor siempre hay algo que nos acerca a la eternidad y a la esencia de la vida, porque las historias de amor encierran en sí todos los secretos del mundo”.

Bueno pues espero que sembrar “valores” pueda ser el comienzo de una nueva expresión de la vida, más digna para el ser humano.