¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos?

Buenos días querido grupo hoy hay una reflexión que me golpea el pecho y la mente como un punzón inevitable para este año que empieza, y está en Eclesiastés 7:10 al 14

Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría….”

Dios permite que a todos nos lleguen buenos tiempos y malos tiempos.

Nos ofrece una combinación de ambos tan buena que no podemos predecir el futuro, ni depender de la sabiduría y el poder humanos.

En los tiempos de prosperidad, nos encanta quedarnos con la gloria.

Luego en la adversidad, tendemos a culpar a Dios sin agradecerle las cosas buenas que surgen de ella.

¡Qué fácil nos quejamos sin ser agradecidos! Sepamos encontrar en los tiempos malos la gracia de mirar hacia adelante y de saber apreciar en los tiempos malos buenas oportunidades para hacer el bien t renovarnos en nuestra mente.

Cuando la vida parezca segura y normal, no permita que la autosatisfacción ni la complacencia lo haga sentirse demasiado seguro, porque Dios puede permitir que la adversidad lo haga regresar a El.

Cuando la vida parezca incierta e incontrolable, no se desespere: Dios está al timón y sacará cosas buenas de los tiempos difíciles.

“Buena es la ciencia con herencia, y provechosa para los que ven el sol. Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; más la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores…..”

La ciencia y la sabiduría o la “inteligencia emocional” no harán ser dueño de nuestras emociones y nos proporcionara el poder de saber administrar bien nuestros tiempos y nuestras situaciones.

Tal vez todo lo que hoy nos preocupa y nos parece difícil e incierto con el tiempo se minimiza y nos damos cuenta que nos ayudó a crecer y a ser mejores cada día…

Momentos de prosperidad…otros de incertidumbre y preocupación…

De pronto cuando creemos tener todo en la vida alguien o algo derrumba nuestro castillo, nuestro imperio… y allí estamos nosotros…

A veces llenos de miedo, otras a la espera de que todo sea una pesadilla y tarde o temprano despertemos…

Pero nunca debemos perder la esperanza…

De pronto al mirar alrededor siempre tenemos algo que nos dice que podemos resurgir…

De todo debemos aprender… Aun cuando nos encontremos mirando con temor nuestro futuro, llenemos nuestro corazón y nuestra vida con un fuerte deseo de seguir…

Que nada ni nadie nos desaliente…

Somos nosotros los únicos que podemos elegir: Bajar los brazos o seguir peleando.

La vida no es fácil a veces…

Pasamos por pruebas difíciles, pero siempre debe existir en cada uno de nosotros la fuerza necesaria que nos permita levantarnos y seguir caminando…

 Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció? En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él. (Ecl 7:10-14)

Dios ha permitido que el bien y el mal formen parte de la vida, de manera que los seres humanos no pueden determinar independientemente qué les reserva el futuro.

Esta es entonces una advertencia directa a aquellos que consideran la prosperidad como una segura señal de la bendición de Dios y la pobreza como una maldición por el pecado.

La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilente tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos.

La resiliencia es el convencimiento que tiene un individuo o equipo en superar los obstáculos de manera exitosa sin pensar en la derrota a pesar de que los resultados estén en contra, al final surge un comportamiento ejemplar a destacar en situaciones de incertidumbre con resultados altamente positivos.

Esa capacidad de resistencia se prueba en situaciones de fuerte y prolongado estrés, como por ejemplo el debido a la pérdida inesperada de un ser querido, al maltrato o abuso psíquico o físico, a prolongadas enfermedades temporales, al abandono afectivo, al fracaso, a las catástrofes naturales y a las pobrezas extremas.

Dios os bendiga