LA PAZ ES UN ELEMENTO TAN FRÁGIL…

La paz es un elemento tan frágil de romper que nos envuelve en un mundo de bullicios y ruidos que solo el silencio en solana soledad puede reparar y devolvernos la paz del alma que hemos perdido volver a nuestra esencia re descubrirnos a nosotros mismos..

El mundo contemporáneo, en su agitación febril, es enemigo del silencio.


Pero no es sólo el ruido exterior: el mayor enemigo para el equilibrio interno viene de donde menos se podía pensar: de la multiplicación de imágenes e impresiones que la vida moderna inocula con rapidez vertiginosa.


No es esto instruirse; es poblar la mente de trastos y chucherías.

Hemos perdido la costumbre de reconcentrarnos y reflexionar.

Pensamos poco y hablamos mucho, expresando al momento ligeramente lo poco que se piensa.

La soledad y el silencio nos reconduce a nuestra verdadera esencia interior

Al equilibrio que tan fácilmente se rompe…


Silencio que me enseñas a contemplar las cosas en paz a apreciar la belleza de la vida en solana soledad y quietud del alma rompiendo el estress que nos ahoga y nos limita


A veces quisiera sumirme en un espacio de paz, de quietud, de pausa.

Quisiera dejar la mente en blanco, serenarme con un paisaje infinito, olvidar las tareas urgentes, los correos por responder, las prisas que me llevan de un lado a otro siempre apresurado.

Las responsabilidades

La tensión

El estress

Quisiera dejarme acunar por el silencio, olvidarme de todo por un rato.

Sí. A ratos me hace falta.

Un instante gratuito.

Música suave, o ninguna.

Un paseo que me conduzca a ningún sitio.

Una página de la agenda vacía de citas.

Un rato de ensimismamiento, para pensar en poco, para reír por nada, para cantar sin tono.


Hace falta un rato de sereno abandono en el que deje de estar alerta, en el que no haya nada que mostrar, un rato de sinceridad sin juicio.


Hace falta un tiempo perdido, un tiempo de silencio, para el encuentro con uno mismo.

Y por eso a veces tengo que frenar.

Aislarme y evadirme.

Silencio aprendo tanto de Ti

Amor y Desamores

El amor y el desamor son parte de la vida, eso es indiscutible e inevitable.

A veces se sufre, a veces se goza; y hay que aprender de estas experiencias, madurar con ellas y entender que las cosas deben fluir, ya que no podemos obsesionarnos en querer a alguien o en que alguien nos quiera.

Los sentimientos nacen o no nacen y nadie puede obligar a ningún otro ser humano a amar o ser amado.

Hay unas cosas que resultarán y otras no; unas relaciones que florecerán y otras que se marchitarán, habrá relaciones para toda la vida y relaciones que muy poco durarán.

Eso debemos aceptarlo sin histerias ni escándalos; y lo importante aquí es no desanimarse, aprender a seguir caminando a través de los colores de la vida, y entre estos continuar creyendo en el amor, porque el amor no es una persona, el amor es un universo y va más allá del individuo.

Somos los seres humanos quienes en nuestras caóticas imperfecciones no sabemos amar bien.

Eso es todo.

Y entonces sufrimos o hacemos sufrir, nos hacemos daño o dañamos; y ante este escenario el amor podría aparecer como algo malo y doloroso, cuando en realidad somos nosotros los que no sabemos tomar el amor y darle el buen uso que merece.

En la vida te encontrarás con sombras, pero te aseguro que encontrarás más luces, y por alguien que te desprecie o haga daño vas a toparte en el camino con seres maravillosos que sí saben amar; porque si te pones a hacer la cuenta objetivamente, notarás que en tu vida hay más gente Buena que Mala.

¿Verdad?

Por lo tanto, si alguien te traiciona, si alguien no te quiere, pues simplemente hay que apartarse, esperar a que el tiempo pase, porque el tiempo cura todas las manchitas, y luego vendrá otro amor, otras experiencias de días iluminados y grandes sonrisas .

Hay que ir tranquilo por la vida, sin esas desesperaciones torpes por encontrar una pareja lo antes posible; hay que caminar con calma, todo llegará cuando tenga que llegar.

Mientras tanto, es imprescindible seguir creyendo en el amor, conocer a las personas y dejar que nos conozcan; mas sobre todo entender que la vida se abrirá ante nosotros con sus bellezas y también con sus fealdades, y sin embargo lo bello siempre será más y perdurará por siempre.