LOS CELOS LA SOMBRA Y EL LADO OSCURO DEL AMOR

Los celos, una emoción difícil de controlar, producto del temor a perder a una persona importante en tu vida, son una respuesta biologica a lo que se percibe como una amenaza de pérdida de una relación que se considera valiosa.

En otras palabras, es una emoción difícil de controlar que es producto del temor a perder a una persona amada e importante en tu vida.
Esta es una de tantas definiciones que existen de los celos, es importante decir que bien es cierto que cada uno de nosotros podemos dar una definición diferente de los celos, la mayor parte también podrá compartir puntos en común en relación a éste sentimiento.

Por ejemplo, se puede decir que en ocasiones es difícil contenerse y que podemos hacer “cosas” que por lo general no haríamos.

Por lo tanto es necesario que sepamos como se componen los celos, para poder comprender un poco más a las personas que los tienen e incluso a nosotros mismos.

Los celos tienen componentes internos y externos; dentro de los cuales se incluyen otros sentimientos, emociones, pensamientos y hasta síntomas físicos que muchas veces pueden ser percibidos por los demás.

 

Dentro de las emociones que contienen se pueden encontrar las siguientes:
Dolor, ira, rabia, envidia, tristeza, miedo, pena y hasta humillación.

Entre los síntomas físicos se pueden mencionar: manos que tiemblen y sudan, dificultades para respirar, retortijones de estómago, taquicardia, problemas para conciliar el sueño y/o dormir, por lo general son estas características las más visibles por los demás.
Es más común que tengamos menos control de los componentes externos que de los internos.
Al igual que la pulmonía es una enfermedad producida por una infección de pulmones, los celos son una enfermedad del amor.
No todos los celos son de la misma clase, hay»celos propietarios» uno de los miembros de la pareja, ve como su posesión al otro, como algo que le pertenece y que no puede dejar escapar.
También podemos encontrar los «celos sensuales» que se dan en las parejas rotas, donde uno de los miembros echa de menos las relaciones amorosas de las que disfrutaba y de las que ahora disfruta una tercera persona.
Los «celos sentimentales» aparecen en las parejas cuando uno de los cónyuges siente que la amistad, la intimidad y en definitiva el amor que los vincula está desapareciendo, se está apagando poco a poco.
No sólo se manifiestan moral y psicológicamente, sino que llega afectar a la salud general de la persona que los sufre.
Mientras que los «celos sensuales» normalmente desaparecen en el momento en el que el afectado encuentra a otra persona que llena el vacío proporcionándole sensaciones similares a las que sentía anteriormente, los»celos sentimentales» no son tan fáciles de eliminar.
Incluso pueden alterar la vida del individuo para siempre.
Se han dado casos en los que el afectado ha llegado a acabar con su vida.

Como se había mencionado anteriormente, las respuestas de los celos se presentan cuando se percibe una amenaza a una relación y puede ser real e imaginaria.

Cuando los celos son imaginarios se tiene aún más la amenaza de pérdida y las respuestas pueden ser más extremas.

Celos

Hay grandes teóricos como Freud (1905); que dicen que tanto las personas que experimentan celos extremos como las que no lo hacen, sufren de problemas psiquiátricos.

En todo caso la dificultad se encuentra al tratar de buscar el punto medio, en donde los límites deben establecerse por ambas partes. En algunas parejas, los celos no tienen lugar en la relación; mientras para otras, la falta de este sentimiento puede ser un indicador de falta de interés.

En la mayoría de las ocasiones, el hecho de sentir celos se puede deber al miedo de perder a la persona amada y más aún de quedar solo.

Darse cuenta de que uno es reemplazable, es duro, pero es peor aún, cuanto mayor sea el temor a la soledad.

La persona que tiene celos se relaciona con un perfil psicológico pobre, una baja autoestima e inseguridad.

Estas personas además de tener reacciones emocionales negativas, tienen también necesidad de estimación y demanda continua de aprobación.
La persona celosa reclama un sacrificio, desea ser amado incondicionalmente, es incapaz de sacrificarse ya que suele ser demasiado egoísta y desconfiado.

En fin, son un sin número de características que las personas celosas pueden llegar a tener y debido a que no solo pueden afectarse a ellos mismos, sino, también a sus seres queridos, es necesario que la persona que presenta celos anormales reciba ayuda o tratamiento, tal tratamiento se debe llevar a cabo por personal calificado y teniendo un equipo multidisciplinario como el trabajador social, psicólogo y psiquiatra.

El maltrato en las parejas, se relaciona intimamente con los celos y se entiende como la agresión física o psicológica que un miembro de la pareja ejerce sobre el otro.

Al pensar en maltrato solemos pensar en una agresión del hombre a la mujer, pero no siempre es así, aunque si es verdad que se da más frecuentemente.

En la sociedad actual el maltrato va más allá de las tradicionales parejas heterosexuales, dandose también entre las parejas homosexuales.

Existen varios tipos de violencia:

– Violencia física.

La encontramos de dos maneras diferentes: una es la agresión mediante golpes, patadas,empujones,etc y otra es la limitación de su espacio manteniedo a la persona encerrada, mediante armas de fuego, forzándola a tener relaciones sexuales y llegando a matarla.

– Violencia sexual:

Es la más común y se podría decir que está incluida en la violencia física. Por la importancia de ésta, la ponemos en un caso aparte. En primer lugar, la violencia sexual se ejerce al forzar a la pareja al mantener relaciones sexuales contra su voluntad, normalmente, por medio de agresiones verbales. La persona hace ésto para hacer a su pareja sentirse inferior, inútil y menospreciada.

-Violencia verbal:

Se ejerce por medio de palabras ofensivas, que hacen a la pareja sentirse inferior. Hay tres maneras de llevarla a cabo. La primera es amenazar, la segunda degradar, es decir, usar frases despectivas para menospreciar y por último cosificar o tratar a la persona como si fuera un objeto.


– Violencia emocional:

Que tiene como objetivo destruir la autoestima de la pareja.

El perfil de maltratador común suele ser:

Dependencia de su pareja, que mostrará por medio de la violencia, con un carácter bastante expuesto a los celos, de lo que ya hemos hablado antes. Así pues, del mismo modo que quieren a su pareja y la necesitan, sienten repulsión hacia ella.

Suelen ser personas que esconden sus sentimientos, que quizás se sienten muy mal, pero se ocultan tras una «máscara» de carácter fuerte delante de otras personas, en especial de su pareja.

Suelen ser tanto personas que han sufrido la violencia en sí mismos, o que la han visto a través de otras personas, es decir, que han ido creciendo con ella, como personas que de pequeños, han recibido pocos cuidados, o poco cariño de los padres, teniendo en cuenta que este cariño es algo de lo que no se puede prescindir.

Este hecho implicaría también que la persona en cuestión, carezca de la facultad de respetar, de querer o demostrar el cariño, a las personas que le rodean, en este caso a su pareja.

Se habla de  violencia psicológica cuando una persona adopta una serie de actitudes y palabras destinadas a denigrar o negar la manera de ser de otra persona con el fin de someter, controlar y mantener el poder. No se trata de un desliz puntual sino de una forma de relacionarse.

La dificultad para detectar la violencia psicológica es la imprecisión de sus límites. Un mismo acto puede ser interpretado como abusivo o no dependiendo del contexto.

En 2006 todavía no existía una definición consensuada de ésta porque ha sido reconocida recientemente

En este tipo de violencia existe un vínculo directo entre el comportamiento de quien agrede y el impacto emocional negativo que tiene éste  en la víctima. Hay palabras que sirven para provocar la tensión y  la inseguridad y el modo de pronunciarlas está destinado a someter a la otra persona; violencia verbal y psicológica son indisociables.

Ésta se articula en torno a varios ejes de comportamientos que constituyen microviolencias:

  • El control: gastos, relaciones sociales, pensamientos.
  • El aislamiento con el objetivo de que la vida  de la víctima se centre únicamente en el agresor, puede conducir incluso a  una desinserción.
  • Los celos patológicos que se producen a partir de un sentimiento de desvalorarización, él explica su frustración por la infidelidad de su compañera, no soporta  la alteridad, quiere poseerla y le exige presencia continua y exclusiva, ninguna explicación racional aplaca unos celos patológicos puesto que se trata de un rechazo a la realidad.
  • Repetir un mensaje hasta que se consiga la saturación de las capacidades críticas y su juicio, esta forma de violencia normalmente se produce tras una separación.
  • La denigración. Actitudes desdeñosas y palabras hirientes que lograr minar la autoestima de una persona y que le inducen a perder confianza.
  • Las humillaciones, ridiculizar, la denigración sistemática provocan una ruptura de la identidad, un desmoronamiento interior, la víctima acabará asimilando la depreciación y dejará de sentirse digna de ser amada.
  • Los actos de intimidación, se trata de una fuerza indirecta con el objetivo de provocar miedo (lanzar objetos, dar portazos).
  • La indiferencia ante las demandas afectivas, para mantener a la víctima sumida en la inseguridad.
  • Las amenazas la anticipación de un golpe provoca tanto daño en el psiquismo como el golpe mismo, esto se ve intensificado por la incertidumbre con respecto a la que se mantiene a la persona con respecto a la realidad de la amenaza. Así se mantiene el poder.

La violencia física y la psicológica están vinculadas porque la violencia física no se produce si antes no ha habido psicológica.

No obstante, esta última se puede dar sola, como en el caso de la violencia perversa que  puede causar mucho sufrimiento, Muchas víctimas dicen que es la forma de violencia más difícil de soportar.

La violencia psicológica tiene por objeto mantener una dominación.

Sigue un patrón de intensificación: control, celos, acoso, humillaciones, denigración.

La repetición de estas situaciones produce un desgaste mental.

Es negada por el agresor y así de esta manera logra conservar el poder.

Se trata de un estado emocional en el que predomina la ansiedad por el miedo a perder lo que se tiene, o se cree tener

El rasgo más relevante es la desconfianza y el temor de ser rechazado/a. Cuando ese temor se sale de su lógica y se presenta exagerado o incluso infundado, tiene más que ver con la inseguridad y con la baja autoestima que con la realidad del amor.

Mucho se ha hablado de los celos a lo largo de la historia, y en varios momentos y culturas se han integrado en la vida social como un recurso para garantizar la supervivencia del amor. Incluso hoy día, en ocasiones se siguen valorando positivamente los celos, aunque supongan un fuerte motivo de sufrimiento en la persona que los padece y en sus objetos amorosos, impidiendo establecer relaciones saludables, ya que se consigue retener a los demás en dinámicas que tienen que ver más con el miedo que con el amor, porque la libertad de elegir se transfigura en amenaza.

Los celos enturbian las relaciones volviéndose posesivos y persecutorios, porque alteran la percepción, la memoria, el pensamiento y el comportamiento, disminuyendo cada vez más los espacios de disfrute y de expansión por el encuentro, y poniendo en peligro el equilibrio, que en una relación afectiva se basa en la complicidad, en la tolerancia y en el respeto por la autonomía del otro/a. Me referiré especialmente a los celos en la pareja, consciente de que no es el único espacio afectivo en el que se dan, ya que no es raro encontrarlos, muchas veces velados, en relaciones laborales, de padres a hijos, en familias y en grupos de amigos.

Por supuesto, nadie elige deliberadamente sentir celos. Estos invaden el mundo interno afectivo sin pedir permiso y sin ofrecer la llave para cerrar la puerta del sufrimiento que generan. Pero si se buscan los motivos de fondo que los provocan, seguramente se encuentre, no sólo la posibilidad de comprender sus mecanismos, sino también la capacidad para ponerlos en su sitio y liberarse de sus amargas sensaciones. Cada cual tiene su historia personal y con esta sus dinámicas psicológicas y, de alguna manera, se ha aprendido un guión acerca del amor, cargado de mitos que apoyan la conducta celosa y avalándola casi como una virtud.


Mitos sobre Celos

Estos son algunos de esos mitos que habrá que ir desmontando, a medida que se vaya abriendo la posibilidad de mantener relaciones basadas en la libertad, la única manera posible del amor:

  • Mi pareja, hijo/a, amigo/a, debe quererme todo el tiempo.
  • Mi amor tiene que ser correspondido y si no es así mi vida no tiene sentido.
  • No puedo soportar que la otra persona no me quiera tanto como yo a ella.
  • No merezco amor, soy inadecuada/o por no conseguir que esa persona me quiera.
  • Si él/ella me deja, no habrá nadie más y seré infeliz el resto de mi vida.
  • Dependo de su amor para vivir.
  • Si él/ella me es infiel, pensarán que es mi culpa, que soy tonta/o e incapaz.
  • Si no tiene celos es que no me quiere.

Constituiría un gran aporte social replantear la cultura de los celos vinculada al amor, cuyos efectos se ven casi a diario en la mayoría de casos de violencia doméstica, siendo los celos patológicos el motor de frecuentes asesinatos físicos y psicológicos. A pesar de toda lucha, no se conseguirá una solución a este problema mientras se siga permitiendo transmitir como valor esta asociación, que se representa en la vida cotidiana a través de la publicidad, de series y telenovelas, de reality shows, etc., además de la transmisión generacional de valores.

Las relaciones afectivas contienen la mezcla de una gran variedad de sentimientos. Están llenas de amor, desamor, gana, desgana, encuentro, desencuentro, etc. Ser conscientes de estos sentimientos y darles vías adecuadas de expresión, ayuda a prevenir otras formas perversas de relacionarse. Porque no se trata de negar y de ocultar los sentimientos menos agradables, sino de tener la suficiente madurez emocional para gestionarlos, tanto a nivel individual como de pareja, de familia o de grupo.

Celos y Psicoterapia:

Cuando uno se enamora, experimenta un estado de vulnerabilidad y toma consciencia de que el otro/a le puede hacer daño. Esta es una posibilidad real y, por eso, son frecuentes los sentimientos de inseguridad, de temor o recuerdos de momentos en que también se ha sido vulnerable. Los más antiguos recuerdos (aún inconscientes) ejercen una influencia importante en la forma como se perciben las relaciones actuales, incluso en la elección de las/los compañeros afectivos. No es que las experiencias infantiles de celos “provoquen” los celos actuales, pero sí podría decirse que las experiencias de hoy actualizan las vivencias infantiles pendientes de resolver.

La Psicoterapia ayuda a encontrar los orígenes de los celos, vinculando las vivencias pasadas con las actuales para su comprensión y su resolución.

Con el apoyo psicoterapéutico se puede conseguir una mayor capacidad para gestionar los celos.

No podemos volver atrás en el tiempo, ni evitar lo que pudo dañarnos en algún momento de nuestras vidas.

Pero sí podemos darnos la oportunidad de curar las heridas para recuperar el equilibrio que nos permita disfrutar de relaciones afectivas duraderas, que nos brinden compromiso, confianza y seguridad, sin por ello renunciar a la sana libertad.