NO CONVIRTÁIS LA NAVIDAD EN VANIDAD

Llega diciembre y ya mismo estamos en Navidad, este es seguramente el mes del recuerdo, de los me arrepiento y de los “a partir de enero”.

El mes que nos dibuja sonrisas con los buenos recuerdos, los reencuentros con amigos y la ilusión de que se acaba un año con la promesa siempre de que el que llega será mejor.

La ciudad donde vivimos se disfraza de Navidad y el ritmo de la ciudad sube de revoluciones.

Hordas de gente que caminan con prisa, con miedo a que la batería del teléfono se agote extenuada por los cientos de mensajes de felicitación y con el ansia de concentrar un año en tan solo 31 días.

Comer, beber, comprar, salir, entrar y volvemos a empezar el ciclo.


“NO CONVIRTÁIS LA NAVIDAD EN VANIDAD. TIENE LAS MISMAS LETRAS”.


Y año tras año caemos en los excesos.

Excesos de cenas, comidas, compras.

Excesos de mensajes.


EXCESOS QUE NOS ANESTESIAN PARA ACEPTAR QUE YA PASÓ UN AÑO MÁS EN EL QUE NO HEMOS CUMPLIDO CON LOS PROPÓSITOS QUE NOS PLANTEAMOS SIEMPRE AL PRINCIPIO DEL AÑO


Se encienden las luces y comienza la función.

La Ciudad se convierte en el escenario de una frenética tragicomedia con la banda sonora de villancicos que hablan de nieve, paisajes de una lejana ciudad de Belén, campanas, ángeles y tamborileros.

Un mes en el que nos sentamos en torno a innumerables mesas, soñamos con un décimo premiado de la lotería, nos felicitamos compulsivamente las fiestas y cerramos la puerta de casa al final de cada extenuante jornada disfrutando del silencio del hogar.

Diciembre nos devuelve a los amigos que se fueron a buscarse la vida fuera, me acuerdo de un anuncio de televisión que decía “VUELVE A CASA PARA NAVIDAD”

Nos devuelve la ilusión de cuando éramos niños al pasar por un buzón en el que los más pequeños envían sus cartas a los Reyes Magos de Oriente.

Nos regala la posibilidad de pensar en segundas posibilidades para estrenar con el año nuevo.

Nos da punzadas en el corazón al recordar a los que ya no están.

Nos saca del letargo y la rutina del resto del año, aunque solo sea porque la ciudad se viste de manera diferente durante estos días.

ME ENCANTA ESA PARTE, LO DISFRUTO MUCHO


ES EL MES QUE NOS PEGA EN LA CARA PARA RECORDARNOS QUE EL TIEMPO VUELA Y QUE PARECE QUE ERA AYER CUANDO TENÍAMOS ESOS BUENOS PROPÓSITOS, ESA PLANIFICACIÓN, ESOS CAMBIOS QUE NOS PARECÍAN TAN URGENTES.


Llevamos la mayor parte del mes vivido, pero parece que no se empieza a saborear hasta que llegan las soñadas vacaciones.

El día en el que desconectar el despertador, tener tiempo para la familia y los amigos, para la gente que realmente quieres tener tiempo, horas para leer y días para escribir, para dar un paseo o tener tiempo para perderlo.

HAY NAVIDAD DE ENSUEÑO Y DE RECUERDOS

Pero tristemente la Navidad se ha recargado de vanidad, lo que se demuestra en la verdadera competencia por hacer regalos onerosos, el derroche de dinero en comprar por comprar, el deseo de recibir “buenos” regalos, la tentación de pensar que la Navidad es una oportunidad para comer y beber en exceso.

La vana esperanza que el año que viene solo por buenos deseos mejorará nuestra vida, la fantasía de las luces de colores y compradores compulsivos endeudándose en locales comerciales para satisfacer las demandas donde la adquisición de bienes materiales y el consumismo parecieran ser las razones fundamentales de esta locura por comprar y así testimoniar el afecto hacia quienes estimamos, cuando muchas veces todo lo que necesitamos es ser escuchados, un poco de cariño, amistad, compartir y demás sentimientos positivos.

Bueno TODO ESTO Y MUCHO MAS ES LA NAVIDAD

Pero sobre todo NO CONVIRTÁIS LA NAVIDAD EN VANIDAD

 FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO

Unas últimas Palabras antes de acabar el año 2016

Cuando ya se acaba el año, comenzamos a hacer balances de todo tipo para evaluar que tan bien, o que tan mal nos fue con el fin de ver cuales fueron nuestras faltas, para así remediarlas en el año entrante, y fortalecer nuestros aciertos.

En todo hombre no debería faltar el balance espiritual para medir en alguna manera nuestro caminar en el último año…

¿Vamos por buen en camino?

Debemos ser capaces de mirar atrás y con una actitud autocrítica, descubrir lo bueno y lo malo de nuestra vida durante el 2016.

¿Cómo hacerlo? Debemos examinarnos a nosotros mismos

Me encanta leer la Biblia porque en ella encontramos lo que debemos hacer y cómo debemos comportarnos…..

“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2 Corintios 13:5)

¿Estamos en la fe?

Existen parámetros de la vida espiritual que se deben medir, como por ejemplo las buenas obras, la fe y el conocimiento.

Para medir nuestras obras, la escritura revela que nuestras buenas obras deben ser mayores que las primeras, es decir que nunca hemos de conformarnos sino siempre ir creciendo, esto espíritu de Superación, cada día más y más, ser más lleno de Dios, de amor, de vida, de paz.

“Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.” (Apocalipsis 2:19)

¿Mis buenas obras fueron mayores en el 2015 que en el 2016?

Si no fue así, pues es mejor que empecemos a recordar lo que hacíamos antes y hacer aquellas obras:

“Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.” (Apocalipsis 2:5)

Por otro lado, debemos crecer en el conocimiento espiritual, de ese modo podremos avanzar y podamos corregir toda actitud, pensamiento o creencia errónea, el quedarnos en la ignorancia, a veces es un acto voluntario “no queremos saber para no cambiar” y así adoptamos la actitud de la avestruz, ¿sabéis cuál es? Dejar de avanzar y hundir la cabeza en la tierra para no ver……..

“Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.” (2 Pedro 3:18

¿Mi conocimiento fue mayor en el 20015 que en el 2016? ¿Qué he aprendido este año?

Así como las obras y el conocimiento, hay muchas cosas más que se pueden medir de una manera cuantitativa y cualitativa.

Lo importante es que si estamos mal, saberlo, reconocerlo y corregir nuestro rumbo, para ir creciendo cada vez más, ¡me encanta aprender! Y seguiré aprendiendo mientras pueda

Espero que tu balance haya resultado positivo, y de esta manera, queda el desafío a superarse en el 2017.

Si tu resultado es negativo, ya estas al tanto de las cosas que fallan y ya puedes superarlas.

En mi caso, en este año tuve bajos en algunos puntos, y altos en otros.

En general, fue un buen año; me he cuestionado muchas cosas, comprobando si las cosas que creo son verdaderas o no.

Y por cierto, descubrí un montón de cosas que asumía como verdaderas y eran “erróneas”, es importante cuestionarse constantemente a la luz del conocimiento espiritual ¡hay tanto que descubrir!

¡Nos vemos el próximo año si Dios quiere! Un abrazo a la distancia, mis mejores deseos para todos y que Dios os bendiga grandemente.

 

No Exageres

El inicio de un nuevo año siempre se nos muestra como una oportunidad para reflexionar sobre nuestros objetivos cumplidos e incumplidos durante todo el año. Seguramente, momentos antes del conteo regresivo nos ponemos un poco reflexivos, con una mezcla de culpa por todo lo que hemos dejado sin hacer, una pizca de satisfacción por nuestros logros y una gran dosis de determinación renovada para un nuevo año que apenas comienza.
 
En medio de nuestra reflexión -algunos más metódicos que otros- elaboramos nuestros propósitos para el nuevo año.
 
En esta oportunidad el mensaje es simple: No exageres.
Sugerencias para comenzar bien el nuevo año
“Vamos a abrir el libro. Sus páginas están en blanco. Vamos a poner palabras sobre nosotros mismos. El libro se llama Oportunidad y su primer capítulo es el Día de Año Nuevo.”
Edith Lovejoy Pierce
 
El ambiente festivo y optimista de diciembre no nos deja pensar con claridad y a mediados de enero nos estamos diciendo a nosotros mismos que las metas que nos propusimos con tanto anhelo son muy difíciles de cumplir y ahí acaba nuestro entusiasmo.

 

No falles esta vez.

 

Este año nuevo no te permitas más renuncias, decepciones y excusas.
 

Esta es tu oportunidad de llenarte de motivación, de reconciliarte con tus sueños, de retomar el camino que siempre has querido recorrer. Esta es tu oportunidad para iniciar una nueva vida con una actitud triunfadora.

 
“Quiero creer que voy a mirar este nuevo año 
como si fuese la primera vez 
que desfilan 365 días ante mis ojos.”
Paulo Coelho
 
 
Ahora, busca un espacio libre de distracciones y dedícate a escribir máximo tres propósitos para el nuevo año. Presta atención especial a este par de recomendaciones:
 
 
1. Supera tu pasado.

 

Deja atrás el año que ya termina

 

Esta es una de las grandes metáforas del año nuevo. Dejas todo atrás, te concentras en el futuro, enfocas tu mirada hacia lo que tienes delante y rompes las cadenas con tu pasado.
 
Pon por escrito todos los tormentos de tu pasado para despejarlos de tu cabeza. Esta es la oportunidad perfecta para hacer este ejercicio. Escribe todo lo que sientas que hace parte del pasado que sabes que será un estorbo este año nuevo. Escribe todas tus frustraciones, todo lo que te salió mal, todo lo que quieres evitar este nuevo año.
 
No es necesario que escribas frases completas. Una palabra clave bastará. Escríbelas imaginando que conforme las vas escribiendo, van saliendo de tu cabeza y se van posando en el papel. La idea es que tu pasado se quede en ese papel y abandone tu mente consciente.
 
El principio bajo el que funciona este ejercicio es sencillo. Te lo mostraré con un ejemplo: Imagina que debes memorizar un número de teléfono y por nada del mundo puedes olvidarlo. En lugar de guardarlo en tu cabeza y preocuparte si lo vas a olvidar o no, lo anotas en una hoja de papel y lo guardas en un lugar seguro. Así liberas tu mente del teléfono y de todas las preocupaciones asociadas con ello.
 
No escribas tus propósitos de año nuevo sin antes hacer este ejercicio.

Recuerda que debes hacer espacio en tu mente para que esté centrada en el presente.

 
Recomendaciones para los propósitos de año nuevo
“Si estás atento al presente, 
el pasado no te distraerá, 
entonces serás siempre nuevo”.
Facundo Cabral
 
2. Sé realista. No exageres.
 
Cuando escribo “no exageres” me refiero principalmente a dos cosas.

 

Primero, no busques erradicar tus malos hábitos de raíz.

 

No te propongas cosas como: “Dejar de consumir comida chatarra”, “dejar de fumar”, “hacer ejercicio todos los días”. Ese será el efecto a largo plazo, pero no el propósito como tal. El propósito debe estar escrito de tal manera que se vea como algo posible desde los primeros días.
 
Por ejemplo, comprométete a consumir “MENOS” comida chatarra.

 

Define tus metas como un proceso y no como un resultado: algo que toma tiempo, que requiere paciencia y que es progresivo.

 

Cómo cumplir los propósitos de año nuevo
No definas metas absolutas del tipo “nunca más”. En principio, proponte reducir la frecuencia.

Segundo, no más de tres propósitos.

 

De hecho, si tienes en mente un único objetivo, mucho mejor. ¿Por qué? Aquí van 5 razones por las que es preferible un objetivo único:
 
Dificultad. Si te propones varias metas, todo te parecerá muy complejo y te sentirás sobre-cargado. Transformar un aspecto de tu vida es algo difícil. De lo contrario, no estarías formulándote estos propósitos cada año con tanta solemnidad. Si cambiar una cosa es algo que requiere de un gran compromiso y nos parece algo muy difícil, ¿por qué te propones cambiar diez cosas a la vez?
 
Agotamiento. No dividas tus esfuerzos en demasiados propósitos, eso te agotará mental y físicamente antes del primer mes. Tendrás tu mente y tu cuerpo en tantas actividades diferentes que no podrás mantener el ritmo por mucho tiempo y tus esfuerzos perderán su efectividad.
 
Tiempo. Ten presente que invertirás una buena cantidad de tiempo en cada propósito y que tendrás que sacar ese tiempo de lo que ahora consideras tu “tiempo libre”. Sé razonable.
 
Eficacia. Si te propones demasiado, es fácil perder la confianza y el control. Estarás sometido a presión constante en cada área de tu vida y en todo momento. No tendrás tiempo para relajarte, estarás más preocupado y desarrollarás el hábito de la hipervigiliancia: Estar pendiente a cada minuto si estás cumpliendo todo lo que te propusiste. En otras palabras: más estrés y frustraciones.
 
Motivación. La motivación no es un recurso permanente y por eso debemos usarlo con moderación. Tener diez motivaciones diferentes generará un caos en tu vida y será muy difícil para ti mantenerlas. Busca una sola motivación, lo suficientemente poderosa como para que puedas renovarla durante todo el año.
 
Cómo hacer una lista de propósitos de año nuevo
Si te propones demasiadas cosas, con el tiempo, irás abandonando uno por uno los propósitos que tenías y al cabo de un par de meses renunciarás a todo.
“Grabad esto en vuestro corazón, 
cada día comienza en nosotros un año nuevo, 
una nueva vida”
Ralph Waldo Emerson

¿Entonces qué debes hacer?

 
Todos tenemos muchas cosas que queremos cambiar, pero no te compliques pensando en todo lo que necesitas cambiar. Busca algo que sea muy importante en tu vida y que tenga un gran efecto en diversas áreas de tu vida.
 
¿Qué aspectos debes tener en cuenta para formular un gran propósito?
 
Básicamente, tres cosas.
 
Importancia personal. Debe ser algo relevante PARA TI. No para tu familia, tus amigos, tu pareja o tus círculos sociales. No te propongas algo por presión social o familiar. No te propongas cosas que no son prioridad en tu vida. Tu objetivo debe ser algo muy significativo para ti, algo que te interese más allá de lo que los demás quieren que hagas.
 
Compromiso. Tu propósito debe ser algo con lo que te sientas comprometido. Algo que tengas presente todos los días de tu vida. Por esto, tu propósito debe tener en cuenta lo que te motiva, lo que más valoras, lo que representa un punto de quiebre sustancial en tu vida.
 
Valor. Elige qué tipo de cambio puedes perseguir de manera que ese cambio impulse otros. Busca algo que transforme el mayor número de dimensiones de tu vida: laboral, profesional, personal, académica, amorosa, etc.
 
Por ejemplo, ponerse en forma es una meta excelente porque mejorará tu autoestima y te hará alguien más disciplinado, activo y saludable. Aumentarás tu atractivo físico, disminuirás tus niveles de estrés y ansiedad, tendrás energía para otros proyectos, dormirás mejor y proyectarás la imagen de alguien fuerte y con buen ánimo, etc.
 
¿Por qué no cumplimos los propositos de año nuevo?
En conclusión, busca algo que sea importante para ti, que te mantenga motivado durante todo el año y que tenga un efecto masivo en diferentes áreas de tu vida.

Recuerda que está prohibido rendirse. ¡Respira hondo y sigue!

Consejos para tener una feliz navidad

Son los días más felices del año. En teoría. Estas fiestas también suponen una inagotable fuente de tensiones y estrés. Incluso de conflictos familiares

 Hay Una docena de consejos tan útiles como sencillos para hacer de estas fechas un momento más sano, entrañable y pacífico de lo que muchos esperan, vamos a verlos:

En su origen, la Navidad es un símbolo de paz, un momento de encuentro, un tiempo para compartir, para ser más generoso, para visitar y estar en familia. Pero para muchas personas se ha convertido en una experiencia materialista. Se compra mucho, se bebe en exceso, se llora por los que no están, se viaja sin ganas para poder repartirse entre la familia política y la propia, y supone un trabajo adicional al organizar comidas, cenas y compras. Pero no se asuste, usted no está obligado a ser feliz en Navidad.

Prepararse para lo peor no le evitará tener que enfrentarse a ello, salvo que usted decida no estar, pero sí aumentará la probabilidad de sufrir la profecía autocumplida. Una profecía es una creencia, casi siempre subjetiva, sobre una persona o una situación, de tal forma que la persona cree a pies juntillas que será así, comportándose de tal manera que condiciona el futuro. Provocamos o influimos con nuestra forma de pensar, sentir y comportarnos en aquello que vaticinamos que puede ocurrir, y al final ocurre. Si usted se prepara para vivir una Navidad estresante, lo más probable es que se la encuentre.

Las causas de estrés comunes a muchas personas que no disfrutan la Navidad son las siguientes:

El consumismo. La Navidad supone gastar mucho. No solo es el dinero que invierte, sino el tiempo que dedica para comprar esos regalos y el desgaste de pensar qué puede agradar a cada una de las personas a las que le toca obsequiar. El hecho de regalar en sí puede ser muy placentero, pero pensar en tantas personas le lleva a comprar a granel, y eso le hace sentir mal. “¿Le gustará? ¿Será su talla? No sé si ya lo tendrá”. Los grandes almacenes están abarrotados. Usted se somete a largas colas, luego para que le cobren y finalmente para que le envuelvan el regalo.

Si se añade que está atravesando una época económicamente dura, el malestar se agudiza aún más. No poder hacer el regalo que desea puede incluso bajarle la autoestima, verse poco solvente en situaciones en las que un adulto “debería” poder cumplir con lo que se espera de él.

Los valores. Muchas son las personas que se preguntan por qué hay que ser generoso en Navidad. La gente no quiere que le impongan cuándo debe ser generosa o cuándo debe participar en actividades humanitarias. Y si estas acciones se entremezclan con el consumo navideño, todavía suena más contradictorio.

Comidas de compromiso. No quedan días en el mes de diciembre para juntarse con tanta gente. Algunas de las comidas y cenas apetecen, pero la mayoría no. Le rompen su rutina, le obligan a postergar trabajo, no descansa, se come y se bebe en exceso. Y con ello rompe la dieta y se siente culpable. La idea de una agenda apretada que le impide tener tiempo para descansar agota.

La familia. Rara es la que no tiene, año sí, año también, un conflicto. Las relaciones sociales pueden ser una gran fuente de satisfacción, pero también una potente causa de estrés. Es muy incómodo estar obligado a compartir algo tan íntimo como una cena de Navidad con personas que le han despreciado o faltado el respeto. Estas situaciones requieren de un gran autocontrol para no empeorar el conflicto.

La soledad. La soledad puede estar presente incluso estando acompañado. Hay momentos en los que se encuentra físicamente a un metro de distancia, pero a años luz de estar conectado. Idealizamos la Navidad pensando que alrededor de una mesa tienen que sentarse abuelos, padres, hijos, tíos, primos, nietos y las parejas de todos. Pero el modelo de familia ha cambiado: hijos únicos, separados, huérfanos, familias enfrentadas que no se identifican con esa imagen…, y ello provoca que se sientan distintos y solos.Los que faltan. Ya sea porque fallecieron o porque no pudieron acercarse debido a la distancia, casi siempre falta alguien, y casi siempre lloramos y centramos la atención más en los que no están que en los que sí se hallan presentes. Las emociones se desbordan, potenciamos la nostalgia y se sufre.

Discusiones de pareja. “Esta noche toca la Navidad en mi casa, que el año pasado ya la pasamos con tus padres”. “Ya, pero es que mi madre está muy delicada e igual el año que viene no tenemos oportunidad de estar con ella”. “¡Es que tu madre se lleva muriendo ya tres años, Javier!”. Discusiones como esta son muy típicas en Navidad y pueden suponer desde una situación incómoda hasta pasar las fiestas cada uno con su respectiva familia, o incluso ser el detonante de una separación.

Cambios de hábitos. La Navidad es una época de excesos: se come, se bebe, se fuma y se trasnocha. Es el momento crítico para recaer en todo lo que lleva trabajando durante los meses previos, desde que se puso los objetivos en septiembre. Muchas personas que han perdido peso y han conseguido dejar de fumar tropiezan en Navidad. A estos deslices se suman los sentimientos de frustración y de culpa por ceder al impulso en lugar de tirar de fuerza de voluntad.

Falta de rutina. Duranteel año, muchos son los que se aburren de su rutina, pero basta que les falte para que les genere estrés. Y es normal, porque la rutina da seguridad y control. Sabe cuándo se tiene que levantar, la hora a la que sale y vuelve de casa, qué tiene que hacer durante el día, sus hijos tienen horario escolar…, y todo esto le permite planificar, predecir y anticipar. Las personas sienten ansiedad cuando les falta el control. Y la ausencia de rutina trae ausencia de control. Puede ser muy atractiva para un fin de semana, porque permite desconectar, pero hay veces que se vuelve ingobernable: los niños en casa; compaginar compras, cenas, salidas, tráfico y, a veces, trabajo, y lo que a priori parecen días de descanso se convierten en días de desquicio.

Para muchas otras personas, la Navidad es un momento tierno, emotivo, en el que se transmiten tradiciones culinarias, visitas a belenes, se reencuentran con los seres queridos y se hacen regalos con cariño. En definitiva, viven la esencia de la Navidad.

Consejos para afrontar estos días de forma relajada:

Elija con quién. La familia no siempre es la sanguínea. La familia es aquel grupo de personas con el que usted se siente querido, apoyado, a gusto, protegido, los que están a su lado en los buenos y malos momentos. No se sienta culpable por elegirlos, ellos son los que están siempre ahí.

Negocie con su pareja. Se trata de que los dos ganen lo máximo y pierdan lo mínimo. Puede que en una familia se dé más importancia a la noche del 24 y en la otra familia a la comida del 25. Y piensen también en otras alternativas, como que el 31 puedan pasarlo los dos solos, un fin de semana fuera o con amigos. Tengan también en cuenta las circunstancias especiales, como que haya fallecido alguien durante este año, algún familiar esté enfermo o falte algún hermano por problemas de trabajo. No sean tajantes con lo que se pactó el año anterior, traten de pensar en el otro y de complacerse.

Planee su conversación. Los temas de charla más manidos son justo los que más conflictos generan. Tiene dos opciones: predisponerse para no participar en ellos o anticiparse.

Usted puede elegir de qué se va a hablar, puede proponer, hacer preguntas, comentar el último libro que ha leído, una noticia sobre ciencia, historia o antropología que sea interesante. Prepare este momento.

Las relaciones sociales suelen tener un carácter espontáneo y esto las hace poco previsibles. Si se anticipa y tiene claro en qué participar y en qué no, sabrá frenar a tiempo para no enzarzarse en conversaciones que muchas veces buscan la provocación y la imposición de ideas, y que suelen ser poco empáticas porque cada uno trata de convencer al otro de que su equipo deportivo, su partido o sus ideas son los mejores.

Decida su tiempo libre. No está obligado a dedicarlo todo a la familia, también puede elegir leer, hacer su deporte, escaparse unos días solo o con quien decida. La agenda apretada de Navidad en la que se incluyen compras de regalos, comidas, salidas, familia, etcétera, agotan a cualquiera. Si no pone límites y se guarda un espacio, al acabar las vacaciones se sentirá cansado, frustrado por no haber sido capaz de convertirse en una prioridad para usted y puede que incluso triste.

Decida de antemano qué momentos y actividades serán innegociables para usted. Comunique a su familia y amigos que tales días a tales horas no estará disponible. Así los demás también podrán encajar sus agendas para tener tiempo para ellos.

Negocie. No dejen para la semana antes del día 24 la decisión de en qué casa se va a cenar. Dado que puede ser un tema incómodo, cuanto más cercana esté la fecha, mayor será la tensión por no tenerlo resuelto. Elijan un momento tranquilo para negociar con ternura, comprensión y empatía. Decidan qué días de los señalados son los más importantes para cada uno, muestren al otro sus sentimientos y necesidades y traten de comprenderle. Si no se alcanza una solución en la que sientan que ambas partes salen ganando, prometan ceder la próxima vez si en esta les ha tocado ganar.

Compre con sentido. A todos nos gusta regalar. Lo que nos incomoda es tener que comprar por comprar, a sabiendas incluso de que muchos de los regalos no serán valorados ni queridos.

Haga compras de Navidad todo el año. Si durante el mes de junio pasea y encuentra un detalle que sabe que agradará a su cuñada, cómprelo y guárdelo. Piense además en los gustos, deportes, aficiones de las personas a las que obsequia. No se dedique a comprar a todos un fular o un pijama.

                                       

No deberían faltar nunca los juegos de mesa, algún material deportivo y libros.

Ayude a sus hijos. Los regalos de los niños son otra fuente de estrés. Se regala mucho y mal. Los niños no llegan a disfrutar de la cantidad de juguetes que reciben. Distribuya entre los tíos, abuelos y otras personas que regalen a sus hijos los deseos de los ­niños.

Trabaje el autocontrol. Durante las vacaciones de Navidad, respire, corra, haga relajación o meditación, vea o lea algo de humor y regule así el propio estrés que se acumula durante los días de trabajo y la tensión que pueda surgir en estas fechas.

Piense antes de hablar. Tener que decir esto parece hasta absurdo, pero hay personas que olvidan la prudencia y el control y se dejan llevar por arranques emocionales. Verbalizan todo lo que se les cruza por la mente sin poner freno.

Copie a quien disfruta. Los niños son un claro ejemplo. Están emocionados con la magia de la Navidad. Supone ver a los primos, acostarse tarde, entretenerse con juegos de mesa en familia, asar castañas, ver belenes por la ciudad, montar el árbol… Déjese contagiar por ellos y póngase en su papel.

Regúlese. No puede estar disponible para todo el mundo y olvidarse de usted mismo. Diga no a los compromisos que interfieren con el tiempo y actividades que ha decidido que son innegociables. No se sienta culpable. Su felicidad depende en gran parte de las negativas que es capaz de dar.

El pasado, pasado. La Navidad une y el pasado desune. Guarde los temas conflictivos y los reproches para momentos menos sensibles.

Sea solidario. Aproveche para educar en valores. Enseñe a sus hijos no a dar lo que les sobra, sino lo que se ama: su tiempo o un juguete querido. Hacer sentir bien a los demás es una fuente de bienestar enorme.

FELIZ NAVIDAD

Buenos días mis seguidores , a tan solo 1 dia de noche buena seria bueno de pensar sobre los sentimientos que afloran en este tiempo

Navidad solo es una vez por año, pero si de algo vamos a estar de acuerdo es que muchas personas en esta temporada reaccionan diferente, por un lado podemos ver a los motivados, los que están enamorados, los que sus proyectos han tenido mucho éxito.

Pero no todo es así, porque también podemos encontrar los desmotivados, los que se sienten muy tristes, con todo esto me pregunto,

¿porque esto es así?

Algunos ríen, otros lloran, así es la vida tiene de todo, mucha variedad, si de algo podemos estar seguros es que debemos vivir sabiendo que algunas veces nos vamos a poder encontrar con cosas no agradables.

En esos momentos, debemos recordar que también las nubes son parte del paisaje, hay que saber que no siempre van a ser malas las cosas, llegará un día en donde van a cambiar, tienen que mejorar y nos van a favorecer.

Por eso mismo si tú estas pasando por momentos duros en esta navidad, debes recordar que solamente se trata de algo pasajero.

Recuerda que es necesario tener una actitud muy positiva hacia la vida, recordar que algunas cosas tienen que pasar, que nos pueden enseñar algo.

Si no va todo bien en tu vida te invito a que recuerdes todos aquellos momentos en los cuales el sol te brillaba, que mirabas que todo te iba saliendo de una manera perfecta, ahora que lo has hecho debes volverte a pensar cómo puedes mejorar, como puedes cambiar todo lo que no te gusta, porque estoy seguro que si se puede.

Nadie nos dijo que fuéramos.

Nadie nos dijo que lo intentáramos.

Nadie nos dijo que sería fácil.

Alguien dijo que “somos nuestros sueños’.

Que si no soñamos, estamos muertos.

Nuestros pasos, siguen el instinto que nos lleva a lo desconocido.

No miramos los obstáculos que hemos superados, sino aquellos que vamos a superar.

No se trata de ser los más rápidos, los más fuertes, o los más grandes, Se trata de ser nosotros mismos.

No somos solo corredores, ni alpinistas, ni esquiadores, ni tan solo deportistas.

Somos personas.

No estamos seguros de conseguirlo.

Pero estamos convencidos de conquistar la felicidad.

¿Qué buscamos?

¿Quizás vivir?

Feliz Navidad

De vuestro amigo Josué

MI PUNTO DE VISTA…………

Como todas las mañanas me despierto reflexionando y es que hay que hacer trabajar nuestro cerebro pues Dios no ha dado “inteligencia” para pensar y “corazón” para sentir.

No quiero ser negativo pero últimamente no desarrollamos mucho nuestra inteligencia sino que generamos “profundos desordenes de salud”
“no es un signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.”

Sociedad enferma.

Es una definición un tanto complicada.

Enferma nos hace pensar en algún proceso físico o vírico que nos debilita el cuerpo, pero de igual modo podríamos emplear el término para los que ayuden alguna merma mental; psicológica, sociología o simplemente ignorante.

Personas incapaces de comprender el momento en el que viven y se limitan a repetir como loros aquello que escuchan.

Tenemos problemas potencialmente serios de “salud global” y cuando me refiero a salud no solo me refiero a estar en “forma y hacer deporte” sino de un equilibrio psicosomático, Espíritu, Alma y Cuerpo.

La mente humana no es un cubo vacío que hay que llenar, como creen algunos, es una hoguera que hay que encender, el cuerpo humano y la salud es valiosa como para desperdiciarla, despreciarla, solo por el mero “hecho de consumir”.

Es evidente que el mundo no va bien.

Las diferentes formas de violencia y los graves desequilibrios sociales ponen de manifiesto que el mal está presente en el mundo.

Este mal es un complejo problema antropológico que sólo encuentra auténtica respuesta desde una visión abierta a la trascendencia.

La enfermedad, como manifestación de un problema médico, ocupa cierto lugar en ese “mal” pero no es su explicación.

En relación con la crisis actual, podemos metafóricamente hablar de una “sociedad enferma” pero su enfermedad es de tipo moral, es una carencia o una deformación de sus principios y metas que llevan a una verdadera disfunción social.

Más en concreto, la crisis actual ha puesto de manifiesto estructuras socioeconómicas que se han movido por la mentira, el desmedido afán de lucro y la más absoluta carencia de sentido solidario.

Sin duda hay dos factores que ha contribuido a degradar como nada nuestros hábitos de vida como son la conciencia de que cualquiera puede obtener cualquier cosa a cualquier hora, materializada en la proliferación de las tiendas de conveniencia llamadas de 24 horas, y el ascenso imparable en las baldas de las tiendas de comida basura y el abuso de los refrescos gaseosos muchas veces sustituyendo completamente al agua.

El factor de los horarios, aunque ahora el Congreso en buena hora esté buscando medidas que tratarían de conciliar vida laboral y familiar con el llamativo cambio del huso horario de la Península que no dejarán de ser un mero brindis al sol, ha contribuido mucho a degradar nuestra calidad de vida personal, de nuestras formas de ocio, se ha sustituido éste por el ir a comprar, y las relaciones laborales que pasan, ahora más que nunca, por la explotación sin complejos.

El factor de la comida basura está haciendo que nuestra sociedad, asentada en la dieta mediterránea y el sentarse a comer a la mesa como una importante función de cohesión familiar y social, esté cada día más obesa, más enferma y con patologías terribles como la diabetes que cada día se inician a edades más tempranas.


Nos encontramos, sin duda, en una sociedad enferma en lo moral y en la salud particular de los individuos.
La mente y el cuerpo son donde, al calor de las llamas, se forjan, y se han ido forjando siempre, los sueños.

Es ahí también, como causa y efecto, donde se establecen los sacrificios que, individual y colectivamente, estamos dispuestos a hacer para conseguir, o mantener, los sueños y las conquistas.

Hay un nexo, una unión, un condicionante entre el anhelo y el sacrificio, se llama: Valor, y se apellida Dignidad.

Sin embargo creo que desconocemos por completo estos valores y llenamos nuestras mentes de basura, como comer por comer no por necesidad sino por “placer” ignorando la palabra “Salud”, así nos encontramos con hombres, mujeres y niños que desarrollan patologías de obesidad extrema, diabetes y otras muchas enfermedades solo por “no pensar adecuadamente” e nos escudamos luego diciendo “ah es problema genético”

Usamos nuestro cuerpo como “objeto” con puro “morbo” ignorando la palabra “amor” así va la sociedad, llenas de modas como tener “enormes glúteos rellenas de siliconas” y grandísimas “protuberancias delanteras (senos)” para nada más ni nada menos que atraer la mirada de los hombres, obviando “la salud”

Cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que desea ¡sí! Pero ¿Por qué no pensar con cordura e inteligencia?

¡Cuidemos nuestro Espiritu Alma y Cuerpo! Sería un buen propósito para el año 2017……….

Navidad Alternativa

Aunque todos los anuncios de Navidad nos hablan de amor y generosidad, la Navidad es cada vez menos solidiaria y son muchas las personas que sufren verdaderas depresiones navideñas.

En cualquier caso, tanto si adoras la Navidad como si la detestas, te animamos a celebrar una Navidad alternativa.

En este post te hacemos algunas sugerencias para poder sobrellevar la Navidad sin morir en el intento, sin caer en depresión profunda y sin quebrantar algunos valores morales imprescindibles.

¿Es bonita la Navidad?

Para los peques y  las grandes multinacionales, sin duda.

Para el resto… la cosa tiene matices.

En los anuncios de televisión la Navidad es una celebración, pero en la práctica, la Navidad solo es un acto de gran opulencia (para los que pueden), de derroche y egoísmo. Si nos miramos el ombligo con inocencia podemos llegar a sacarle mucho partido, sin duda, pero cuando alzamos la vista más allá y reflexionamos un poco, lo cierto es que la Navidad es tristemente insolidaria:

    • Las ciudades se iluminan y es precioso pasear por ellas al anochecer, pero… ¿no escuece un poco el gasto que ello genera, teniendo en cuenta la situación económica de millones de personas en el mundo, en nuestro país sin ir más lejos?
    • ¿No es un poco indecente atiborrarse de opulentas e indigestas comidas  cuando hay personas en el mundo que no pueden llevarse a la boca un trocito de pan?
    • ¿No es un poco estúpido comprar regalos y comida justo cuando son más caros?
    • ¿No sería más inteligente celebrar la vida y divertirse cuando el cuerpo nos lo pida?
    • ¿Qué pasa con los que han perdido a alguien? ¿Qué pasa con los padres y madres que no pueden regalar nada a sus hijos? ¿Qué pasa con los que no tienen nada que celebrar? Para ellos, la Navidad es doblemente dolorosa.
    • ¿No es verdaderamente cruel tener que soportar los infames programas de televisión y la insoportable tortura de los anuncios publicitarios?

Una Navidad alternativa

Reunirse con amigos y familia, hacer una cena especial, ofrecer un regalo hecho a mano con el alma, hacer un estupendo viaje o incluso comprometernos con nuestra religión o vida espiritual, es algo que podemos hacer cualquier día, siendo bastante más respetuosos y solidarios con el mundo.

Dar un paseo por cualquier ciudad en la mañana de Año Nuevo es un ejercicio bastante desolador: los contenedores, el suelo y las aceras llenos de cajas y plásticos que envenenan la tierra y sobras de comida que otros (los olvidados) mendigan. Es un pensamiento pesimista, sí, pero real, por muy incómodo que resulte tenerlo en cuenta.

Es cierto que aunque yo coma o gaste menos, no arreglo los problemas del mundo, pero es un acto de respeto y consideración, en lugar de una burla. Una sola persona no puede cambiar el mundo, pero pequeños actos de muchas personas sí generan el efecto mariposa en el mundo entero, para bien y para mal.

¿Qué tal si celebramos la Navidad con un poco más de responsabilidad y moderación?

Una Navidad auténtica

    • Si celebras la Navidad por un compromiso religioso, entonces sé consecuente con ello. Celebrar el nacimiento de Jesús es lo más antagónico a derrochar en un centro comercial.
    • Si celebras la Navidad por un ideal, porque crees en el amor y la generosidad, entonces practica con el ejemplo. El mayor acto de generosidad que podemos hacer no es dar limosnas ni ver películas moralistas mientras perpetuamos costumbres insolidarias,  sino ser responsables y coherentes. La austeridad y la moderación son un verdadero regalo al mundo y, lejos de ser una tortura, puede enseñarnos muchas cosas.
    • Si celebras la Navidad porque te gusta divertirte, hay maneras responsables de hacerlo. Diversión no es sinónimo de opulencia o derroche. Diversión es sinónimo de humor y creatividad. Casi siempre, la verdadera felicidad viene de la mano de la sencillez.
    • Si celebras la Navidad por seguir la corriente, entonces prueba a dejar de hacerlo. Practica la valentía de no participar en algo en lo que no crees.

Los regalos de Navidad

Si te apetece celebrar la Navidad y no quieres salirte de las costumbres establecidas, pero quieres hacerlo con mayor responsabilidad y moderación, ahí van algunas ideas:

    • Si vas a gastar dinero, mejor que vaya a parar a manos de gente artesana que lo necesita más que las grandes multinacionales. Elige regalos artesanos, en lugar de productos en serie. Elige firmas pequeñas y ecológicas comprometidas con el planeta y contigo. Incluso puedes atreverte a hacer regalos a mano (un collar, un CD de música, un cuaderno lleno de frases bonitas y dibujos, un cuadro, etc).
    • Algo bastante habitual es regalar a los peques ochocientos regalos que no saben valorar y que olvidan a las pocas semanas (no es de extrañar teniendo en cuenta la inutilidad de la mayoría de los juguetes que se venden en la actualidad). ¿Qué tal si les enseñamos a valorar las cosas, incluso el dinero y el esfuerzo que cuesta conseguirlo? Recuerdo la gran ilusión con que esperaba, de pequeña, el único regalo de Navidad y el gran provecho que sacaba a ese único regalo y la inmensa ilusión con que lo esperaba. Pienso que el mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos e hijas es enseñarles el valor de las cosas y el valor del cariño que ponemos en ese regalo. Y el peor, enseñarles a no valorar nada en absoluto, ni las cosas ni el cariño.

Las comidas y cenas de Navidad

Es cierto que el momento de sentarse a la mesa, repleta de suculentos platos, es un auténtico deleite para los OJOS y para el EGO. Pero no nos engañemos, no lo es en absoluto para nuestro cuerpo. Lo más habitual es que las cenas y comidas de Navidad consistan en platos absolutamente indigestos y llenos de grasas saturadas que flaco favor le hacen a nuestro organismo. Algunos dirán: “Sí, pero qué gusto da comerlo”. Bueno, ese gusto es solo gula que dura poco y dudo mucho que después de los entrantes, el primero, el segundo, el postre, el turrón y las copas, nadie diga: “mmm… qué bien me siento, qué ligereza, qué bien voy a dormir esta noche”.

Pero lo peor de todo es… ¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Por qué es necesario atiborrarse con la comida más cara? ¿Acaso no hay cientos de platos sabrosos, digestivos y baratos? ¿Qué sentido tiene hacerlo mal? ¿Por qué gastar un montón de dinero cuando podemos gastar poco en comida mucho más saludable? Por no hablar de las toneladas de comida que acaban en la basura. Parece que celebrar algo con un plato discreto y sencillo es pecado, o algo vergonzoso. Si se celebra algo, hay que celebrarlo con algo muy opulento, muy vistoso y muy caro. ¿Por qué?

¿No basta un plato sencillo? ¿No basta con el cariño de los que nos rodean? ¿No basta con las risas? Si eres de esas personas a las que sí les basta con eso, piensa que un sencillo plato de verdura o cereal no desmerece en absoluto. Sobre todo si está está hecho con cariño y echamos mano de la creatividad para decorarlo con mimo.

La diversión en Navidad

Si te encanta divertirse en Navidad y en cualquier momento del año… ¡Perfecto! ¡En eso consiste la vida! En ser lo más feliz posible.

El problema surge cuando sentimos la obligación o la presión de tener que divertirnos para no sentirnos diferentes, porque es lo otros hacen o porque es lo que toca. ¿Qué tal si nos atrevemos a mostrarnos como somos?

    • Si para ti ir al centro comercial es un auténtico festín, perfecto, disfruta de la vida. Pero si detestas entrar en los centros comerciales, mucho más cuando están atestados de gente y precios desorbitados… no pises ni un solo centro comercial!
    • Si adoras a tu familia y te gusta aprovechar la Navidad para reunirte con todos, perfecto, no hay suerte mayor que la de contar con una familia amorosa. Pero si tu familia es un vertedero de dolor… no la visites!
    • Si eres de esa clase de personas a las que les encanta estar rodeada de gente, genial, reúnete y disfruta. Pero si eres una persona tímida que sufre con las relaciones sociales… reúnete solo con quien te haga sentir bien!
    • Si la vida te sonríe y quieres compartir tu felicidad, adelante, el mundo te necesita. Pero si estás pasando una racha mala y lo que necesitas es recogimiento e introspección, entonces no hagas nada que te haga sentir aún peor… quédate en casa si te apetece, viendo una buena peli o llorando si es lo que necesitas.

Todo esto parecen obviedades, pero lo cierto es que muchas veces nos vemos arrastrados por las costumbres y  los automatismos y aunque la Navidad se relacione con felicidad, son muchas las personas que atraviesan verdaderas depresiones navideñas.

¡Dejémonos llevar por la autenticidad! Si tenemos el corazón alegre, riamos. Si tenemos el corazón roto, dejémosle llorar. No hay nada más estúpido que reprimir la alegría (o al contrario,  simular una euforia inexistente) solo porque el calendario diga que ha llegado la Navidad, San Valentín o el día de los muertos.

Celebrar la Navidad y la Vida

Perpetuar costumbres saludables es hermoso; continuar tradiciones que favorezcan al mundo es hermoso. Pero la Navidad se reduce, cada vez más, a un derroche sin fundamento alguno, y eso es un poco triste.

Te animamos a que celebres la vida, la Navidad y todos los momentos que merezcan ser celebrados.

¡Celebra con sencillez, con verdadero cariño, con creatividad y con responsabilidad!

Diciembre y excesos…¿Se puede “CELEBRAR” sin engordar?

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Existen meses en el año que tienen connotaciones especiales.

Enero lo asociamos a los buenos propósitos; sí, a esos cambios que sabemos que deberíamos hacer y no hacemos pero que estamos esperando a la llegada del nuevo año como si eso fuera un viento de cola que nos diera el empujón definitivo.

Y ¿qué pasa con diciembre?, pues que como en enero tenemos la intención de hacer tantos cambios positivos, vamos aprovechar diciembre para “despedirnos”.  Este pensamiento y otros tales como ¿a otro año quién llegó?, son las razones que esgrimen muchos para justificar los excesos que se realizan estas fechas y no solo me refiero a la comida y la bebida sino también al consumo en general.

¿SE PUEDEN CELEBRAR COMIDAS NAVIDEÑAS SIN COGER PESO?

Por supuesto que sí. Y no penséis… claro pero “sin comer dulces ni beber alcohol”, pues no, simplemente debemos moderarnos en el consumo de los productos que aportan muchas calorías, grasas y azúcares. Moderar no quiere decir prohibir.

En estas fechas se suelen coger unos 3 kilos por persona, pero lo mas grave es que esto ya se da por asumido previamente y nos conformamos pensando que “en enero ya los bajaré” o “que me quiten lo bailado”… Y al final llega enero y decidimos esperar a después de reyes y como ya empezó el mes, esperamos a febrero…Y al final esos quilos que están perjudicando a mi salud se quedan con nosotros mucho tiempo. ¿No será mejor prevenir?

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Es cierto que son fechas de reuniones de amigos y familia donde se incorporan a nuestras mesas productos como el turrón, champán.. que tienen un gran aporte calórico. Pero también es cierto que esos productos se pueden limitar a los días de celebraciones y no a todos los días del mes como hacen muchas personas que comienzan a comer turrón en noviembre y terminan a  mediados de enero.

CONSEJOS ÚTILES PARA “CELEBRAR SIN ENGORDAR”

1.No justifiques tus posibles “excesos”, recuerda que el 1 de enero no es el “apocalipsis”.

2.El mes de diciembre tiene muchos días y no en todos estamos de celebraciones, intenta comer el resto de días lo mas saludablemente posible.

3.No te saltes ninguna comida pensando que de esa manera compensaremos el exceso de la cena de Nochebuena o comida de Navidad. Aunque sea de forma ligera, realiza siempre todas las comidas.

4.Mastica bien la comida y come despacio, disfruta de la compañía.

5. A la hora de preparar las cenas o comidas especiales recuerda:

– Compra solo lo que vayas a comer esos días, no para que te sobre.

-Intenta incorporar al menú productos saludables como verduras o frutas. Por ejemplo, podemos hacer algún aperitivo como : Brocheta de pato con mango y uvas o brocheta de langostinos y piña. (Tenéis las receta y la valoración nutricional al final del artículo)

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El plato principal es menos calórico si lo hacemos con pescado en lugar de carne. Aquí os pongo otro ejemplo:Coulant de Merluza y Marisco (la receta también al final del artículo) Captura de pantalla 2015-12-08 a las 21.08.50

Respecto al alcohol, además de vinos y cavas coloca una botella de agua siempre en la mesa. Las comidas copiosas nos pueden dar mucha sed y si solo hay alcohol en la mesa ingerimos más de la cuenta.

Respecto a los postres, lo típico son los turrones, polvorones y mazapanes. La verdad es que todos ellos son auténticas “bombas calóricas”, un trozo pequeño de 25 a 30 gramos supera las 130 kilocalorías. Además, en la foto inferior os he puesto un ejemplo de un turrón típico de chocolate y un turrón sin azúcar. Como podéis observar en el aporte calórico el que “no tiene azúcar” aporta 581 kilocalorías por 100g, son más de las que nos aporta el de chocolate 543 kilocalorías por 100g.

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Tened en cuenta:

*Mirar en las etiquetas los ingredientes, sobre todo en su contenido en almendra (cuanto mas mejor) y contenido de azúcares(cuanto menos mejor).

*Comer raciones pequeñas, podemos tomarnos una fruta o un caldo antes de las comidas.

*Junto a los postres típicos podemos preparar también unas brochetas de frutas, es interesante la piña por su contenido en papaína que puede ayudarnos a realizar la digestión.

*Retirar estas bandejas con los dulces típicos hasta la próxima celebración y no dejarlas  a la vista en los días “normales”.

6. Realiza ejercicio, que sea navidad no quiere decir que olvide mis buenos hábitos. Caminar un poco más, sobre todo después de las comidas copiosas.foto de ejr.1

7.Aquellas personas que ya padecen problemas de salud relacionados con el colesterol, triglicéridos o diabetes deberían tener muy en cuenta estos consejos.

CONCLUSIÓN:

Para disfrutar de la familia y los amigos no es necesario “PONERSE COMO EL KIKO” a dulces y alcohol.

Mas vale prevenir que no lamentar, NO TE ENGAÑES pensando que en enero todo lo arreglas.

Feliz Espíritu de la Navidad

Siempre es bueno alimentar el Espíritu de la Navidad a lo largo del año para que cuando lleguen estas fechas podamos disfrutarlas plenamente y que sea una verdadera celebración de ¡un año más juntos! … en la oficina, el despacho o en nuestra casa y con nuestros amigos.

El espíritu de la [Auto]Estima, que nos muestra qué hemos logrado, ganado y aprendido, qué oportunidades nos ha facilitado su desarrollo y qué podemos seguir aprendiendo o trabajando el año que viene.

El espíritu de la Asertividad, que nos muestra cómo hemos dotado de mejor expresión y contenido nuestro lenguaje … y dónde podemos seguir trabajando para ganar en eficiencia y eficacia, es decir, seguir mejorando nuestra expresión.

El espíritu de la Empatía, que bien acompañado de sus “hermanos”, nos muestra vías alternativas para llegar a soluciones convergentes, gracias a la comprensión que aporta el haber vivido situaciones o saber que ¿te podría tocar a ti vivir esa situación? Es el “hoy por ti, mañana por mí” o viceversa, tanto monta … y saber que en ese “hoy por …”, puede ser una mejora que nos vendrá estupendamente …

¡Feliz Navidad y que el Espíritu de la Navidad nos acompañe y nos inspire para que sea la mejor Navidad de nuestras vidas!