LA PAZ NACIDO DE UN CORAZON NOBLE

LA PAZ NACE DEL CORZON DE DIOS…

El amor y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se abrazan. SALMOS 85:10
Y debe FLUIR de nuestros CORAZONES hacia TODA LA HUMANIDAD porque este es él DESEO DEL CREADOR.
En un MUNDO DE AGITACIÓN SOCIAL, POLITICA y FAMILIAR tenemos que procurar TENER PAZ.
  • Paz en nuestros CORAZONES
  • Paz en nuestras TORMENTAS MENTALES
Porque no hay MAYOR DICHA que VIVIR EN ARMONIA con DIOS y con NUESTROS PROJIMOS
Y solo la CERCANIA CON LA VERDAD y EL ESPIRITU DEL AMOR DE DIOS nos puede PROPORCIONAR PAZ
HUYENDO DE LA CONTIENDA Y LA GUERRA
Asi que PROCUREMOS SIEMPRE en cuanto sea POSIBLE mantener nuestras VIDAS en PAZ y ARMONÍA unos con OTROS.
Busquemos LA PAZ y PRACTIQUEMOSLA
Y la paz de Dios, que desborda toda inteligencia, guardará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús. FILIPENSES 4:7
UN SALUDO DE LUZ, PAZ y MUCHO AMOR POR DAR

QUERER NO ES POSEER

El amor jamás es acoso… es alegría, libertad, fuerza.

Y es que una persona elige estar contigo y compartir contigo desde su propia libertad; es decir, que decide que quiere estar contigo, a pesar de que podría estar sola o con otra persona.

Hay que valorar y respetar a nuestras parejas porque nos regalan un trocito de su corazón, de su tiempo y de su vida.


Depositan en nosotros/as una confianza que no debemos traicionar, ni tampoco podemos exigir nada a cambio que pueda hacer que la otra persona actúe condicionada o presionada por nuestras palabras, nuestras reacciones o nuestros comportamientos.


Y es el amor el que mata la angustia.

Allí donde falta el amor, nace el miedo y el aburrimiento.

El amor es arrebato, el amor es entusiasmo, el amor es riesgo.

No aman y no son amados, aquellos que quieren ocultar o esconder sus sentimientos.

Una relación de pareja se basa en la confianza, en compartir sentimientos, algunas experiencias, parte de nuestros tiempos y de nuestras aficiones; en disfrutar de nuestros cuerpos, de nuestra intimidad… pero siempre respetando la libertad y la voluntad de la otra persona.


No vale que te exijas o te exijan darlo todo por amor renunciando a ser quién eres sólo por el hecho de gustar o complacer a otra persona, para no sentirte rechazado/a, o por cualquier otro aspecto que condicione que tú no puedas actuar con libertad y hacer lo que realmente quieres y deseas.


Hay que pactar límites y nunca traspasarlos.

El amor es generosidad, el amor es entrega, el amor es intercambio.

Quien da mucho, recibe mucho a fin de cuentas.

Porque nosotros poseemos aquello que damos.

Hay que encontrar un equilibrio entre dar, recibir y vivir la vida con plenitud.

Tener pareja no es vivir exclusivamente para estar pendiente de la otra persona y hacerlo todo con ella.

También hay que mantener las aficiones y los intereses individuales, las amistades, los espacios personales para estar con un/una mismo/a…

Amar no es dañar al otro, dominarle, sino acompañarlo en su camino y ayudarlo.

Saber aceptar al otro tal como es

Alegrarse de la felicidad que logre.

Amarlo en su totalidad, porque él es lealtad y belleza, defectos y cualidades.

He aquí las condiciones del amor.

Porque el amor existe en virtud de la indulgencia, del perdón y del respeto al otro.


Tener pareja no es estar pendiente del móvil, de comprobar si la otra persona está conectada al whatsapp, de saber qué hace y con quién va a todas horas; de controlar cómo se viste, con quién charla o con quién sale de fiesta…


Tener pareja no te da derecho a hacer daño, ridiculizar, insultar o despreciar a la otra persona.


Querer no es poseer da igual que seas un hombre da igual que seas mujer 
la obsesión es algo toxico que esa persona no te ciegue apártate de ella porque  no te quiere…


Cuando en la pareja hay CONTROL no se dan cuenta de que todo
ira a peor cada vez habrá mas dudas que acumulan su rencor, mas control, mas sospechas siempre es la misma canción tragar el abuso y creer que luchas por la relación pero no es así es simplemente un sin vivir es como tener un bisturí, diseccionar de aquí a allí que el miedo te impida sentir lo que tienes en tu interior y que tome el control de tu amor es un gran error…

PIENSA EN ELLO

MERECE LA PENA CUIDARSE

SALUD INTEGRAL

Las emociones juegan un papel importante en nuestras vidas.


percepción y expresión emocional, facilitación emocional, comprensión emocional y regulación emocional.

 


Estas habilidades emocionales se organizan de forma jerárquica, desde los procesos psicológicos básicos hasta los procesos más complejos, entendiendo que no se puede adquirir un nivel superior hasta que no se haya adquirido el anterior.

En base a este modelo se ha comprobado cómo algunos déficits emocionales pueden ser factores de vulnerabilidad para el desarrollo y el mantenimiento de ciertas patologías como la ansiedad, depresión y los trastornos de la conducta alimentaria, entre otros.

En lo que atañe a los trastornos de la alimentación se ha visto que hay relación entre la mala gestión de las emociones y una mala alimentación.


Por ejemplo la tristeza, ansiedad o irritación, al no ser expresadas de forma adecuada, es decir, actuando de forma impulsiva, descontrolada o excesivamente controlada; dichas emociones pueden expresarse en forma de insatisfacción con el propio cuerpo, provocando a su vez una baja autoestima.

 


Es por ello que personas con dificultades emocionales puede manifestar problemas con la alimentación y desarrollar conductas alimentarias desadaptativas como el hambre voraz o la inhibición de la ingesta.

Es evidente que la alimentación es una necesidad básica y como tal, enarbola una serie de conductas y rituales que condicionan nuestro día a día.

Con todo, no son pocas las veces que obviamos lo fundamental de averiguar cuál es el significado que se esconde detrás de la ingesta alimentaria.

Más aun cuando se ha comprobado que dicha ingesta, y las conductas y rituales asociados, tienen mucha más relación con las emociones y creencias personales que no con el hecho de introducir nutrientes en nuestro organismo.

La combinación de ambos trabajos, tanto las habilidades emocionales como la alimentación son la combinación perfecta para conseguir unos hábitos alimentarios adecuados, una dieta sana y equilibrada y, en definitiva, bienestar personal.

EL AMOR Y EL DESAMOR………

Es casi obligado hablar del desamor cuando hablamos de cosas de dos, y cuando hablamos del amor también.

Porque el desamor ocurre, y sobre todo en el tipo de amor que se da en la Pareja.

Cuando hay amor, puede ocurrir el desamor.

Vamos a hablar del desamor en la Pareja, algo de lo quizás todos sabemos un poquito, y que lo que más estrago hace en las vidas de las personas.


Cuando acaban las emociones positivas ante el encuentro con el otro, cuando la rutina y la vida en común apagan la comunicación y el interés por el otro, cuando uno tiene una sensación incluso de extrañeza ante la presencia del otro, es cuando comienza el desamor.


Es curioso hablar de estos conceptos en pleno época de comunicación, pues si, asi es, soledad en un mundo de comunicación, ¿paradójico cierto no?

Entonces surge la pregunta ¿Qué hago yo aquí con esta persona?

Es una pregunta que dispara la primera señal de que ya no se la ama.

Y además uno no encuentra respuesta a esta pregunta.

Una persona que entro en tu vida, te enamoro, y luego ¿…?


Lo definimos como el comienzo en la falta de interés por el otro, y suele culminar en un absoluto desinterés que produce esta sensación de extrañeza de la que antes hablábamos.


El desamor está también íntimamente unido a la falta de deseo sexual por el otro.

Aquí es donde vienen los problemas de “engaños o infidelidades” o reproches “mi esposa no me desea o no desea hacer el amor conmigo”

Este es también uno de los síntomas principales del desamor

La falta de interés puede producirse por múltiples razones, que pueden ser simplemente consecuencia de estrés o preocupaciones sobre uno mismo, esto puede tener solución, la edad y ciertas crisis relacionadas con el paso del tiempo puede ser la causa.

Pero cuando no nos dice NADA la presencia del otro, sino que más bien nos “sobra“, cuando no tenemos ganas de comunicar nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras preocupaciones o simplemente qué tal nos ha ido el día, y esto ocurre cada vez con mayor frecuencia, entonces sí que nos podemos preguntar si seguimos amando a nuestra Pareja.

Si estamos en un momento emocionalmente estable, podemos tener la reacción de comenzar a hablar del tema, que sería lo más sano que podríamos hacer, porque a lo mejor no es el desamor, sino la rutina y el aburrimiento por falta de estímulos que unen lo que nos provoca esta desgana a la hora de compartir.


En la propia comunicación sobre nuestro estado de desinterés hacia el otro, puede suceder que nos demos cuenta que la cuestión tiene arreglo o no.


Podría tener arreglo si sentimos la necesidad de arreglarlo en ese preciso momento en el que se tiene el diálogo sobre el tema, pero si notamos que sobreviene un sentimiento de lástima por el otro o que nos nace un sentimiento de no hacer daño, entonces, es que nos hemos encontrado con el desamor.

Seguimos queriendo a esa persona, pero no amándola.

En un primer momento se pueden tener sentimientos de una falsa compasión por el otro y tratamos de compensar este sentimiento, que es real, con actitudes ficticias producto de un sentimiento de culpa, es la fase “masoquista” del desamor, en que el duelo por la pérdida de la pasión y del deseo se compensa echándose las culpas a uno mismo.

Porque el desamor se vive como un sentimiento de duelo por la pérdida del amor por el otro.

Los intentos de compensación producto de los sentimientos de culpa asociados no lleva más que a un rechazo finalmente por el otro, cuando se da uno cuenta de que es inútil tratar de compensar, que el sentimiento es real y que estamos ante una farsa.

Es difícil asumir que el desamor ha llegado a nuestras vidas, ya que el hombre es un ser que se acostumbra rápidamente y por tanto hay quien se resigna ante este sentimiento no creando otras expectativas que continuar en una relación amable, pero claro está, no es probable que el otro acceda a ello.

Sería un intento de prolongar algo que podría convertirse en una agonía.

Y la agonía en el amor es muy desagradable y puede llevarnos al aborrecimiento por el otro, lo cual ya lindaría con la peligrosidad y los límites que jamás se deben rebasar.

Cuando el desamor llega a nuestra vida como pareja, es mejor separarse y convertir la relación en un amor amistoso, quizás sea la mejor solución.

El desamor no suele ocurrirles a los dos miembros a la vez.

Ojalá fuera así, pero es algo inusual, desgraciadamente, porque se evitarían de ese modo muchos sufrimientos, es por eso que ante el desamor los dos sufren, es un momento de duelo de pérdida para los dos.


Si se sabe asumir esta fase sin dramatismos neuróticos, pueden evitarse muchos sufrimientos extras producto de la resistencia a que puedan producirse cambios, entre los que por supuesto está la separación.


Es preferible ante la mínima señal de falta de interés y de alegría por ver al otro, o ante cualquier situación en la que uno “no se encuentra en su sitio” cuando está con el otro hablarlo, decirlo, comunicarlo.

En un primer momento quizás una serie de puntualizaciones pueden hacer reaccionar al otro (al que no ha sentido todavía esa horrible sensación de extrañeza) para que comience a seducir a su Pareja, ya que el desamor también se manifiesta ante una falta de “ser seducido por el otro“.

Quizás tardemos un tiempo antes de ser conscientes del desamor, por eso invitamos a las Parejas a hacerse un “chequeo de amor” con frecuencia, con todas las características que un amor de Pareja conlleva, y sobre todo las relacionadas con el deseo sexual por el otro, el deseo por el contenido de sus mensajes cuando se comunican, el interés por su bienestar, la tendencia al cuidado del otro y el respeto por sus gustos y costumbres.


Cuando alguno de estas premisas falla, es entonces cuando hay que sentarse a dialogar y a puntualizar si todavía se puede una forma de “sanar” la relación y volver a abrir las puertas al amor.

Cuando fallan las ganas de compartir, de experimentar, de hacer cosas juntos, de construir, de acercarse en la unión, de “hacer piña” juntos, de hacer el amor, de hablar sobre las cosas de dos, de hacer proyectos juntos, de divertirse y reír, de emprender y ayudar al otro, de cuidarle y protegerle, es cuando llega el desamor.


Son momentos tristes de mucho dolor, siempre se sufre y siempre se han de elaborar sentimientos de pérdida de duelo interior, que puede perfectamente elaborarse si no atravesamos los límites que dicta nuestro corazón.

Pensando con el corazón a veces es cuando mejor acertamos a la hora de evaluar nuestros sentimientos en vez de calibrar lo que es mejor o peor.

Peor será siempre llevarle la contraria a nuestros sentimientos tratando de compensarlos con razonamientos.

Esto no funciona en el amor, ni tampoco en el desamor, cuando lo que tratamos de hacer es lo mejor para los dos.

Tomarse un tiempo de separación para reflexionar, y para ver si se echa de menos al otro en las cuestiones relacionadas con el amor: deseo de compartir, deseo de su compañía, deseo de sus caricias y de su cuerpo, deseo de cuidarle y protegerle, y deseo de saber qué piensa y siente y qué hace o deja de hacer, es lo que aconsejamos ante la sospecha de la llegada de tales sentimientos de extrañeza por la presencia del otro.


Antes de tomar resoluciones drásticas, es mejor reflexionar para darnos tiempo antes de resolver mediante una separación. Pero ante el verdadero desamor es siempre aconsejable una separación con el fin de evitar el deterioro, la agonía y los sufrimientos que podemos evitar.


El amor es como un banco con tres patas.

Una de estas es el deseo sexual.

Otra es la comunicación y el contacto íntimo.

Y la otra: la confianza (y la seguridad que ésta sustenta).

Cuando alguna de sus patas se rompe, el banco se cae: se vive el desamor en la pareja.

Si el estrés cotidiano o la pesada monotonía afecta, a la pasión sexual, o a la comunicación íntima, o, si se pierde la confianza y seguridad por la pareja, estaremos frente a esta pérdida de interés y de disfrute con la pareja.


Si bien tenemos la firme convicción de que el desamor es tan pasajero como lo es el propio sentimiento pleno de amor, cuando su bases están muy deterioradas, tenemos evitar que la caída del banco nos rompa un pie.


El desamor puede ser un motivo de separación para evitar daños mayores.

La cuestión es no perder la autovaloración personal nunca, porque el desamor es algo normal y hay que simplemente aceptarlo como algo que ocurrió, y aunque parece fácil decirlo, todos sabemos lo difícil que es elaborarlo con sabiduría.

La experiencia, el conocimiento y el paso del tiempo, curan las heridas incluso las más profundas que puedan surgir.

Y más profundas serán cuanto más tiempo nos tomemos para actuar rápidamente ante la más mínima señal.

Las claves son la rapidez para reaccionar y la sensación de estar controlando y aprendiendo sobre lo que nos dicta nuestro corazón.

¿Qué sientes en tu vida y en la relación que tienes?

¿Qué esperas?

ACTUA YA