Nunca estoy solo en mi soledad

LA SOLEDAD


En la soledad hay cosas que son como montañas sin risas, los caminos para salir se llenan de optimismo, hasta que la realidad hace abismos de confusión.

En esta soledad se encuentra la fe, que trae límites a los caminos dando luz para enriquecer la realidad, dando confianza para llegar al final.


El hombre es un ser social por naturaleza.

Desde que nacemos necesitamos de afecto, sentirnos integrados en un grupo y mantener relaciones de apego.

Y, sin embargo, vivimos en una sociedad cada vez más individualista, donde es importante destacar sobre los demás sin importar las personas con las que te cruzas ni sus sentimientos.

Solo nos importa acaparar bienes materiales y no ser buenas personas.

Es necesario plantearse si en nuestra sociedad y el mundo en su conjunto estamos pasando por una profunda crisis de valores, pues no es normal que en este mundo cada vez más globalizado y multicultural haya personas que se sientan solas.

Es un modelo de sociedad basado únicamente en el egoísmo, la falta de solidaridad, el consumismo, el capitalismo salvaje…

Definimos la soledad como la ausencia, real o percibida, de relaciones sociales satisfactorias, que se presentan con síntomas de trastornos psicológicos y desadaptación, como ansiedad, depresión, insomnio, abuso de drogas y alcoholismo.

También la soledad puede en algunos casos ser simplemente tristeza sin causas aparentes, a lo que hace referencia por ejemplo el término “saudade”.

Vemos pues, que la soledad puede ser definida de diversas formas, pero en principio, la soledad es una condición de malestar emocional que surge cuando una persona se siente incomprendida o rechazada por otros o carece de compañía para las actividades deseadas, tanto físicas como intelectuales o para lograr intimidad emocional.

La experiencia de soledad, en el fondo, es la sensación de no tener el afecto necesario deseado, lo cual produce sufrimiento, desolación, insatisfacción, angustia, etc., si bien se puede distinguir entre aislamiento y desolación, es decir, entre la situación de encontrarse sin compañía y la conciencia de deseo de la misma, de añorar personas o situaciones (Rubio, 2007).

La soledad es una condición de malestar emocional

Pasamos de la soledad objetiva a la percepción subjetiva de la soledad: cuando analizamos la soledad encontramos en ella dos dimensiones: la objetiva y la subjetiva. No es lo mismo estar solo que sentirse solo.


Estar solo

Estar solo no es siempre un problema, (Rubio, 2004). Todas las personas necesitan pasar cierto tiempo solas, lo que se aprovecha para conseguir ciertos objetivos.

A veces, deseamos estar solos porque ciertas cosas no pueden hacerse si no es así.

Evidentemente, la soledad deseada y conseguida no constituye un problema para las personas, incluidas las personas mayores.


Sentirse solo

Sentirse solo, en cambio, es algo más complejo y paradójico, ya que puede ocurrir incluso que lo experimentemos estando en compañía.

En este sentido, la soledad es una experiencia subjetiva que se produce cuando no estamos satisfechos o cuando nuestras relaciones no son suficientes o no son como esperaríamos que fueran (Bermejo, 2005).

Por ello, se habla de soledad objetiva y soledad subjetiva.

La primera se refiere a la falta de compañía, y no siempre implica una vivencia negativa sino que puede ser una experiencia buscada y enriquecedora, aunque la mayoría de estas personas se han visto obligadas a ello, en esa línea podemos citar en nuestro país a un 19’5% de los mayores de 65 años que viven solos, según el Censo de Población de 2001,lo cual sería una población en principio con perfil de riesgo porque debemos tener en cuenta que su relación con otras enfermedades como depresión y Alzheimer, tan frecuentes en la población mayor actual.

La dimensión subjetiva es la que padecen las personas que se sienten solas, independiente de que vivan o no con otras personas, o estén insertas en un contexto social, porque aquí no hablamos de ausencia, sino de ese sentimiento doloroso y temido por muchas personas mayores.

Nunca es una situación buscada.


SOLEDAD SOCIAL

Se conoce que muchas de las personas que experimentan la soledad realmente tienen problemas con sus competencias y habilidades sociales.

Existe el miedo a compartir con los otros, lo que hace que las personas se retraigan impidiéndoles establecer relaciones interpersonales sólidas.

Muchas personas, se sienten incapaces de contactar  con un mínimo de confianza con quienes le rodean, tienen miedo de las cosas malas que le puedan hacer o a sentirse rechazados.

Ponen un muro a su alrededor, se encierran y viven un vació que son ellos mismos quien se lo crean y lo justifican con planteamientos como “no me entienden”, “la gente solo quiere hacerte daño”, “para lo único que les interesas es para sacar algo”, “cada vez que confías en alguien, termina haciéndote daño”.

Tenemos que distinguir que si la soledad es deseada nada hay que decir, pero también tenemos que entender que el ser humano es social por naturaleza, y una red de amigos –con los que compartimos tantas cosas– es un cimiento difícilmente sustituible para llevar una vida feliz.

La soledad no deseada  puede terminar en un problema de angustia pues actuaremos como deseosos de vivir solos camuflando una apariencia de fortaleza, agresividad y timidez y lo cierto es, que lo que hacemos es esconder  la inseguridad y el miedo a que no se nos quiera o no se nos respete.

El ser humano es social por naturaleza


RECURSOS CONTRA LA SOLEDAD

Es muy importante antes de nada conocer qué tipo de soledad estamos atravesando para comprender hacia donde debemos seguir nuestros pasos. Es decir, analizar si ello viene dado porque no tienes un grupo de amigos con el cual compartir, tiempo e ideas, o porque te falta una relación amorosa, o un buen amigo etc.

Muchas personas se encuentran solas porque son tímidas, es decir, simplemente les da vergüenza acercarse a las personas. Cuantas agradecerían una buena conversación que seguro les alegraría el día.

Así que vamos a ver algunos recursos para poner en práctica contra la soledad:

  • Sentir la vida con placer

Cuando estamos solos notamos mejor las cosas. Las sensaciones y emociones son más claras y más evidentes. Podemos elegir la sensación y disfrutarla. El tiempo parece que pasa más despacio, y se aprovecha mejor los momentos de sentir. Cuando estamos solos queremos más a la gente.

  • Escucharnos

Debemos reflexionar sobre la opinión que  tenemos de nosotros mismos, como somos como personas, pero esto lo hacemos poco, preferimos no parar nunca, por no enfrentarnos a nuestros miedos.

  • Meditar

Dediquemos tiempo a meditar y relajar nuestro cuerpo.

  • Los recuerdos

Los recuerdos son una fuente de felicidad. La soledad es un buen momento para quedarnos a solas con nuestros recuerdos, es decir elegir un recuerdo o conjunto de recuerdos y revivirlos en nuestro pensamiento.

  • Cambiar pensamientos negativos por placenteros o positivos

Consiste en sustituir el pensamiento que tenemos en nuestra mente por otro.

Existen dos fórmulas que solo citaremos. En cualquier manual de psicología se pueden encontrar estas dos técnicas y otras muchas para trabajar el cambio de pensamientos o conductas. La primera es poner a trabajar los sentidos con concentración. La segunda consiste en proponernos a nosotros mismos un pensamiento sencillo y placentero.

  • Planes en las distintas parcelas de nuestra vida

Cuando pensamos con anticipación en un tema, (Enamorar a una persona, distanciarnos de un problema, mejorar las relaciones con otros…etc.), reflexionamos sobre sus aspectos positivos y negativos, buscamos alternativas y preparamos nuestras ideas, estamos tomando la iniciativa lo que nos lleva a que estamos mejor preparados para llevar a cabo lo que necesitamos o deseamos.


SOLEDAD, COSAS BUENAS

La soledad no siempre es dañina, existen personas que la buscan para estar más tranquilos y reflexionar a la hora de tomar sus decisiones más importantes. Por lo que podemos apreciar que esta tipo de soledad es una soledad deseada elegida por nosotros.

A veces, tomamos periodos de soledad para dar un paso atrás, mirar nuestra vida en retrospectiva y planear nuestro futuro.

A veces, estamos solos sin tener que darle explicaciones a nadie, simplemente disfrutando de aquellas cosas que más nos apetecen, sobre todo si tenemos profesiones muy estresantes y necesitamos aparcarlas durante un tiempo.


“Por ella aprendí tanto, Que he vertido lágrimas;

Si alguna vez la repudio, Ella nunca se rinde

Y, aunque prefiera el amor De otra cortesana,

Ella será el último día Mi última compañera.

No, no estoy nunca solo Con mi soledad”

Georges Moustaki