LA PAZ NACIDO DE UN CORAZON NOBLE

LA PAZ NACE DEL CORZON DE DIOS…

El amor y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se abrazan. SALMOS 85:10
Y debe FLUIR de nuestros CORAZONES hacia TODA LA HUMANIDAD porque este es él DESEO DEL CREADOR.
En un MUNDO DE AGITACIÓN SOCIAL, POLITICA y FAMILIAR tenemos que procurar TENER PAZ.
  • Paz en nuestros CORAZONES
  • Paz en nuestras TORMENTAS MENTALES
Porque no hay MAYOR DICHA que VIVIR EN ARMONIA con DIOS y con NUESTROS PROJIMOS
Y solo la CERCANIA CON LA VERDAD y EL ESPIRITU DEL AMOR DE DIOS nos puede PROPORCIONAR PAZ
HUYENDO DE LA CONTIENDA Y LA GUERRA
Asi que PROCUREMOS SIEMPRE en cuanto sea POSIBLE mantener nuestras VIDAS en PAZ y ARMONÍA unos con OTROS.
Busquemos LA PAZ y PRACTIQUEMOSLA
Y la paz de Dios, que desborda toda inteligencia, guardará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús. FILIPENSES 4:7
UN SALUDO DE LUZ, PAZ y MUCHO AMOR POR DAR

LA BASURA EMOCIONAL

LAS EMOCIONES TÓXICAS “BASURA EMOCIONAL” PUEDEN CAUSAR TOXICIDAD EN EL CUERPO.

 

A lo largo de la vida acumulamos sentimientos negativos relativos a acontecimientos pasados.

 


Pensamientos positivos o negativos, tú eliges: los pensamientos negativos generan una enorme cantidad de malestar, y su manifestación común es la ansiedad.


 

Debido a esto, quedan resentimientos, tristezas, miedos y enojos, respecto de experiencias desagradables.

 


Pero : ¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA ELIMINAR TODA ESA BASURA EMOCIONAL?

 


 

Al momento de ser felices y saludables nuestra carga emocional juega un rol central en nuestras vidas, ya que una vida sana involucra todas las facetas de nuestra vida, no solo las relativas a la alimentación y al deporte.

 

Para que logremos llevar una vida plena es clave evitar dejarnos arrastrar por todas esas emociones negativas que nos van rodeando a través de nuestras vidas…

 


ENOJO, RESENTIMIENTO, ANSIEDAD, CULPA, DEPRESIÓN…, PUEDEN TODAS METABOLIZARSE EN TOXICIDAD

 


 

Resulta en inflamación de los tejidos y dicha inflamación se convierte en la antesala de enfermedades físicas incluyendo infecciones y algunas veces predisposición a otras enfermedades.

 

Las mayores emociones tóxicas son por ejemplo ENOJO,

 

¿QUE ES EL ENOJO?

 

ES UN RECUERDO DE DOLOR DEL PASADO.

 

 

MIEDO es anticipar dolor del futuro, culpa es dirigir el dolor de regreso a ti mismo, depresión es el agotamiento de la energía, que sucede con todas las emociones descritas antes.

 

No es necesario recordar algo malo para sentirse afectado; si existe carga emocional negativa, el efecto en el presente viene en forma de dificultades emocionales y enfermedades.

 


Es como si se arrastrara una pesada BASURA INTERIOR, lo que puede causar falta de voluntad, CANSANCIO, ANSIEDAD, AGRESIVIDAD, FOBIAS, COMPLEJOS, FRUSTRACIÓN, entre otras cosas.

 


 

LA ACTITUD DETERMINA EL ESTADO DE ANIMO

 

¿Alguna vez has tenido la sensación de vivir un día pésimo desde que te levantas hasta que te acuestas? o, por el contrario, ¿no te ha pasado que de repente sientes que todo lo que acontece a tu alrededor parece estar en sincronía contigo?

 


Lo que determina uno u otro es la actitud con la que nos enfrentamos a él…

 


 

El mundo según lo vemos no es más que un reflejo de nuestro estado interior: cuanto más optimistas seamos a la hora de interpretar lo que nos pasa, mejor valoración haremos de nosotros mismos (autoestima) y mejor adaptación al medio tendremos.

 


Por tanto, toda actitud positiva comienza por tener una autoestima saludable.

 


 

Cuando nos sentimos mal o sin ganas, lo primero que perdemos es la voluntad.

 

Sabiendo que la voluntad es nuestra capacidad para decidir si realizar un determinado acto o no, ¿por qué escoger quedarse en la oscuridad pudiendo ver la luz?.

 


Para tener una buen a predisposición a la acción voluntaria,el ser receptivo, priorizar los pasos, visualizar positivamente aquello que queremos que suceda, ¡es importante!

 


 

Es importante perder el miedo a avanzar, a descubrir nuevos mundos y buscar oportunidades que nos aporten nueva sabiduría.

 


Cuando decidimos explorar más allá de los límites que nos autoimpusimos empezamos a entrar en lo que se conoce como la “zona de aprendizaje”.

 


 

Tenemos que tener claro que lo que nos define no son las opiniones positivas que los demás puedan tener o las críticas a las que nos veamos expuestos, sino la valoración que hacemos de nosotros mismos.

 

ES DECIR LA AUTOESTIMA

 

Acceptarnos a nosotros mismos es importante y la base de una buena autoestima , tener confianza plena en lo que hacemos, cuidarnos a nosotros mismos, ser autosuficientes en materia emocional, aprender a poner límites, realizar una autocrítica constructiva, saber que somos los únicos responsables de lo que nos pasa, y dedicar un momento al día solo para nosotros, tener mucho sentido del humor, entre otras muchas cosas que podemos hacer.

 

Muchas personas tratan de olvidar su pasado y esa no es la solución, no se olvida, se supera.

 


Superamos relaciones, miedos, malestar es, frustraciones, pérdidas y heridas emocionales.

 


 

Eso sí, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional y pensar constantemente en borrar nuestros recuerdos negativos no hará más que hacerlos más conscientes.

 

Por eso para que un malestar se supere no podemos negar que exista, necesitamos admitirlo para cambiarlo.

 

Y QUE DE LAS CRÍTICAS, ¿CONSTRUCTIVAS O DESTRUCTIVAS?:

 

Lo que diferenciará que una crítica sea constructiva o destructiva será la intención con la que se dice, las palabras que se escogen y la manera de decirla.

Pero por muy destructiva que sea la crítica, si no se le da importancia, no se vivirá como una ofensa.

Asimismo, cuando seamos nosotros los que formulemos la crítica, no debemos ser apresurados a la hora de opinar, debemos dejar claro el aprecio, basarla en el respeto, y expresarla en el momento adecuado… además de ser conscientes de que el otro tiene derecho a réplica, recuerda.

 


Y LA COMUNICACIÓN, POR ÚLTIMO, COMO BASE DEL EQUILIBRIO EMOCIONAL

 


 

Resulta imprescindible saber comunicarnos, entendernos y comprendernos los unos a los otros.

Para que la comunicación sea efectiva y emocionalmente sana partiremos de las siguientes premisas

 


Tendremos la actitud adecuada, nos centraremos en un tema en concreto, escucharemos con atención, nos expresaremos de forma clara y directa, diremos lo que pensamos y sentimos, aceptaremos la opinión del otro, no daremos nada por sentado, preguntaremos, y seremos coherentes con lo que decimos y lo que expresamos de una manera no verbal.


 

Es bueno dedicar un poco de tiempo, a tirar basura emocional y te encontrarás mucho mejor si sabes transformar la energía negativa en fuerza vital positiva.

 

Las emociones nos conducen al cuidado del cuerpo y este nos enseña a conocernos mejor, y juntos podremos sanar.

 

En las virtudes del Corazón no se incluye la compasión ya que se la considera como la máxima expresión de la emoción humana y la energía virtuosa por excelencia.

 

Estos pequeños recursos nos ayudaran a iniciar el camino hacia la sanción, pero eso no es de un día ni de una semana.

 

No desesperes.

 

Es nuestro deseo que estas líneas sean de utilidad y ayuden a descubrir el maravilloso ser Interior que llevamos dentro.

ALIMENTACIÓN Y EMOCIONES

A través de la alimentación se proyectan muchos sentimientos, no siempre saludables.

La alimentación ha estado ligada, desde tiempo inmemorial, a nuestras emociones. No solo es una necesidad vital, también es una necesidad emocional.

En todas las culturas el plato de comida se ha asociado con celebraciones, acontecimientos, la necesidad de pasar un buen rato con amigos, etc.

Una buena comida y una buena charla son, con frecuencia, terapéuticos para nosotros.

Es difícil deslindar la comida de la emoción porque la asociación está en nuestra herencia cultural, sin embargo, no todas las emociones que se asocian con la comida son gratificantes.


La sensación saludable se relaciona con el placer en el amplio sentido de la palabra; la no saludable, con el desahogo y de ahí la existencia de los conocidos trastornos alimentarios con una profunda base psicológica que afectan a nuestra salud por un mal uso de la comida.


Los alimentos, cuando subyacen trastornos de fondo, no son un placer ni una satisfacción, se convierten en una necesidad o en la negación a la misma, para proyectar los problemas emocionales que no tenemos resueltos.

La comida puede tener efecto calmante de forma temporal y eso nos alivia las tensiones o dificultades diversas, sin embargo, cuando eso sucede normalmente tienden a apetecernos alimentos poco saludables, muy ricos en grasa, azúcares, que por otra parte, son adictivos y aumentan nuestra necesidad de buscarlos para encontrar consuelo.

Si nos encontramos con un conflicto de este tipo, lo mejor es buscar la ayuda adecuada que nos conduzca a profundizar en la búsqueda de aquellos sentimientos que inducen a comer más o a no comer.

¿QUÉ TIPO DE SENTIMIENTOS NOS CONDUCEN A COMER MÁS?

Pueden ser de distinta índole, en esta entrada solo vamos a revisar de forma general, aquellos más comunes que no son causa de una patología mental estructurada, pero que si nos fastidian porque nos descontrolan el tema alimentario.

– El estrés conlleva a una pérdida de control sobre la cantidad y el tipo de alimentos que ingerimos a diario.

– La insatisfacción corporal, tendemos a utilizar la comida como una recompensa frente a un cuerpo que no nos gusta y ello redunda en aumentar nuestro disgusto.

– Hacer dietas que supongan la restricción de un grupo o más de alimentos con carestía energética y nutricional porque nos sitúan en una privación de alimentos que puede llevarnos a la necesidad de comer más de forma compulsiva.

– Labilidad emocional, la tendencia a estados depresivos o eufóricos puede llevarnos a trasladar los sentimientos que generamos, a través de la comida, bien con un efecto paliativo porque nos alivia comer, o explosivo por la necesidad de celebrar.

– En situaciones de enojo, malestar con uno mismo, de dolor, etc.

– Como respuesta a ciertas situaciones o personas.


¿PODEMOS AFRONTARLO?

Todo depende de la magnitud de la dependencia hacia la comida que tengamos, pues será el reflejo de la magnitud de las causas que subyacen.

En la mayor parte de las ocasiones, podemos controlar dándonos cuenta de que estamos estresados o enfadados o que nos estamos dejando llevar en exceso por una euforia de celebración.

Si somos conscientes de ello, podemos prepararnos para la siguiente, teniendo en  cuenta todos aquellos aspectos de una alimentación saludable que podemos poner en práctica como:

– Masticar lentamente.

– Concedernos espacio entre los bocados.

– Soltar el tenedor o la cuchara entre los bocados.

– Saborear la comida antes de deglutirla.

– Limitar la cantidad de los alimentos que nos tientan y reemplazarlos por otros más saludables.

– Intentar centrarnos en la comida, evitando distracciones que nos hagan perder la capacidad para medir la cantidad de alimentos que consumimos.

– Afrontando las causas subyacentes, por ejemplo, si nos hemos dado cuenta de que el estrés nos produce ansiedad por comer más, tendremos que buscar alternativas que nos calmen el estrés, antes de ponernos a comer.

– No pasar hambre porque desata la necesidad de comer de forma compulsiva sobre alimentos ricos en grasas y/o azúcares para calmar la depravación.

– Cambiar la forma de cocinar hacia otra más saludables puede ayudarnos también porque si cambiamos aquellos ingredientes poco saludables por otros que los son más, importa menos la cantidad de comida.

– Cuando estemos celebrado de forma eufórica, recordar que además del «durante» existe un «después» y comer más alimentos saludables que adictivos para romper el círculo adictivo.


No siempre es fácil, pero no es imposible, hay cadenas más duras y gruesas que otras, solo tenemos que ser conscientes de la dimensión de la cadena que nos ata a la comida por un motivo diferente al de vivir gracias a la misma, y ponernos manos a la obra, en una dirección u otra, dependiendo de su longitud y magnitud.


Sanar las Heridas del Corazón

APRENDE A CERRAR CICLOS…

Porque no se trata de olvidar, sino de sanar

Desearíamos borrar de nuestras vidas todas las experiencias desagradables que tuvimos, y recordar solo la suerte y los logros que alcanzamos.

Nos encanta hacer promesas sin entender por qué nunca llegamos a concretarlas.

Nos gusta volver a saborear las alegrías que pudimos tener en un determinado momento, la pareja ideal que conseguimos, el último modelo de vehículo que adquirimos o cierto ascenso profesional que alcanzamos.

Pero aquello que nos dejó una herida tiene que morir dentro de nosotros.

Y es que por lo general, para los occidentales, lo ideal es obtener solo logros y cero fracaso en la vida.

Entonces, ¿estamos cerrando ciclos? O más bien,¿vivimos una especie de neurosis colectiva? Al no enfrentamos a una sociedad en la que todos debemos ser hermosos, exitosos y perfectos. Haciendo conciencia de esto, podemos decir que :

Número 1. Nos gusta vivir lo bueno de la vida, pero no lo malo.

Número 2. Debemos cerrar ciclos, cuando en realidad reprimimos aquellas heridas y traumas para que “no se nos noten”.


Adoptar una máscara es mucho mejor, frente a las personas que nos rodean, creernos fuertes, super héroes . ¿Qué irá a decir la familia de mi si no soy el mejor hijo? ¿Qué dirán mis hijos si me ven en aquello o esto? ¿Qué dirá papa si no cumplo con sus expectativas? ¿Qué dirá mama, si distinto a ella, yo decido ser soltero toda la vida y dedicarme a mí? ¿Qué dirán mis amigos si me divorcio?


Estas y otras preguntas pasan por las cabezas de muchos desde la adolescencia, pasando a la adultez y llegando inclusive a la madurez.

Habrá quienes partan de este plano con esas tormentosas preguntas hasta la tumba.

¿Serian de verdad sana y feliz?

Quizás vivieron profundamente heridos, desolados, sin saber cómo pasar la página.
Tú puedes hacerlo, pero hazlo desde la herida

Para sacar algo nocivo de la vida de una persona, primero debes descubrir cuál es el origen del problema.

Solo así podrás sanarte, hacerte consciente de ese proceso o llevarte como un guía hacia una luz desde aquel túnel.

Lo primero que debes hacer cuando tengas un problema, un conflicto, una angustia, una rabia que no puedas sacar de tu corazón, es hacerla consciente.

¿Por qué tienes que obligarte a perdonar si no lo sientes así?

Ese perdón debe conseguirse de forma natural, no impuesta.

No puedes empeñarte en sonreír mientras llevas el dolor sin saber qué hacer con ello.

Busca la raíz del asunto que te duele, revívelo, recuerda que fue tanto lo que te molesto, por qué crees que te hirió tanto.

Una vez que te enfrentes a ese dolor, si quieres llorar, llora.

Siente dentro de ti esa herida y reconócela como parte de tu vida. Una vez que hayas quitado esa venda, que hayas enfrentado esa verdad –tu verdad-, tendrás la batalla ganada.

¿Por qué?

Porque habrás reconocido que no solo eres éxito, triunfos y perfección, sino que también eres emociones, rabia y dolor.

¿y qué pasa cuando reconocemos esto?

Pasa que sientes la vida desde lo humano, no desde lo divino como nos enseñaron eternamente a vivir.

Pasa que nos damos cuenta de que no somos dioses, que debemos aprender a respetar nuestro procesos de duelo para seguir viviendo sin mascaras.

¿Qué es lo valioso de todo esto?

Lo valioso es que puedes aceptarte cómo eres y que con esa nueva variante puedes cerrar ciclos de angustia y desolación.

¿Cuándo debemos cerrar ciclos?

En caso de perdidas, renuncias, despidos y quiebres económicos. Robos, estafas, muertes físicas, rupturas sentimentales, rabias y odios que no nos dejan avanzar, resentimientos por comparaciones absurdas, culpas, miedos, angustias, todo complejo que sea nocivo y que nos deje vivir en paz.

Porque, al final, ¿de qué nos sirve odiar?

Una vez que hayas reconocido tu propio dolor y te permita sentirlo, tomate tu tiempo para recuperarte, no desde la derrota, sino desde el aprendizaje. No desde la culpa, sino desde la idea de que la vida tiene sus sinsabores y debemos aprender a asimilarlos. Una vez allí, pregúntate si ese sentimiento que te embargaba te era útil. ¿De qué te sirve odiar? ¿Qué beneficios te trae?

¿Vengarse es lo apropiado?

Si decides seguir odiando, te odiaras a ti mismo. Porque ese sentimiento te puede enfermar. Enfermara tu físico y te afectara a ti, no a la situación, ni al otro. En cuanto a los beneficios, solo puedes beneficiarte desde el momento en que lo reconoces y lo aceptas para luego superarlo y dejarlo atrás.

Poco a poco, y en el tiempo que te tome hacerlo, será perfecto.

Si quieres, llámalo perdón, pero en realidad se trata de integrar un proceso donde te darás cuenta que después de una caída, puedes levantarte.

Si piensas en vengarte, será peor.

Todo lo que hagas en detrimento de los demás, te será devuelto por la ley de causa y efecto. Así que eso no es válido en este juego.
CONSEJOS:

1. Ante, una pérdida, un rompimiento sentimental, infidelidad o, tal vez, al ser juzgado por algo, lo mejor es reflexionar al respecto y entender que ninguno de los seres humanos somos perfectos.

2. Haz conciencia de que eres humano y que los errores son válidos en la vida. Si no, ¿Cómo se llega a los aciertos?

3. Respeta tu proceso de vida y el de los demás, cada quien vive a su ritmo y de acuerdo a las circunstancias personales de su destino.

4. Todo dolor debe sacarse, conversarse y reconocerse como parte de la vida. No como algo negativo, si no como una experiencia más de aprendizaje.

5. Entiende que así como eres humano y cometes errores, lo demás también lo son. En lugar de odiar, reconócete en el otro. Ponte en sus zapatos.

Es muy importante que decidas explorar en el pasado, reconociendo tus errores, para luego conquistar tu paz interna desde la aceptación de la vida tal y como es.

Tomate un tiempo para reflexionar sobre tus heridas, reconócete en ellas y pregúntate, ¿Qué lograste aprender?

Deja atrás el papel de víctima.

Decide de una vez romper esas cadenas.

Es muy importante: No juzgarse ni culparse.

Tampoco buscar juzgar y culpar a los demás.

Cada evento de vida, sea malo o bueno, es importante para el desarrollo psíquico y evolutivo del ser humano.

No compararse con nadie. Cada quien es único y maravilloso.

Respetarte como eres para que los demás también lo hagan.

Ir al paso de tu propio ciclo interno. El objetivo es que avances a tu ritmo, no al de los demás.

Toma el control de tu vida. Solo tú debes ser responsable de ella. Disfrútala y vívela desde tu punto de vista.

Cuando una banda de visionarios se une para empujar los límites del universo conocido, abren de par en par las puertas atascadas de la evolución para todos….

Física Cuántica y Experiencia Sensorial

Me gusta aprender de todo lo que me pasa en mi vida porque creo que cada circunstancia, cada momento, cada instante vivido es una buena oportunidad para crecer.

La vida esta hecha de momentos, de segundos, de minutos que podemos saborear con intensidad, cada experiencia es única e irremplazable.

Nuestro 5 sentidos son la puerta de entrada a todas esas experiencias, desde la experiencia más dolorosa, hasta la más satisfactoria, ¡todo es necesario para nuestro crecimiento! La pregunta es obvia ¿Cómo enfrentar todas estas situaciones?

A esa pregunta tenemos que dar una respuesta y quisiera darla desde la “física cuántica” que es una nueva manera de percibir las cosas.

Quisiera comentar que esta nueva visión de la vida da lugar a muchísimas “interpretaciones de la vida” pues si hemos de moldear nuestra existencia conforme a nuestros pensamientos “cada cual puede dirigir su vida de la forma que interprete su realidad

La mente es “maravillosa” es un instrumento perfecto y valiosísimo que tiene como objetivo el raciocinio, el pensamiento… y que bien utilizado tiene infinitas ventajas.

La otra cara de la moneda es entrar en un bucle de identificación personal con la mente, en el que poco a poco uno se olvida de sentir.


Más allá de la mente está el “espíritu” que podríamos definir como los “sentidos” y más allá del “espíritu” esta “Dios” el creador de los “espíritus” y el guiador de nuestras “almas” ¡que creas o no en Dios! La realidad es que hay un “más allá” que la ciencia no puede definir.


En todas las culturas está la “búsqueda del más allá” la interconexión del “espíritu” con “el ser Supremo” lo que llamamos hoy día “física cuántica” y es que es un mundo apasionante que fusiona la ciencia con la “espiritualidad


Yo siempre he creído que “razón y religión” nunca han estado negadas y que la “fe” es cuestión de “raciocino” y de “sabiduría” es decir las “neuro-conexiones” del alma con el cuerpo.


Nuestro ritmo de vida está dominado por la mente y en muchas ocasiones el cuerpo es considerado bien como un simple instrumento que obedece los dictados de la mente bien como el resultado de horas de ejercicio, sol y cuidados estéticos.

El cuidado del cuerpo y de la mente está intrínsecamente unido, son un tándem inseparable.

Cuando funcionan, son un sistema perfecto… pero tan pronto descuidamos nuestros pensamientos, nuestra dieta o nuestro ritmo de vida el equilibrio se trunca y puede aparecer el malestar, el cansancio o la enfermedad.

Por ejemplo hoy día me he tenido que quedar en casa por prudencia, entreno 6 días a la semana y no dejo mi cuerpo descansar, pero el cuerpo me habla , me lanza mensajes y hay que saber escuchar su cuerpo.

La mente conectada con el cuerpo debe percibir estos mensajes, y el mensaje de hoy es ¡cuidado Josu! Si entrenas más fuerte y no me cuidas ¡me voy a debilitar y voy a enfermar!

Así que mensaje ¡captado!

Stop, hoy no hay sesión de spinning y hay descanso todo el fin de semana.

El cuerpo habla, el cuerpo se expresa.

Nos pide a gritos un descanso, un parón, un “desconectar de la mente” para conectar con la esencia, con quienes somos realmente.

Ese aviso a la desesperada se produce, en última instancia, a través de la enfermedad, entendida ésta como “ausencia de salud”.


Según dispone la Constitución de 1946 de la Organización Mundial de la Salud, podemos definir la “salud” como “el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones y/o enfermedades.. También puede definirse como el nivel de eficacia funcional y/o metabólica de un organismo tanto a nivel micro (celular) como en el macro (social)”.


Así que atención con lo que nuestro cuerpo nos dice, nos habla…

Cuando nuestro cuerpo se expresa en forma de enfermedad, es cuando nos preocupamos, vamos al médico y nos recetan medicamentos, si bien esa situación es el resultado de meses o años de estrés, angustia y acumulación de toxinas.

Es en ese momento, cuando entonces nos angustiamos al ver que ese malestar afecta a nuestra rutina, rompe nuestros esquemas e imposibilita o dificulta el llevar a buen puerto nuestros planes y objetivos.

Porque en el fondo vivimos como si no fuéramos a morir nunca.

Por eso, una vez que el cuerpo da la señal de alarma hay que ponerse manos a la obra….y para los que todavía no estén en la fase en la que el cuerpo “habla”, pues mejor que mejor.

Pueden tomar conciencia de su cuerpo y descubrir a través de él el bienestar y la salud de forma preventiva.

¿Y cómo iniciamos el cuidado corporal?

¡preocupándonos por nuestra salud integral!

Desde la aportación de los nutrientes a través de la alimentación, a lo que hay que añadir la respiración (tanto la calidad del aire como la forma de respirar) y la luz solar.


Una dieta abundante en frutas y verduras, cereales y arroz integrales, pescado azul y proteínas de origen vegetal acompañadas de aceite de oliva, frutos secos y cantidades razonables de carne y otras proteínas de origen animal se configura como una buena base para una buena salud.


Pero no es suficiente.

También es importante hacer ejercicio semanalmente, cada uno adaptándolo a su estilo, posibilidades y ritmo de vida.

Pese a todo, tampoco es suficiente.

Nuestro cuerpo almacena toxinas, las cuales provienen tanto de la propia alimentación (residuos de pesticidas, y otros productos químicos utilizados en el proceso de cultivo y alimentación de animales) como del aire que respiramos.

Hasta aquí nada nuevo.

Pero junto a este tipo de toxinas encontramos las toxinas emocionales: aquellas que crea nuestra propia mente y que se van acumulando en el cuerpo en forma de retención de líquidos, contracturas musculares, espasmos nerviosos, ansiedad, etc.

Es ahí donde debemos estar muy atentos.

Cada ser humano debe tomar conciencia de la necesidad de iniciar ese camino de introspección, de la forma y el modo que más le satisfagan.

Hay personas que quizá no sientan la necesidad de parar, por no detectar la ansiedad, con sus problemas de insomnio, palpitaciones, problemas digestivos derivados del estrés.

Quizá haya personas que no perciban la necesidad de respirar profundamente, mirar a su alrededor y observar su entorno, tomar contacto con la naturaleza o simplemente disfrutar de un buen libro.

Sin embargo muchas personas, y cada vez más, acuden a la consulta del médico con una sensación de malestar general, insomnio, nerviosismo, trastornos del estado de ánimo, dolores difusos.


Es importante saber detectar estas cosas porque nos cuerpo nos habla, de la misma manera que siento hoy la necesidad de parar mis entrenamientos porque me siento débil y sin fuerza.


Es que no siempre somos conscientes, de las sensaciones y emociones que pueden estar haciéndonos sufrir.

Es un hecho que el ser humano, aunque hable con frecuencia de las emociones e incluso de sus propias emociones, no sea consciente en la mayoría de las ocasiones de que las siente o de que éstas repercuten en su estado anímico y en su vida de relación.

Las emociones son ciertas reacciones de índole tanto psicológicas como fisiológicas, que plasman la adaptación del individuo ante ciertos estímulos (recuerdos significativos, vivencia de un suceso, percepción de lugares, objetos o personas).

Psicológicamente, las emociones influyen en la atención y en las respuestas del individuo, así como también, fisiológicamente, modulan una batería de respuestas biológicas que van desde el lenguaje verbal y no verbal hasta manifestaciones del sistema nervioso autónomo como la frecuencia cardíaca y respiratoria, la salivación, la contracción de los músculos de fibra lisa (digestivos, urinarios, respiratorios), la sudoración, la dilatación de las pupilas o la rubefacción facial entre muchas otras respuestas de nuestro organismo.

Nuestra visión del cuerpo debería cambiar hacia la de un ser compuesto de millones de células que se comunican entre sí para actuar como un todo, nuestro cuerpo es como una comunidad de vecinos o los habitantes de una ciudad.

Los ciudadanos usamos internet, el lenguaje oral, las cartas, los mensajes, el tacto para relacionarnos y coordinarnos entre nosotros.

El cuerpo utiliza otro tipo de mensajes o lenguaje para coordinar el funcionamiento.

Este leguaje lo componen todas estas sustancias (hormonas, neuropéptidos, neurotransmisores, citocinas, peptidos digestivos, endoteliales y otros cientos que se van descubriendo continuamente).

Cada una de ellas tiene un significado para la célula “hola estoy cansad@“, “me hace falta más agua“, “tengo demasiado estrés“, “necesito un descanso“, “tengo hambre“, “estoy deprimido“, “he comido mucho azúcar“, “necesito dormir“, “a la carga que nos atacan“, “esta situación no me conviene” o “esto está demasiado sucio, necesitamos limpiar“… hay que estar atentos a los mensajes que envía el cuerpo cuando tenemos síntomas y enfermedades.

Aquí entramos en un mundo complejo entre Psique (mente, emociones y percepciones) – Neuro (sistema nerviso) – Endocrino – Inmunologia, todo interconectado para producir salud o enfermedad.

Aunque es muy complejo, lo que es bastante evidente, es que una vida en continuo estrés y los pensamientos y las emociones “negativas” deterioran el funcionamiento inmunitario global, y una vida mental y emocional equilibrada, vida activa pero relajada, el pensamiento positivo y las buenas relaciones sociales, mantiene el sistema inmune en condiciones óptimas de funcionamiento.

En la interacción inmunoendocrina es donde las relaciones son más claras y directas.

Siendo simplista y sin ser del todo exacto, por ejemplo (hay muchos mas ejemplos):


El estrés agudo puede hiperactivar la respuesta inmune por medio de las catecolaminas que libera el sistema nervioso vegetativo a las galndulas suprarenales. Si estamos ansiosos nuestros linfocitos también se “estresan” y empeoran algunas enfermedades autoinmunes, las alergias o el asma


El estrés crónico deprime la inmunidad a través de las secreción de cortisol (corticoides del propio cuerpo), nuestros linfocitos se “deprimen” dejando de realizar bien su función, haciéndonos más propensos a catarros, infecciones o a desarrollar algunos tipos de cánceres.

El sueño y los ritmos de vida sincronizados con el día y la noche son imprescindibles para un buen funcionamiento del cuerpo.

La melatonina parece que mejora de la respuesta inmune y contrarresta en parte el efecto inmunosupresores del envejecimiento, de los corticoides, del estrés.


“El cuerpo grita que hay que cambiar algo” o “Mi enfermedad soy yo” no todos los tipos de estrés afectan por igual.


El estrés laboral y el consecutivo a relaciones personales afecta más a la respuesta inmune que otros tipos de estrés, así como las situaciones de estrés mantenidas más de 1 mes favorecen más las infecciones víricas y bacterianas que las que duran menos.

Las personas con un buen apoyo social, la misma situación del estrés les afecta mucho menos que aquellas que no lo tienen.

Nuestra mente y nuestras emociones influyen irremediablemente en la salud de nuestro cuerpo y en su capacidad para enfermar y recuperarse.

Mente y emociones influyen en el cuerpo a través del sistema nervioso vegetativo y de las secreciones hormonales, y éstos sobre el sistema inmunitario modulando su respuesta.


Las enfermedades son el resultado de un desequilibrio a nivel bio-psico-social-medioambiental y han de verse como un aviso del cuerpo de que hay que cambiar algo en nuestra vida.


Nuestra mente se comunica con nuestras células, nuestras células se comunican entre sí y con nuestra mente.

Los síntomas nos ayudan a tomar conciencia para iniciar un cambio en nuestra vida.

Si no les hacemos caso, seguiremos enfermando.

La psicoterapia para enfermedades funcionales puede aportar más beneficios que los tratamientos farmacológicos.

También como complemento de tratamientos de otras enfermedades como algunas autoinmunes o el cáncer pueden ser beneficiosas.

¡Hablaremos más de estos asuntos!

La Belleza del Caos

EL Domingo pasado me invadió un sentimiento algo desolador del cual aprendí y mucho, un sentimiento algo caótico, una mezcla de desesperación, de insatisfacción y de soledad que arraso literalmente mis emociones sumiéndome en un pozo oscuro del cual me veía sin salida.

Aprender de estas circunstancias de la vida y crecer es todo un reto pero me invade la inquietud de reflexionar sobre como este caos de la vida nos arrastra y cómo podemos convivir con él sin perdernos.

La verdad es que escribir y compartirla con vosotros me ayuda a asimilar mis experiencias, y sois  muchos que me indicáis que leerme os ayuda también a ver en perspectiva aspectos de vuestra propia vida.

Por esto, cuando mi/nuestra realidad es de caos, creo que vale la pena poner un poco de luz sobre este aspecto vital que nos desborda con frecuencia.

NUNCA HAY QUE NEGAR EL CAOS EN NUESTRAS VIDAS

“…la tierra esta desoredenada y vacia….”

Tenemos muchas veces mil cosas que hacer, proyectos que nos ilusionan y que a la vez nos demandan mucha energía para llevarlas a término, y asuntos imprevistos que nos demandan atención, una sensación de contradicción constante.

La ilusión de empezar y no saber bien por dónde, son estos algunos de los aspectos del caos de la vida y de estar fuera de nuestra zona de confort, arrastrados por una corriente que no sabemos hacia donde nos lleva.

¿Lo sientes en ti? Y es que no es fácil describir como es este caos de la vida, pues cada día y a cada persona se nos presenta de formas muy diversas, tienen tantas formas

Sin embargo es en estas situaciones que adquirimos la conciencia de la imprevisibilidad de la vida.

¿Cuál ha sido tu último momento de caos? Siéntelo. Revívelo por unos instantes.

Recuerda alguna etapa de tu historia personal en la que el caos de la vida te arrastrara, ¡siente su poder y sus emociones! ¿Qué horrible verdad?

No busques nada que hacer con estos recuerdos, solo saboréalo de nuevo con todos sus matices caóticos. Muchas veces queremos huir de estos momentos pero están ahí.

LA RESISTENCIA AL CAOS DE LA VIDA

La verdad es que todos tenemos nuestros planes y nuestras ideas fijas sobre cómo queremos que sean las cosas y los días.

Por esto, cuando el caos aparece, nos resistimos.

Una parte nuestra reniega de esta locura.

Quiere volver a mi estado de control y previsibilidad, donde tenía tiempo para escribir y centrarme en mis actividades cotidianas.

Pero nuevos ingredientes aparecen constantemente y no logramos organizar bien nuestras vidas

Y la verdad es que yo mismo decidí abrir las puertas a estos nuevos retos que la vida nos está trayendo.

Lo más fácil era no cambiar nada y mantener lo viejo, pero me dije ¡Ni modo! ¡A por ello!

Decidí entrar en una zona de compromiso y de aprendizaje.

Y el caos es uno del ingrediente principal de esta etapa.

Rompí parte de mi resistencia, pero estas siguen aquí, y es natural y humano que las tenga.

Algunos días me resisto al caos de la vida. Reniego de los imprevistos, de no tener los días controlados, de no saber hacia dónde voy.

Lo siento en mí y sé que esto nos ocurre a muchas personas, sobre todo si nos atrevemos a lanzarnos a lo desconocido.

¿Pero sabes qué?

Que si sientes que te resistes al caos es porque primero te has lanzado con valor y amor a estos nuevos retos de aprendizaje vital

¡Y esto es muy de agradecer!

Por eso, puedo enojarme conmigo mismo por resistirme al caos, y generar un nuevo caos y más angustia.

Y así seguir en una escalada de resistencias sobre resistencias. Sufriendo por vivir en el caos. Sufriendo por estar sufriendo…

Cuando en realidad la primera resistencia que sentí es solo un síntoma de que estoy asumiendo nuevos retos de aprendizaje y pasión en mi vida.

Hasta que me doy cuenta de todo esto, y de forma caótica, abrazo mi realidad de resistencia y continúo mi viaje de aprendizaje y creatividad… como puedo y sé en cada momento.

ABRAZANDO EL CAOS DEL DÍA CON PRESENCIA

En medio del caos, en medio de la locura inevitable de una vida comprometida con uno mismo, es normal que surjan resistencias y contradicciones. ¡Somos humanos! ¡Estamos aprendiendo a vivir!

Vuelve a sentirte dentro de estos estados de caos. Navega en ellos desde tu presencia, desde tu conciencia del momento. Yo también sigo en mi caos de la vida, que también se expresa en este post caótico

Sonrío y abrazo lo que está pasando en este momento. Dentro del contexto más amplio de una vida que para mí tiene sentido y en el que asumo la decisión de comprometerme con ella.

Ante el caos puedo huir y escaparme, y puedo aceptarlo como puedo y sé en cada momento. En este caos aprendo a sobrellevarlo y zambullirme en la vulnerabilidad y sus infinitas posibilidades.

Hasta que el caos de la vida se convierte en un amigo y un maestro, que me muestra como amo y como odio, como aprendo y como olvido, como creo y como destruyo, y como vivo libre y como me esclavizo.

¡Gracias querido caos por mostrarme tantas cosas de mi!

LIE TO ME “MICROEXPRESIONES”

LIE TO ME

Os cuento que una de mis series favoritas era “Lie to me” donde un grupo de expertos eran lo suficientemente capaz de captar las emociones mediante las microexpresiones del cuerpo.

Las micro expresiones son movimientos involuntarios de los músculos de la cara, en momentos especialmente emotivos y que estén relacionados con una situación que pueda provocarnos ansiedad; ya sea por motivos positivos o negativos.

Se ha determinado que hay siete emociones básicas:


Alegría, rabia, tristeza, sorpresa, desprecio, miedo y asco que no pueden ser “falsificadas”, pues los músculos de la cara se mueven, en la mayoría de los casos, de manera automática, y no hay forma que podamos reproducir esos movimientos perfectamente de manera consciente, aún con mucha práctica.


Paul Ekman expandió la lista de emociones básicas, incluyendo el rango de emociones positivas y negativas, de las cuales algunas no son reacciones involuntarias de los músculos faciales.

Estas emociones son: Diversión, Desprecio, Pena, Ansiedad, Culpa, Orgullo, Alivio, Satisfacción, Placer y Vergüenza.


Las micro-expresiones no se pueden ocultar aunque los gestos corporales articulados traten de decir lo contrario, es decir alguien nos puede estar contando una mentira y al mismo tiempo tratará de controlar ciertas expresiones corporales como mostrarnos las palmas de las manos, una sonrisa abierta para ganar nuestra confianza pero no podrá ocultar sus micro-expresiones como tocarse la base de la nariz, arquear una ceja, etc. que finalmente terminarán delatándolo, bueno si la otra persona es buen observador, sino…


Las señales como la dilatación de pupilas, la sudoración, el sonrojo, los movimientos de los ojos no pueden fingirse conscientemente, pero exponer las palmas de las manos para tratar de parecer sincero es algo que se puede hacer con facilidad.

Si nos fijamos un poco más en las expresiones de las personas podremos llegar a descubrir si nos quieren engañar, aprovechemos esta época electoral para practicar analizando las expresiones faciales y corporales de los políticos en los discursos… tenemos buen material para practicar.

Y es que vivimos inmersos en atmósferas emocionales que inciden en nuestra salud tanto como el aire que respiramos.

También respiramos el miedo, la alegría, la paz, la tristeza o la violencia de nuestro entorno.


Nada es más contagioso que las emociones, sean estas positivas o negativas, hasta el punto de que bien pudiéramos hablar hoy de una epidemiología ligada a nuestros estados emocionales colectivos.


No sólo nos nutrimos de lo que comemos; lo que no podemos digerir psicológicamente genera problemas digestivos de igual forma que los alimentos contaminados.

La ira crónicamente retenida se convierte en irascibilidad, que puede generar problemas biliares al igual que la alimentación inadecuada.

También las emociones proporcionan la energía y la información que, al cambiar nuestros estados anímicos, modifican la atmósfera emocional, que respiramos en nuestras familias y empresas.

El amor ordena el ritmo cardíaco, el temor genera incoherencia y desarmonía en los pulsos del corazón.

Esto reviste una importancia mayor hoy, pues sabemos ya que el ritmo del corazón es el marcapasos de todos los ritmos del cuerpo.

Las emociones repercuten en el corazón y, a través del sistema vascular, en todo el cuerpo.

También el ruido emocional genera alteración de los pulsos eléctricos de los centros que en el cerebro coordinan múltiples funciones vitales.


Los mecanismos de comunicación propios de nuestro organismo son pulsos químicos y eléctricos que, en buena parte, son modulados por nuestras emociones.


El disturbio en estos patrones de pulsación rítmica provoca enfermedades de todo tipo. Y la causa más común de tal perturbación la constituyen las que denominamos emociones negativos o destructivas.

Cada emoción produce un paquete de sustancias químicas que llevan codificado hasta el cuerpo su mensaje.

Pero las emociones no son en si misma negativas o destructivas, todas son necesarias para nuestra evolución.


Somos nosotros quienes les damos una connotación negativa según las neguemos, las reprimamos o las canalicemos como formas primitivas de energía, que constituyen la materia prima de nuestras aspiraciones e ideales.


Todos experimentamos miedos, iras, tristezas o depresiones en muchos momentos de la vida, pero lo que hace de estos movimientos de energía de la Psique eventos negativos o constructivos es nuestra propia forma de vivirlos.

En general, toda emoción negada, reprimida o desbordada, se convierte en una emoción destructiva.

Si no vivimos el temor desde la respuesta inconsciente y primitiva de ataque o huida, podemos alcanzar la sabiduría de la prudencia que es conciencia plena de nuestros propios límites.

El temor negado conduce a la parálisis del pánico; el temor desbordado asume la forma de peligrosa temeridad.

Podríamos incluso llegar a pensar que el temor extremo es el terror, y que la experiencia individual o colectiva del terror puede conducir al terrorismo.


La reacción de ataque es la estrategia primitiva frente al peligro cuando no tenemos escapatoria posible.


¿El desplazamiento, la opresión económica y la marginalidad, que no dejan escapatoria posible a toda una sociedad, podrían estar en la génesis del terrorismo?.

Todas las tradiciones médicas del mundo reconocen la gran incidencia de la calidad de nuestra vida emocional en la salud del cuerpo físico.

En nuestra medicina occidental reconocemos, por ejemplo, que la insatisfacción n laboral, los sentimientos de hostilidad, el no sentirnos queridos y la falta de soporte relacional, aumentan significativamente el riesgo de enfermedades como el infarto.


¿Qué hacemos hoy para que el hijo, el amigo, la secretaria, el portero, el esposo se sientan queridos por nosotros?

 


La cordialidad, la amistad, la apertura de corazón, la comprensión amorosa nos han de permitir construir una cultura que supere la intolerancia y, más allá de la tolerancia, nos lleve a ser partícipes del reino de la hermandad.

Pero esta será en el cielo aqui en la tierra seguiremos luchando con nuestros miedo y fantasmas….

Nunca estoy solo en mi soledad

LA SOLEDAD


En la soledad hay cosas que son como montañas sin risas, los caminos para salir se llenan de optimismo, hasta que la realidad hace abismos de confusión.

En esta soledad se encuentra la fe, que trae límites a los caminos dando luz para enriquecer la realidad, dando confianza para llegar al final.


El hombre es un ser social por naturaleza.

Desde que nacemos necesitamos de afecto, sentirnos integrados en un grupo y mantener relaciones de apego.

Y, sin embargo, vivimos en una sociedad cada vez más individualista, donde es importante destacar sobre los demás sin importar las personas con las que te cruzas ni sus sentimientos.

Solo nos importa acaparar bienes materiales y no ser buenas personas.

Es necesario plantearse si en nuestra sociedad y el mundo en su conjunto estamos pasando por una profunda crisis de valores, pues no es normal que en este mundo cada vez más globalizado y multicultural haya personas que se sientan solas.

Es un modelo de sociedad basado únicamente en el egoísmo, la falta de solidaridad, el consumismo, el capitalismo salvaje…

Definimos la soledad como la ausencia, real o percibida, de relaciones sociales satisfactorias, que se presentan con síntomas de trastornos psicológicos y desadaptación, como ansiedad, depresión, insomnio, abuso de drogas y alcoholismo.

También la soledad puede en algunos casos ser simplemente tristeza sin causas aparentes, a lo que hace referencia por ejemplo el término “saudade”.

Vemos pues, que la soledad puede ser definida de diversas formas, pero en principio, la soledad es una condición de malestar emocional que surge cuando una persona se siente incomprendida o rechazada por otros o carece de compañía para las actividades deseadas, tanto físicas como intelectuales o para lograr intimidad emocional.

La experiencia de soledad, en el fondo, es la sensación de no tener el afecto necesario deseado, lo cual produce sufrimiento, desolación, insatisfacción, angustia, etc., si bien se puede distinguir entre aislamiento y desolación, es decir, entre la situación de encontrarse sin compañía y la conciencia de deseo de la misma, de añorar personas o situaciones (Rubio, 2007).

La soledad es una condición de malestar emocional

Pasamos de la soledad objetiva a la percepción subjetiva de la soledad: cuando analizamos la soledad encontramos en ella dos dimensiones: la objetiva y la subjetiva. No es lo mismo estar solo que sentirse solo.


Estar solo

Estar solo no es siempre un problema, (Rubio, 2004). Todas las personas necesitan pasar cierto tiempo solas, lo que se aprovecha para conseguir ciertos objetivos.

A veces, deseamos estar solos porque ciertas cosas no pueden hacerse si no es así.

Evidentemente, la soledad deseada y conseguida no constituye un problema para las personas, incluidas las personas mayores.


Sentirse solo

Sentirse solo, en cambio, es algo más complejo y paradójico, ya que puede ocurrir incluso que lo experimentemos estando en compañía.

En este sentido, la soledad es una experiencia subjetiva que se produce cuando no estamos satisfechos o cuando nuestras relaciones no son suficientes o no son como esperaríamos que fueran (Bermejo, 2005).

Por ello, se habla de soledad objetiva y soledad subjetiva.

La primera se refiere a la falta de compañía, y no siempre implica una vivencia negativa sino que puede ser una experiencia buscada y enriquecedora, aunque la mayoría de estas personas se han visto obligadas a ello, en esa línea podemos citar en nuestro país a un 19’5% de los mayores de 65 años que viven solos, según el Censo de Población de 2001,lo cual sería una población en principio con perfil de riesgo porque debemos tener en cuenta que su relación con otras enfermedades como depresión y Alzheimer, tan frecuentes en la población mayor actual.

La dimensión subjetiva es la que padecen las personas que se sienten solas, independiente de que vivan o no con otras personas, o estén insertas en un contexto social, porque aquí no hablamos de ausencia, sino de ese sentimiento doloroso y temido por muchas personas mayores.

Nunca es una situación buscada.


SOLEDAD SOCIAL

Se conoce que muchas de las personas que experimentan la soledad realmente tienen problemas con sus competencias y habilidades sociales.

Existe el miedo a compartir con los otros, lo que hace que las personas se retraigan impidiéndoles establecer relaciones interpersonales sólidas.

Muchas personas, se sienten incapaces de contactar  con un mínimo de confianza con quienes le rodean, tienen miedo de las cosas malas que le puedan hacer o a sentirse rechazados.

Ponen un muro a su alrededor, se encierran y viven un vació que son ellos mismos quien se lo crean y lo justifican con planteamientos como “no me entienden”, “la gente solo quiere hacerte daño”, “para lo único que les interesas es para sacar algo”, “cada vez que confías en alguien, termina haciéndote daño”.

Tenemos que distinguir que si la soledad es deseada nada hay que decir, pero también tenemos que entender que el ser humano es social por naturaleza, y una red de amigos –con los que compartimos tantas cosas– es un cimiento difícilmente sustituible para llevar una vida feliz.

La soledad no deseada  puede terminar en un problema de angustia pues actuaremos como deseosos de vivir solos camuflando una apariencia de fortaleza, agresividad y timidez y lo cierto es, que lo que hacemos es esconder  la inseguridad y el miedo a que no se nos quiera o no se nos respete.

El ser humano es social por naturaleza


RECURSOS CONTRA LA SOLEDAD

Es muy importante antes de nada conocer qué tipo de soledad estamos atravesando para comprender hacia donde debemos seguir nuestros pasos. Es decir, analizar si ello viene dado porque no tienes un grupo de amigos con el cual compartir, tiempo e ideas, o porque te falta una relación amorosa, o un buen amigo etc.

Muchas personas se encuentran solas porque son tímidas, es decir, simplemente les da vergüenza acercarse a las personas. Cuantas agradecerían una buena conversación que seguro les alegraría el día.

Así que vamos a ver algunos recursos para poner en práctica contra la soledad:

  • Sentir la vida con placer

Cuando estamos solos notamos mejor las cosas. Las sensaciones y emociones son más claras y más evidentes. Podemos elegir la sensación y disfrutarla. El tiempo parece que pasa más despacio, y se aprovecha mejor los momentos de sentir. Cuando estamos solos queremos más a la gente.

  • Escucharnos

Debemos reflexionar sobre la opinión que  tenemos de nosotros mismos, como somos como personas, pero esto lo hacemos poco, preferimos no parar nunca, por no enfrentarnos a nuestros miedos.

  • Meditar

Dediquemos tiempo a meditar y relajar nuestro cuerpo.

  • Los recuerdos

Los recuerdos son una fuente de felicidad. La soledad es un buen momento para quedarnos a solas con nuestros recuerdos, es decir elegir un recuerdo o conjunto de recuerdos y revivirlos en nuestro pensamiento.

  • Cambiar pensamientos negativos por placenteros o positivos

Consiste en sustituir el pensamiento que tenemos en nuestra mente por otro.

Existen dos fórmulas que solo citaremos. En cualquier manual de psicología se pueden encontrar estas dos técnicas y otras muchas para trabajar el cambio de pensamientos o conductas. La primera es poner a trabajar los sentidos con concentración. La segunda consiste en proponernos a nosotros mismos un pensamiento sencillo y placentero.

  • Planes en las distintas parcelas de nuestra vida

Cuando pensamos con anticipación en un tema, (Enamorar a una persona, distanciarnos de un problema, mejorar las relaciones con otros…etc.), reflexionamos sobre sus aspectos positivos y negativos, buscamos alternativas y preparamos nuestras ideas, estamos tomando la iniciativa lo que nos lleva a que estamos mejor preparados para llevar a cabo lo que necesitamos o deseamos.


SOLEDAD, COSAS BUENAS

La soledad no siempre es dañina, existen personas que la buscan para estar más tranquilos y reflexionar a la hora de tomar sus decisiones más importantes. Por lo que podemos apreciar que esta tipo de soledad es una soledad deseada elegida por nosotros.

A veces, tomamos periodos de soledad para dar un paso atrás, mirar nuestra vida en retrospectiva y planear nuestro futuro.

A veces, estamos solos sin tener que darle explicaciones a nadie, simplemente disfrutando de aquellas cosas que más nos apetecen, sobre todo si tenemos profesiones muy estresantes y necesitamos aparcarlas durante un tiempo.


“Por ella aprendí tanto, Que he vertido lágrimas;

Si alguna vez la repudio, Ella nunca se rinde

Y, aunque prefiera el amor De otra cortesana,

Ella será el último día Mi última compañera.

No, no estoy nunca solo Con mi soledad”

Georges Moustaki


Comer bien paa ser feliz

Los malos hábitos y los excesos pueden ser causantes de diferentes enfermedades así como también de depresión e insatisfacción. De hecho, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) confirma “el papel clave de la nutrición en la prevención primaria de la depresión y aboga por el patrón de dieta mediterránea como el más recomendable”.

La alimentación es la base de la felicidad

¿Por qué la dieta mediterránea ayuda a ser feliz? Sencillamente porque las frutas, las verduras, las legumbres, el pescado y los frutos secos se asocian con una reducción del riesgo de la depresión de un 40%. Considerando que algunas depresiones pueden producirse por déficit vitamínico, puede sobreentenderse que comer diariamente una variedad de alimentos reduciría ese riesgo.

Pero este no es el único indicador de que para ser feliz hay que comer bien, el National Bureau of Economic Research, tras haber realizado tres investigaciones en el Reino Unido con una muestra de 80.000 personas, llegó a la conclusión de que aquellas personas que comen más frutas y vegetales son menos propensas al nerviosismo, la ansiedad y la depresión y más felices y satisfechas con sus vidas.

Aquellas personas que comían entre siete y ocho porciones de frutas y vegetales diarios, resultaron ser las más felices. Aunque vale la pena destacar que quienes ingerían cinco porciones diarias, mostraban un nivel de felicidad similar al grupo mencionado anteriormente, sin importar otros factores como el estatus en el trabajo o la salud. Si bien no podemos decir que los datos de esta investigación sean concluyentes, es posible establecer una conexión entre la ingesta de frutas y vegetales y la felicidad.

¿Por qué comer frutas y verduras nos hace felices?

Comer bien para ser feliz

Las frutas y verduras aportan vitaminas y minerales y, si bien generan sensación de saciedad, son más livianas que otros alimentos, permitiendo una digestión rápida. ¡Cuando comemos frutas y verduras nos alimentamos bien y no sentimos pesadez! Además, estos alimentos poseen un alto contenido de agua que ayuda a mantenernos hidratados y a eliminar toxinas. Aportan también fibra, que ayuda a regular la función intestinal, poco sodio y mucho potasio, combinación perfecta para eliminar el exceso de líquidos. ¡Comiendo frutas y verduras nos vemos bien y nos sentimos aún mejor!

Quizás sea por esta conjunción: “sentirse bien + verse bien”, que las personas que consumen diariamente frutas y verduras y mantienen una alimentación equilibrada se sienten más felices y satisfechas consigo mismas.

Así que ya sabes, si quieres ser más feliz, aliméntate equilibradamente dando importancia a las  frutas y verduras y a beber mucha agua, y evitando el exceso de harinas, grasas y almidones. Si tú te alimentas bien, no sólo serás más feliz sino que además, ¡enseñarás a tus hijos a comer bien! Como bien sabemos los padres, los peques aprenden más fácil con el ejemplo y nadie mejor que nosotros para enseñarles a cuidarse, comer bien y ser felices.

Incorporar frutas y verduras a la dieta diaria

Comer bien para ser feliz

Las recomendaciones médicas hablan de una ingesta diaria de 5 porciones de frutas y verduras, algo que a muchos de nosotros puede parecernos imposible…. ¡y más cuando pensamos en la alimentación de nuestros hijos! Pues no lo es… ¡Tan sólo es necesario proponérselo! Para lograr cumplir con las raciones aconsejadas e incluso, superarlas e igualar a las personas más felices del estudio mencionado, tan sólo tienes que incorporar estos alimentos en cada una de tus comidas y las de tus hijos.

Puedes cortar frutas para compartir con tus hijos en el desayuno, incorporar frutas a los cereales o verduras si os gustan los huevos revueltos. Lo mismo sucede con los bocatas: ¡agregad tomate, pimiento, lechuga y cualquier otra verdura que os guste a los bocatas! Quedarán sabrosos y más nutritivos. También puedes optar por preparar batidos de frutas hechos en casa. ¡Así es mucho más fácil comer frutas!

Existen muchísimas maneras de incorporar más frutas y verduras a nuestra dieta. Por ejemplo, también puedes preparar tus propias salsas para la pasta incluyendo zanahorias, cebollas y otros vegetales, además del famoso tomate frito, o incluso cocinar las clásicas croquetas de la abuela con verduras incluidas. ¡Los peques ni se enterarán de que llevan verduras y las comerán sin rechistar!

Y si los niños te piden patatas fritas de bolsa, ¡prepara un snack más saludable, como unos chips de manzana al horno! ¿Se te ocurren más ideas?

Si quieres sentirte más feliz y satisfecho contigo mismo, empieza por cuidar tu cuerpo a través de una alimentación saludable y adecuada a tu ritmo de vida y necesidades calóricas. ¡Y enseña a tus peques a comer bien con tu ejemplo!