¿QUE ME ESTA PASANDO?

Preguntas vitales para un cambio de perspectiva en la vida, es importante formularse las preguntas adecuadas.

Y es que hay momentos en la vida en que parece que todo se derrumba, de repente todo aquello que tenía sentido y que me daba fuerza e ilusión se queda como vacío, sin color, sin razón de ser y mi día a día (mis relaciones, mis acciones cotidianas… se convierten en una losa que pesa una tonelada.


  • ¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO?
  • ¿POR QUÉ NO ME ILUSIONA LO QUE ANTES ME ILUSIONABA?
  • ¿POR QUÉ ME SIENTO ANSIOSO …ABURRIDO….RABIOSO….?
  • ¿POR QUÉ ESTOY AGOTADO?

Muy dentro empiezan a surgir estas preguntas, primero tímidamente y luego cada vez con más presencia y más fuerza.

Las preguntas están, pero no tengo respuestas, y esto me pesa, me cuesta aceptar que no comprendo qué me está ocurriendo y que no puedo responderme a mis preguntas.

Y trato de encontrar respuestas y cuanto más me esfuerzo por encontrarlas más ansioso me voy sintiendo…y las preguntas toman más intensidad…y más me exijo tener respuestas ….y entro en un círculo que me atrapo y me quita mucha energía, que me agota.

Dicho así suena algo dramático; y es muy real, son vivencias que muchos han tenido varias veces en su vida y que también veo continuamente en muchos de las pe4rsonas que trato, me pasa a mí también porque soy humano.


SE TRATA DEL PRIMER BROTE DE UN CAMBIO QUE SE ESTÁ ABRIENDO PASO EN NUESTRAS VIDAS.


Estas preguntas son el aviso de que estamos necesitando cambiar cosas, pararnos un momento a mirar, ver y elegir, darnos cuenta de qué estamos haciendo y construyendo para reafirmar la dirección que llevamos en nuestra vida o desviarla porque ya no nos sirve continuar por el mismo camino.

Cuestionar/cuestionarse es la principal herramienta que tenemos para tomar las riendas de nuestra vida, afianzar lo que es valioso, soltar lo que ya no sirve e incorporar lo nuevo que queremos añadir.

¡Y las cosas cambian mucho cuando podemos mirar a estas preguntas como aliadas, como recursos a nuestro servicio aceptando que necesitamos un tiempo para responderlas, que es un proceso, que no es algo inmediato tipo ya está! ¡Ya lo tengo!  y de hoy a mañana tomo decisiones importantes y cambio radicalmente mi vida.

Cuestionar/cuestionarnos EN PAZ, sostener las preguntas de una manera tranquila, es la clave para fluir en este proceso y no dejar nuestras energías en la pelea, esfuerzo y auto exigencia.


COMO HEMOS VISTO, LA MAYOR PARTE DE LAS PRIMERAS PREGUNTAS SON DEL TIPO “POR QUÉ”.


Esta es la etapa de tomar conciencia y aceptar que quiero/necesito/viene algún cambio en mi vida, aunque aún no sé cuál es.

Después en nuestra mente empiezan a surgir otras preguntas que normalmente podemos respondernos con un sí o un no: ¿me gusta realmente lo que hago?¿quiero seguir haciendo lo mismo?¿me gusta mi vida?¿tengo suficientes relaciones sociales?¿tengo el espacio personal que estoy necesitando?¿me siento realizado?……………

Todas ellas joyas preciosas, valiosas preguntas que nos llevan a afinar más y que abren la posibilidad a que emerjan esos “huecos” o esas áreas de mi vida y/o de mí mismo que necesitan ser miradas, revisadas y quizás reformuladas.

La siguiente etapa es aquella en la que las preguntas que nos hacemos se convierten en preguntas más abiertas, que amplifican, que incluyen nuevas opciones, que nos abren un abanico de nuevas posibilidades y acciones a poner en marcha para incorporar el cambio y construir la vida que queremos construir; y de todas ellas hay preguntas fundamentales y comunes en todo proceso de cambio:


  • ¿QUÉ HAY VALIOSO EN MI VIDA QUE ES IMPORTANTE SEGUIR CONSERVANDO/CUIDANDO?
  • ¿QUÉ QUIERO DEJAR ATRÁS? ¿QUÉ DE LO QUE HAGO/HAY EN MI VIDA YA NO ME SIRVE?
  • ¿QUÉ ES LO NUEVO QUE QUIERO INCORPORAR?

Y por último nos queda concretar y poner en marcha pequeñas acciones que nos impulsan a caminar hacia lo nuevo; y para ello nos preguntamos cuándo, cómo dónde, con quién….

Las preguntas surgen como señales y herramientas del cambio.

BIENVENIDO SEA EL CUESTIONAMIENTO, EL CUESTIONAR EN PAZ.

 

PERSONALIDAD

La felicidad no se reduce al bienestar afectivo de un organismo adaptado a su medio.

El hombre debe reflexionar para construir su vida según unos valores. No puede desatender ni su libertad, ni su responsabilidad ante el compromiso voluntario de su acción.

Ser feliz supone que el hombre sea capaz de lograr un equilibrio que supere sus contradicciones y sus conflictos.

Si el hombre quiere ser feliz, no debe olvidar que la felicidad es el resultado de una conquista primero sobre él mismo y luego sobre un mundo en el que debe tener en cuenta no solamente las fuerzas naturales, sino también a los demás hombres.

Carta a mi Mismo

 

Buenas tardes hoy os traigo una idea súper original de cuidarse a sí mismo y es mediante una “carta de amor”

Las cartas de amor son una linda y tradicional forma de expresar nuestros sentimientos a aquellos que amamos.

Es una manera de estrechar los vínculos, de decir aquello que a veces es difícil frente a frente.

Es dejar un testimonio.
Solemos escribir cartas a parejas, familiares, amigos, utilizando bellas palabras y frases, dando cumplidos, exaltando virtudes, pidiendo disculpas.

Es interesante que hagamos este ejercicio con otras personas, pero rara vez lo hacemos con nosotros mismos.

¿Cuándo fue la última vez que te dijiste un cumplido?
¿Cuándo te pediste perdón por hacer algo en tu contra?
¿Te has realmente perdonado?
¿Cuándo y cómo expresaste tu afecto y admiración a ti?

Por eso hoy, te invito a escribir LA carta de amor más importante, a aquel que te ama más profundamente que nadie: una carta de amor a tu cuerpo.

Tu cuerpo te expresa el amor más incondicional que existe, porque lo trates como lo trates, todos los días te regala vida.

A pesar de que a ti se te olvida darle de desayunar, lo intoxicas con sustancias, no le das suficiente descanso… a él nunca se le olvida respirar, digerir, latir…

Hoy te invito a darte amor.

Escribir una carta de amor a tu cuerpo es una poderosa herramienta para iniciar un camino de reconciliación, de aceptación, de respeto y amor incondicional.

Es una forma de decirle todo aquello que tenías guardado, de desahogarte, de liberarte.

Algunas ideas para escribir la carta de amor a tu cuerpo

Escribe todo lo que amas de tu cuerpo. ¿Cuáles son tus mayores cualidades?

Describe cómo tu cuerpo ha estado para ti en momentos difíciles.

Relata de qué forma tu cuerpo te hace único y diferente.

Describe lo que sientes por él, positivo y negativo.

Si sientes que debes pedirle perdón, hazlo, es el momento.

Resultado de imagen de amor a ti mismoQuerido cuerpo:
Siento mucha alegría al escribirte hoy porque lo hago desde el corazón. Creo que por fin, hemos logrado llevar una relación más funcional, de aceptación y de ser uno.

El camino no ha sido fácil.

Hubo un tiempo, muchos años, en los que no te escuché. A pesar de que pedías mi atención a gritos con migrañas, insomnio, antojos…Aunque muchas veces lloraste a través de mi nariz, yo no te escuchaba. Te malinterpretaba.

En vez de preguntarte por qué reaccionabas así, simplemente me enojaba contigo y te trataba peor llenándote de pastillas, estrés, enojo y comida chatarra.

Me sentía desconectada de ti. La verdad, muchas veces me caías mal. No entendía por qué no te veías como otros cuerpos tan a gusto y bonitos paseando por Madrid.

Quería que fueras diferente.

Hasta que, tras una de las peores migrañas que vivimos juntos, en nuestra cama recuerdo que te escribí. ¿Te acuerdas de esa carta? Estaba llena de rabia. Pero al volverla a leer un par de días después encontré la respuesta.

Por fin, sentí tu voz.

Empecé a comprender lo que me estabas tratando de decir. Y empezamos a trabajar en conjunto. Ya no sentía que confabulabas en mi contra, sino que eras parte de mi equipo. Y empezó la transformación.

Gracias por aguantar esos momentos, por no perder la esperanza en mí.

Gracias por enviarme mensajes claros de lo que necesitas en todo momento.

Aunque no siempre logro descifrarlos con exactitud y a veces tardo mucho en entender, jeje, pero cada vez nos conocemos mejor y ¿sabes qué? hoy en día me caes bien, me haces reír y me sorprendes en todo momento. Por ejemplo, cuando creo que ya no puedo más siempre sacas energía de reserva, cuando creo que es pesado, tú obtienes fuerza, cuando creo que es difícil, tú eres creativo.

Me gusta mucho cómo nos divertimos ahora. Experimentamos con diferentes estilos alimenticios, con diversos ingredientes, practicamos todo tipo de ejercicios, nos probamos distintos tipos de ropa.

Gracias a ti he conocido el mundo, he comprendido el sentido profundo de la palabra apapacho (una de mis favoritas), he degustado, bailado, reído… Puedo expresar mi amor y darme a los demás.

Aún nos queda mucho por explorar, resolver, crecer y profundizar en nuestra relación. Pero ten por seguro que hay alguien que te ama, admira y promete cuidarte y abrazarte siempre.

¡Te invito a que le escribas una carta de amor a tu cuerpo!

Inteligencia Emocional

El término inteligencia emocional fue utilizado por primera vez en 1990 por Peter Salovey de Harvard y John Mayer de la New Hampshire, como la capacidad de controlar y regular los sentimientos de uno mismo y de los demás y utilizarlos como guía del pensamiento y de la acción.

La inteligencia emocional se concreta en un amplio número de habilidades y rasgos de personalidad: empatía, expresión y comprensión de los sentimientos, control de nuestro genio, independencia, capacidad de adaptación, simpatía, capacidad de resolver los problemas de forma interpersonal, habilidades sociales, persistencia, cordialidad, amabilidad y respeto.

El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas.

Dentro de las habilidades de la inteligencia emocional encontramos las siguientes:

La primera, la toma de conciencia y expresión de las propias emocioneses la capacidad de reconocer una emoción o sentimiento en el mismo momento en que aparece y constituye la piedra angular de la inteligencia emocional.

Hacernos conscientes de nuestras emociones requiere estar atentos a los estado internos y a nuestras reacciones en sus distintas formas (pensamiento, respuesta fisiológica, conductas manifiestas) relacionándolas con los estímulos que las provocan.

La comprensión se ve facilitada o inhibida por nuestra actitud y valoración de la emoción implicada: se facilita si mantenemos una actitud neutra , sin juzgar o rechazar lo que sentimos, y se inhibe la percepción consciente de cualquier emoción si consideramos vergonzosa o negativa.

La captación de las emociones está además relacionada con la salud; al tratarse de impulsos tendentes a la acción (por manifestación comportamental, cambio de la situación o la reestructuración cognitiva) su persistencia origina problemas fisiológicos, e lo que denominamos somatizaciones.

Su adiestramiento es fruto de la mediación de adultos iguales, a través del aprendizaje incidental, centrando la atención en las manifestaciones internas y externas, especialmente no verbales, que acompañan a cada estado emocional y la situación que las origina.

La expresión voluntaria de distintas emociones, su dramatización, es un camino eficaz de modelado y aprendizaje de las mismas.

La segunda de las habilidades es la capacidad de controlar las emociones, de tranquilizarse a uno mismo, de desembarazarse de la ansiedad, la tristeza y la irritabilidad exageradas.

No se trata de reprimirlas sino de su equilibrio, pues como hemos dicho cada una tiene su función y utilidad.

Podemos controlar el tiempo que dura una emoción no el momento en que nos veremos arrastrados por ella.

El arte de calmarse a uno mismo es una de las habilidades vitales fundamentales, que se adquiere como resultado de la acción mediadora de los demás, es decir, aprendemos a calmarnos tratándonos como nos han tratado, pero aprendible y mejorable en todo momento de la vida.

En relación al enfado hay que conocer que su detonante universal es la sensación de hallarse amenazado, bien real o simbólicamente.

Consiste desde la perspectiva hormonal en una secreción de catecolaminas que producen un acceso puntual y rápido de energía y una descarga adrenocortical que produce una hipersensibilidad difusa que puede durar hora o incluso días, descendiendo progresivamente nuestro umbral de irritabilidad.

Podemos pues decir que el enfado se construye sobre el enfado; que cada pequeño incidente nos predispone a reaccionar nuevamente enfadándonos con causa menores y a que la reacción sea cada vez más violenta

También podemos afirmar que es la emoción mas persistente y difícil de controlar, aunque el peor consejero es la creencia errónea de que es ingobernable.

Lo importante para su control es intervenir en la cadena de pensamientos hostiles que los alimenta.

Y entre las técnicas que han demostrado su eficacia destacan ante la reacción ya provocada: la relajación, la comprensión  y una actitud contraria al enfado (quien se enfada tiene dos trabajos: enfadarse y desenfadarse).

En cuanto a la catarsis y la expresión abierta del enfado no parece surtir el efecto deseado, al contrario, según la anatomía del enfado es contraproducente.

Respecto al miedo, conviene recordar que como reacción ante un peligro real y objetivo, tiene un indudable valor adaptativo y está relacionada con la conducta de huída o lucha, para las cuales el organismo se prepara biológicamente mediante la movilización de sus recursos energéticos.

Cuando esta movilización de los recursos energéticos se origina ante causas más subjetivas o difusas, y de forma más persistente, también ante las más variadas actividades que suponen un reto, la emoción resultante la podemos denominar ansiedad.

La ansiedad se ha relacionado con el rendimientos o el éxito en la actividad, concretamente en la escolar, comprobando que mientras que a niveles moderados es beneficionsa e imprescindible, su exceso es contraproducente.

El componente fisiológico de la ansiedad es controlable a través de las técnicas de relajación.

El componente cognitivo (la preocupación) responde ante estrategias de cambio del foco de la atención, la autocrítica de las creencias asociadas, inducción activa de pensamiento positivo, la utilización del sentido del humor.

El componente conductual, evitación y lucha, requiere desensibilización, prevención o autoinstrucciones.

Sin alvidar que una buena prevención de la ansiedad es el aumento del ejercicio, una dieta baja en calorías, una cantidad apropiada de sueño y descanso…. es decir, los hábitos de conducta asociados al incremento de la secreción de serotonina.

Respecto a la tristeza, en su manifestación extrema, desadaptativa, la depresión, volvemos a destacar el uso de estrategias de modificación de conducta y cognitivas. Y además la utilización de la tercera de las habilidades de la inteligencia emocional, el optimismo.

La habilidad de motivarnos, el optimismo, es uno de los requisitos imprescindibles cara a la consecución de metas relevantes y tareas complejas, y se relaciona con un amplio elenco de conceptos psicológicos que usamos habitualmente: control de impulsos, inhibición de pensamientos negativos, estilo atributivo, nivel de expectativas, autoestima.:

·   El control de los impulsos, la capacidad de resistencia a la frustración y aplazamiento de la gratificación, parece ser una de las habilidades psicológicas más importantes y relevantes.

·   El control de los pensamientos negativos, veneno del optimismo, se relaciona con el rendimiento a través de la economía de los recursos atencionales; preocuparse consume los recursos que necesitamos para afrontar con éxito los retos vitales y académicos.

·   El estilo atributivo de los éxitos y fracasos, sus implicaciones emocionales y su relación con las expectativas de éxito es una teoría psicológica que contribuye enormemente a nuestra comprensión de los problemas de aprendizaje y a su solución.

·   La autoestima y su concreción escolar, autoconcepto académico o expectativas de autoeficacia, son conceptos que podemos relacionar con la teoría de la atribución; además consideramos al autoconcepto como uno de los elementos esenciales no sólo del proceso de aprendizaje escolar, sino también de salud mental y desarrollo sano y global de la personalidad.

La capacidad de motivarse a uno mismo se pone especialmente a prueba cuando surgen las dificultades, el cansancio, el fracaso, es el momento en que mantener el pensamiento de que las cosas irán bien, puede significar el éxito o el abandono y el fracaso (aparte de otros factores más cognitivos, como descomponer los problemas y ser flexibles para cambiar de métodos y objetivos).

El desarrollo del optimismo, la autoestima y la expectativa de éxito, están relacionados con las pautas de crianza y educación, evitando el proteccionismo y la crítica destructiva, favoreciendo la autonomía y los logros personales, utilizando el elogio y la pedagogía del éxito, complementado con la exigencia y la ayuda .

A nivel escolar es muy relevante la evolución, estudiada por Martín Covington, de la comprensión que tienen los niños y niñas de la relación entre el esfuerzo, la capacidad y el logro que se produce desde la infancia hasta la adolescencia: inicialmente esfuerzo es sinónimo de capacidad; de los 6 a los 10 años el esfuerzo se complementa con el factor capacidad innata; a partir de los diez algunos toman mal que su trabajo se vuelva más duro y requiera más tiempo, por lo que comienzan a desarrollar hábitos de postergar o evitar el trabajo; y a partir de los 13 se vuelven pesimistas sobre sus posibilidades de éxito. Ante este problema la mejor intervención es la prevención y la supervisión y apoyo familiar y la enseñanza de la habilidad de administración del tiempo (recursos de salud mental, que evita el estrés y aumenta eficacia laboral), así como cultivar hobbys, pues contribuyen a crear hábitos de trabajo.

Finalizamos este recorrido por las habilidades de la inteligencia emocional, con la empatía,

La capacidad de captar los estados emocionales de los demás y reacionar de forma apropiada socialmente (por oposición a la empatía negativa).

En la base de esta capacidad están la de captar los propios estado emocionales y la de percibir los elementos no verbales asociados a las emociones.

Su desarrollo pasa por fases como el contagio emocional más temprano, la imitación motriz, el desarrollo de habilidades de consuelo … pero el desarrollo de la empatía está fundamentalmente ligado a las experiencias de apego infantil (los hijos maltratados que se convierten en maltratadores).