DEPENDENCIA EMOCIONAL

DEPENDENCIA EMOCIONAL

“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta” (John Lennon).


Las personas que padecen dependencia emocional se caracterizan por una necesidad excesiva de afecto y miedo a la soledad, siendo estos rasgos principalmente los que les impiden tener una relación de pareja sana, positiva y duradera.

Esa necesidad de amor es lo que hace que la persona dependiente siempre tenga una pareja y, cuando esa relación termina, tratan de establecer una nueva relación lo más pronto posible.

El miedo a la soledad lo tienen porque son muy susceptibles al aislamiento, a no tener a nadie, a sentirse abandonadas, debido todo ello a una gran falta de autoestima. No obstante, a pesar de que pueda parecer paradójico, son personas que en otros ámbitos de su vida sí son independientes y autosuficientes.

Precisamente por ese vacío y ese sentirse abandonadas, están acostumbradas a hacer muchas cosas por ellas mismas, lo que les lleva a desenvolverse perfectamente en otras áreas de su vida.

Este trastorno hace que la persona dependiente convierta a su pareja en el centro de su existencia.


Antepone siempre los deseos y necesidades del otro a los suyos propios, lo convierte absolutamente en todo su mundo.


Por esa misma razón, se pasan el tiempo obsesionadas con la idea de que su pareja pueda dejarlas, convirtiendo así su relación en algo totalmente desequilibrado, donde se viven actitudes de sumisión en las que minimizan sus virtudes y exageran sus defectos, a la vez que idealizan y sobrevaloran los de la pareja.

Además contribuyen, con este tipo de comportamientos, a que la otra persona se sienta agobiada por la excesiva necesidad de control y los celos enfermizos, pues llegan a aislarse por completo incluso de la familia y las amistades para lograr estar juntos todo el tiempo posible y así, a su manera, tratar de evitar ser abandonadas.

Muestran una fuerte resistencia a perder lo que ellas consideran su fuente de seguridad, de afecto y de compañía, llegando al autoengaño, a las negaciones y a otras distorsiones cognitivas para evitar su peor pesadilla, el abandono. A pesar de que en muchos casos no disfrutan de la relación que están teniendo.


Existen relaciones interpersonales con un alto grado de dependencia, que terminan derivando una situación asfixiante, con privación de libertad, de individualidad,…


Cada ser humano es único e irrepetible. A pesar de que el ser humano sea un “animal social”, cada persona es individual, así, el secreto del éxito reside en estar bien con uno mismo y poder compartir ese bienestar ya sea con amigos, familia o con tu pareja.

Es necesario cultivar nuestra propia autonomía e independencia.

Cuanto más cultivemos nuestra esencia, mayor será la que compartamos con los demás.

A pesar de los beneficios que supone aceptar esta máxima en la vida, hay situaciones en las que se produce justo lo contrario: madres con un apego tan grande a sus hijos que sufren y se asustan ante la idea que de estos crezcan, parejas con alto grado de dependencia, personas dependientes del trabajo o con adicciones,… ¿Qué es lo que ocurre exactamente?

Las personas que desarrollan un apego o conducta dependiente tratan de cubrir, volcándose en otra persona, actividad o sustancia, carencias que hay dentro de sí mismas.

Pero esta no es la solución y, tarde o temprano, aparecen problemas de baja autoestima, cambios emocionales, baja tolerancia a la frustración, miedos,…

Estas personas se centran mucho en los demás, dejan su vida de lado, por ello no viven de verdad su propio proyecto personal, su existencia

Generalmente estas personas suelen tener un nivel de autoestima bastante bajo.

Adoptan el rol de víctima en sus relaciones interpersonales, como si necesitaran ser “salvadas” por alguien externo.


La dependencia emocional es una necesidad afectiva extrema y continua, que obliga a las personas que la padecen a satisfacerla en el ámbito de las relaciones de pareja; en consecuencia, gran parte de la vida de estas personas gira en torno al amor.


La realidad es que la dependencia emocional está después de esa delgada linea entre el amor y llegar al punto de no lograr hacer nada si nuestra pareja no está junto.

Sin duda no es algo que anhelemos y mucho menos que busquemos, ya que la dependencia emocional, en su mayoría, es una actitud que no vemos llegar nunca, silenciosa y se confunde muy fácil con un amor intenso.


No valorarte, vivir por y para la otra persona, no buscar tu espacio personal, que tu felicidad resida en satisfacer las necesidades de la otra parte de la relación… 


Éstas son  solo algunas de las características que podemos encontrar cuando hablamos de dependencia en pareja.

Pero, ¿esto es amor o dependencia emocional?

Y es que, a veces estos estados son muy similares a los que el propio amor romántico nos vende como únicos posibles en una relación de pareja.

Se confunde de este modo el amor con situaciones como la necesidad, la angustia, el dolor o el sufrimiento.

Cuando estamos dentro de una relación no es sencillo ser personas objetivas para discernir si lo que estamos viviendo es en realidad amor o una dependencia brutal de la otra persona.

Son sentimientos y estados casi gaseosos que se confunden entre los estereotipos y la manera en la que entendamos nosotros y nosotras el amor (o creemos entender).

¿Qué es la dependencia emocional?

En una relación de pareja, hablamos de dependencia emocional cuando todo en tu vida es la otra personal.

De este modo, dejas que sea el otro o la otra la que decida sobre tu estado de ánimo de manera continuada.

No eres realmente dueño/a de tu vida, sino que más bien te dejas arrastrar como si un hilo invisible te atara a lo que la otra persona hace, siente o dice de ti.

Tienes una necesidad extrema de recibir amor y afecto, y esa gran necesidad hace que engrandezcas cualquier mínimo detalle que puedan tener contigo.

Yo siempre lo comparo con tener sed.

Cuando tienes mucha mucha sed un vaso de agua puede ser maravillosamente reconfortante.

Y en una relación de dependencia tú tienes mucha sed de amor y afecto, y cualquier pequeña gota en el desierto te parece tan grande que aguantas hasta que llega la siguiente.

Y así estás, gota a gota, en tu particular oasis.


Podemos estar ante una relación de dependencia emocional cuando:

– No soportas estar solo o sola y solo quieres estar con tu pareja.

– No estableces claramente tus límites y tienes el “no” dentro de tus palabras prohibidas.

– Antepones la relación a cualquier otro ámbito en tu vida (familia, trabajo, amigos/as).

– Tienes una gran dependencia de la comunicación con tu pareja por cualquier vía, sobre todo con las nuevas tecnologías.

– Tienes una autoestima baja y no te valoras más allá de tu papel en la relación de pareja.


Las personas que se encuentran en una relación de dependencia normalmente tienen muchos miedos y sensación de inferioridad.

Representan muchas necesidades que tienen que ser cubiertas por terceras personas, y viven en una continua lucha de emociones.

Tienen un miedo terrible a la soledad, y les vale cualquier persona al lado para apartarse de ella.


El amor verdadero, y ¿el amor falso?

Existe un grave problema al tener en nuestro imaginario el amor verdadero como aquel que nos hace olvidarnos de nosotras mismas como personas y vivir solo para el/la otra.


Y es que ¿qué es el amor verdadero? ¿es el mismo para todo el mundo? ¿hay un instrumento que mida cuanto de verdadero es un amor con respecto a otro? y sobre todo, ¿hay amores no verdaderos?


Los amores que no son verdaderos sencillamente no son amor.

El amor siempre es amor, no puede ser otra cosa.

¿Acaso existe la no lluvia, o la no nube, o la no vida?

Decididamente no; lo que existe es el sol, el cielo y la muerte.

Lo que si que existe es la dependencia y esta nada tiene que ver com el Amor.

Cómo salir de una relación de dependencia

No es tarea sencilla salir de una relación de dependencia emocional.

Sobre todo porque cuando estás inmerso/a en ella no eres consciente de todo lo que está sucediendo.

No tienes casi perspectiva para poder darte cuenta de que no estás construyendo una relación sana para ti en tu vida.

Normalmente son las personas de tu alrededor las que pueden comenzar a darte alguna señal de que esto no va bien.

Es importante escuchar y ver lo que hace nuestro entorno, aquellas personas que nos quieren bien.

Puede ser que al inicio lo niegues o no puedas verlo con claridad, esto es muy común.

También es altamente importante que te mires cada día por dentro y por fuera.

Que tengas unos minutos para salir de la vorágine de tu mente y mires tu vida desde lejos.

Hay muchas alertas que van a saltar cuando estás en una relación de dependencia, y tú eres la persona más indicada para identificarlas.


El primer paso es aceptarlo y comenzar a cambiar tus actitudes y tus actos para cambiar la situación.

 


Es importante ayudar y acompañar a personas que identifican estas características en sus relaciones pero no se ven con fuerzas o no saben cómo salir de ellas.

A veces es importante contar con la ayuda de una persona externa que te ofrece esa compañía y te enseña las herramientas necesarias para tomar otro camino que te aleje de este tipo de vínculo tóxico.

La sana costumbre de cuidar el amor

Y es que cuando estamos bien y nos sentimos equilibrados/as con nosotros mismos es la mejor situación para poder embarcarnos en esa aventura de vivir la vida acompañados/as.

Solo así podremos comenzar una relación de tú a tú, con una igualdad de valor y sintiendo que somos nosotros y nosotras las que llevamos el timón de eso que estamos creando.

Lógicamente la fase del enamoramiento (esto de lo que tanto me gusta hablar) ataca a todos por igual.

Y cuanto más te quieres alejar de él más viene a verte (ya te contaré porqué).

Pero si tú estás bien contigo mismo y ocupas el centro de tu vida será mucho más sencillo vivir el amor desde el respeto y huyendo de dependencias.

Por esto, es importante que cuando identifiques una relación así, con dependencias emocionales, salgas de ella y luego te dediques un tiempo para ti.

Para cuidarte.

Para sentirte y respetarte.

Porque solo así conseguirás que la siguiente vez que decidas conscientemente que alguien te acompañe en tu vida, sea cien por cien en igualdad.


¿Y qué puedo hacer si desarrollo este tipo de conducta?

Conviene recordar que para estar bien con los demás, primero es necesario estar bien con uno mismo.


1-    Potencia tu autonomía. Oblígate, al menos una vez por semana, a hacer cosas en solitario: ir de compras, dar un paseo,… Ten en cuenta que, cuanto más desarrolles tu autonomía, mejor te sentirás contigo mismo y, por ende, con los demás. Con respecto a tu relación de pareja, no caigas en falsos mitos como la idea de ser almas gemelas, de que dos personas que se quieren son una sola,… Todo esto es muy dañino para un sentido del amor real, ya que, aunque tengas pareja, puede que tengáis diferentes puntos de vista sobre un mismo tema, que hagáis cosas por separado, tengáis círculos de amistades distintos,… Y todo esto, lejos de perjudicar, beneficia a la relación.


2-    No confundas amor con posesión. Las personas no nos pertenecen. Deja a los demás que sean libres, esta es la única garantía que tienes de saber que, si comparte tiempo contigo, es porque quiere. Además, no existe la certeza de que las cosas no vayan a cambiar, por ello céntrate en el presente y deja de preocuparte por el futuro y de hacerte preguntas que, ahora, no tienen respuesta.


3-    Motívate. Plantéate objetivos ambiciosos pero alcanzables ya sea en el terreno laboral, personal, de ocio,…


4-    Cuida tu círculo de amistades. No dejes de lado tu propio espacio, cultiva tu intimidad, haz planes con tus amigos,… Cuanto más cuides todo esto, mejor te sentirás contigo mismo. En cuanto a tu relación de pareja, no reduzcas todo tu universo a esa persona, no caigas en ese error, no te aferres a ella porque, si la relación se termina, te encontrarás en el más grande de los abismos…


5-    Toma tus propias decisiones. No esperes la aprobación de los demás antes de dar el paso que sea, confía en tu propio criterio. Empieza por decisiones sencillas y ya irás aumentando la dificultad de las mismas.  No conviertas tus opciones personales en algo colectivo. Escucha los consejos que puedan darte las personas cercanas, pero decide tú.


6-    Vence tus miedos. No te limites. No digas “no” antes de empezar. Esfuérzate en cada cosa que hagas y da lo mejor de ti.


7-    Apasiónate por tu vida. Se consciente de todo lo bueno que tienes a tu alrededor y agradécelo. Disfruta de cada una de las cosas que hagas, de las personas que te rodean y procura mantener tu corazón abierto para tratar de aprender de todo lo que te rodea.


8-    Ayuda profesional. Si existen en ti muchas barreras internas, acude a un profesional adecuado. No esperes a que el problema se haga mayor. A veces, tan solo necesitamos a esa persona que nos guie hasta que, por nosotros mismos, podamos emprender el vuelo.


La persona que seas en un futuro dependerá de lo que hagas hoy mismo. Así que, si te emociona pensarlo, imagínate hacerlo….