COMO TRATAR CON GENTE DIFICIL

 


He aprendido tanto en la vida, he aprendido a tratarme a mi mismo a reconocer que no eran los demas los problematicos sino que era yo. Me enojaba constantemente todo me molestaba y todo era negativo, ¡he aprendido tanto en la vida que me gustaria compartir esto con vosotros!……


En mi dura tarea de poder comunicar positividad en mi blog y en las redes sociales ne he topado con gente dificil muy dificil que interpretan las cosas a su manera y siempre a la negativa y a la defensiva.

Es importante que los que queremos ayudar podamos reconer ese tipo de personas y tener la capacidad dy el carisma de llegar a ellas


Quien diga que nunca se ha encontrado con gente difícil en su entorno laboral, social y personal es que no se entera.


Difíciles somos todos, aunque esto, como el resto de las situaciones que nos rodean en esta vida, va en grados.

Hay gente que es difícil de tratar en un momento dado ante situaciones especiales y otra que es difícil de tratar siempre.

De esta última lo mejor es huir pero, desgraciadamente, esto no es posible, sobre todo si dependemos de ellas.

Imagina que tu jefe o jefa es difícil de tratar; no te quedará más remedio que torearle y usar mano izquierda.

No le puedes mandar a freír espárragos.

Igual que las sustancias tóxicas, las personas tóxicas tienen que ser manejadas con cuidado.

Muchas veces la hostilidad no es más que la muestra de problemas internos de esa persona.


Redfor Williams, profesor de psiquiatría en el Centro Médico de la Universidad de Duke en EE.UU. ha pasado más de veinte años estudiando el impacto de la mente y las emociones en la salud. Afirma que “enojarse es como tomarse una dosis de veneno suministrado lentamente”. El enojo produce presión en la sangre y daños arteriales.


Los sentimientos hostiles son propensos a provocar daños en tu salud, a no ser que sepas cómo manejarlos.

Si en vez de una persona es un grupo el tema se complica.

A esta gente difícil y problemática no se le puede convencer a la vez, sino uno por uno. Eso de divide y vencerás, aquí también funciona.

Debes reunirte con cada uno de ellos por separado e ir convenciéndoles de uno en uno para que se vaya sumando a tu postura. Habrá alguno que no se adhiera; no importa. Sigue con el resto.  Con cada uno de ellos deberás utilizar una técnica diferente.

Recuerda que al hablar de carisma y magnetismo personal te he comentado en alguna ocasión que hay tres patas sobre las que se sustenta: poder, presencia y humanidad.

Según la persona con la que te encuentres en ese momento tendrás que utilizar una u otra. A algunos se les convence mejor con razonamientos, a otros utilizando nuestro poder y a otros mostrándonos tan humanos que les lleguemos al corazón.

Por otra parte, si además de convencer quieres ganarte a alguien con quien tienes una relación complicada puedes utilizar el llamado ‘efecto Franklin’.

Lo primero es que no le hagas favores para quedar bien, a no ser que te los pida. Es preferible que seas tú quien le pida el favor.

Te pongo como ejemplo a Benjamín Franklin, todo un artista en esto del trato personal. Se ganó a muchos de sus oponentes políticos pidiéndoles favores.  Era tan bueno haciendo esto que en una ocasión conquistó a uno de sus más feroces opositores a través de una nota. Le pidió que le prestase un libro ‘poco común’ que su oponente tenía. Le informó que era para leerlo y le prometió devolvérselo lo antes posible. Poco después se lo devolvió con una nota de agradecimiento.

Cuando ambos se encontraron en el Congreso fue el otro quien le habló a Franklin (nunca lo había hecho antes) y lo hizo con gran cortesía. Llegaron a ser buenos amigos y su amistad llegó hasta el final de sus vidas.

Todo esto tiene su explicación. Yo no soy psicólogo aunque en el tema de la nutricion tenemos que tratar con problemas emocionales, eso se llama “psiconutricion” así que te voy a dar la versión de andar por casa.

Cuando le has hecho un favor a un adversario tu mente lo asocia así: “le he hecho un favor a alguien que me desagrada, pero en realidad no me desagrada, sino todo lo contrario, porque le he hecho un favor. Si no me agradase no se lo habría hecho. Además, he hecho algo agradable por él por lo que supongo que le agrado.”

Pero no solo puedes pedir cosas materiales, sino simples opiniones. Pedir una opinión a otra persona le hace sentir importante y percibir que lo que piensa se tiene muy en cuenta.

Eso sí diferencia muy claramente entre opinión y consejo que ni son lo mismo ni implican el mismo grado de obligación. La opinión no cuesta nada pero el consejo sí. La primera consiste en decir lo que piensas, el segundo en decir lo que el otro debería hacer.

Pero si obviamente atacas no puedes recibir como respuesta sino una defensa cruda y dura.


“Siempre que tengas un conflicto con alguien, existe un elemento que puede hacer la diferencia entre dañar la relación o profundizarla. Este elemento es, la actitud”.



Decimos que una persona es difícil, cuando:

  • No sabemos como tratar con ella,
  • no podemos manejarla,
  • no hace lo que nosotros queremos que haga o
  • demanda demasiado de nosotros.

Generalmente, una persona difícil quiere ser siempre la que manda, logre que las cosas se hagan a su manera, diga la última palabra o demuestre que es la que tiene la razón.

La mayor parte de las veces, aunque no lo exprese ni lo acepte, es egocéntrica e insegura.

Cuando tratas con personas difíciles, necesitas saber con quien tratas (qué motiva el comportamiento de la persona), que quieres lograr y para que lo quieres lograr, cuanto vas a arriesgar de la relación y si vale la pena el desgaste tuyo y de la relación.


Las personas pueden ser difíciles: Sin darse cuenta de que lo son, ya sea porque:

  • Tienen algunas características que influyen en su conducta, como arrogancia, terquedad, hostilidad, demasiada susceptibilidad, etc.
  • Están manejados por algunas creencias equivocadas, que rigen su vida.
  • Creencias como: “En la vida sólo hay vencedores y vencidos”, por lo que ellos no pueden ceder y convertirse en vencidos, o “Ceder es mostrarse débil y la gente se aprovecha de las personas débiles”.
  • Siempre están convencidas de que tienen la razón, aun cuando están equivocadas,
  • Están tan inmersos en sí mismos, que no perciben las necesidades y la forma de pensar de los demás, dando por hecho que todos piensan o deberían de pensar como ellos y necesitan lo que ellos quieren.
  • No pueden manejar adecuadamente sus emociones negativas (estrés, frustración, enojo, etc.), y se desquitan con los demás.
  • Porque de esa manera consiguen lo que quieren.

¿Cómo actuar ante las personas difíciles?

Cuando nos relacionamos con personas difíciles, tenemos tres opciones:


1.- Aceptar la situación y a la persona, sin esperar que cambie.


Podemos negociar ciertos aspectos con ella, tratar de llegar a ciertos acuerdos, pero nosotros nunca, nunca, vamos a cambiar a otra persona.

La otra persona va a cambiar, sólo cuando ella esté convencida de que necesita cambiar y esté dispuesta, a hacer el esfuerzo necesario para lograrlo.


2.-  Tratar de cambiar la relación, cambiando nuestra actitud y manera de pensar, respecto a la persona y a la relación.


Cuando entendemos el punto de vista de la otra persona, podemos:

Bajar nuestras expectativas respecto a ella, comprender los verdaderos motivos por los que actúa como lo hace, reconocer nuestras propias emociones, detrás de nuestra conducta etc.

Cuando tenemos una mayor comprensión de la otra persona y de nosotros mismos, nuestra actitud y nuestras emociones cambian y nuestra manera de relacionarnos con esa persona también cambia.


3.- Alejarnos de la situación y de la persona, si creemos que nos está dañando y nosotros no podemos cambiar nuestra actitud al respecto o nuestro cambio no es suficiente.


En ocasiones, independientemente del tipo de relación que sea, pareja, familia, amigos, trabajo, etc. e independientemente de que existan lazos de cariño o amor, hay relaciones que no pueden mantenerse sin que nos dañen y lo más sano es alejarse de ellas.


¿Qué hacer?

En primer lugar es importante distinguir si la persona difícil es la otra persona o eres tú.

Si tienes “problemas” con mucha gente o una gran parte de la gente con la que tratas es difícil, probablemente el difícil eres tú y tú eres el que tiene que trabajar, para cambiar.

En ese caso, revisa la lista de por qué las personas pueden ser difíciles y trabaja sobre los aspectos relacionados contigo.

Si tú no eres la persona difícil, es necesario que aceptes que nunca vas a poder tener una muy buena relación con una persona difícil.

Pero puedes aprender a manejarla mejor de lo que lo has hecho hasta ahora.


Recuerda que no puedes cambiarla ni controlarla, pero puedes controlarte a ti.


No te involucres emocionalmente con sus problemas o emociones.

Si son personas que con frecuencia están enojados, estresados, gritan, etc., el problema es de ellos, no tuyo.

No es fácil desligarse emocionalmente de su respuesta, pero puedes aprender a hacerlo, poco a poco.

Conoce a las personas con las que tratas.

Aun las personas difíciles tienen momentos o formas en las que se puede hablar con ellas.

¿Es más fácil pedirle algo que ordenarle?

¿Es mejor planear juntos y consultarlo que decirle las cosas cuando son un hecho?

Mucha gente necesita sentirse tomada en cuenta y hablar en plural “vamos a ” en lugar de ordenar, puede hacer una gran diferencia.

Ve si esa persona se relaciona mejor con alguien más y a que se debe.

Cómo es esa relación y qué puedes aprender de ella.

Cuida tu lenguaje corporal.

Con frecuencia, no nos damos cuenta y, aunque nuestras palabras sean amables, el tono o nuestros gestos son agresivos.

No seas sarcástico, no te burles, no adoptes una actitud paternalista, etc.

La gente reacciona con mayor fuerza ante el lenguaje corporal, que ante las palabras.

Tómate un “tiempo fuera” si es necesario.

No todos los momentos son adecuados para negociar y mucho menos para discutir.

Si necesitas tiempo para pensar o analizar la situación, pídeselo a la otra persona, explicándole el motivo.

Si te estás enojando, explícale que quieres dejar la discusión para después, porque quieres estar más calmado.

Pregúntale a la otra persona si le gustaría dejar la plática para después, para que ambos la analicen más detenidamente.

Respeta a la persona, aun si no te agrada.

Nunca la critiques en público, ni la hagas quedar en ridículo.

No la ignores, ni la dejes con la palabra en la boca.

Demuéstrale a la persona que la tomas en cuenta y que te preocupas por ella

Si ves que discutir con esa persona no te va a llevar en ese momento a ningún lado, no lo hagas.

No caigas en el juego de demostrar quien gana o quién tiene la razón.