VIVIR ESFORZANDOSE PARA EL CRECIMIENTO



…hasta que todos alcancemos la unidad propia de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios; hasta que seamos personas cabales; hasta que alcancemos, en madurez y plenitud, la talla de Cristo Efesios 4:13…


Cada día SON NUEVOS RETOS y NUEVOS DESAFIOS que prueban NUESTRA LEALTAD y nuestra HONESTIDAD
Hasta que seamos personas CABALES, MADURAS y CONSECUENTES con NUESTRAS CONVICCIONES.
Y es en el CAMINAR DIARIO que nos daremos CUENTA de AQUELLOS que PERSEVERANDO son FIELES asidos FUERTEMENTE a la BARRA DE HIERRO que los CONDUZCA al CAMINO DE LA VIDA.

….”Ruego que continuamente podamos asirnos a la barra de hierro que conduce a la presencia de nuestro Padre Celestial”…


No temiendo ni la BURLA ni el DESPRECIO de aquellos que SEÑALANDONOS nos MIRAN con SOBERBIA
Sabiendo que es en este ESFUERZO DE CONFIANZA y LEALTAD a DIOS que desarrolláremos nuestras HABILIDADES recibiendo del ESPIRITU DE PODER DONES tan EXTRAORDINARIOS que podamos PONERLOS al SERVICIO DE NUESTROS PROJIMOS .
Asi que NO TEMAMOS VIVIR CON AUTENTICIDAD para CRECER CADA DÍA en el PRECIOSO AMOR A DIOS.

…Pero es preciso que sean constantes en el cumplimiento de la voluntad de Dios, para que puedan recibir lo prometido. HEBREOS 10:36…


Y es en este ESPIRITU de SUPERACION que os SALUDO con mucha LUZ , PAZ y AMOR POR DAR.

POR MI CULPA…..POR MI CULPA…..POR MI CULPA

COMO MANEJAR LA CULPA…

El sentimiento de culpa es una faceta de la vida diaria que suele presentarse en muchas personas ante una situación o evento específico.

Sin embargo no todo es NEGATIVO en la CULPA

En realidad, tiene dos caras: un anverso amable, que a veces suele hacer a las personas asertivas que se responsabilizan de sus actos; y un reverso negativo, que paraliza e impide el crecimiento y el de los demás.


Manejar la culpa implica tomar las riendas de la vida, reconocer errores propios para aprender de ellos, y dejar que los demás puedan hacer lo mismo.


La culpa siempre pesa, ésta es la razón principal por la cual siempre se desea liberar de ella.

Muchas veces cuando las personas se sienten culpables, se les nota una especie de peso que afecta moralmente, emocionalmente y corporalmente a la vez.


Se trata de un peso que algunas personas cargan siempre sobre sus espaldas, ya que muchas veces viven adjudicándose las culpas de todo lo que ocurre a su alrededor; otras personas, en cambio, tratan de cargarlo sobre los demás, buscando culpables fuera o bien utilizando la culpa como una forma de chantaje emocional.


Pero tanto la culpa que se carga sobre hombros propios, como la que transfieren los demás, puede tener efectos perjudiciales para la salud, bienestar y relaciones.

De ahí que la culpa se presente a veces como una de las emociones más dañinas y destructivas que existen provocando el impedimento para pensar con claridad y planear las mejores soluciones a ejecutar en el futuro.

No obstante, la culpa es algo que puedes crear y sentirlo con facilidad en cualquier circunstancia, motivo por el cual es necesaria la precaución y la habilidad para enfrentar conflictos desde sencillos hasta aquellos de mayor complejidad.


Como todas las emociones, la culpa no es buena o mala en sí misma: todo depende de cómo se le afronte, muchas veces puede resultar perjudicial no es el hecho de sentir la culpa, sino la manera de vivirla e interpretarla.


Por este motivo, se debe de liberar de las formas inadecuadas de afrontarla más que de la culpa en sí.


Nuestro comportamiento se basa en una serie de normas que hemos interiorizado desde la infancia ya sea porque nos las han enseñado (familia, escuela, religión) o porque las hemos hecho nuestras a base de verlas a lo largo de nuestra vida (hay que obedecer sin rechistar, el trabajo es lo primero).


Muchas de nuestras normas internas a menudo suelen ser bastante rígidas o exageradas y a pesar de que ya no nos sirven las seguimos manteniendo en lugar de modificarlas.

La culpa viene, por tanto, cuando somos incoherentes con nosotros mismos, cuando nos alejamos de los valores que rigen nuestra vida.

Mirando hacia atrás en el tiempo todos reconocemos haber hecho algo de lo que sentirnos culpables, pero en ese momento de nuestra vida actuamos con los conocimientos, herramientas y capacidades que teníamos.

No podemos juzgar una acción del pasado con lo que ya sabemos en el presente.

Además, el hecho de estar siempre mirando hacia atrás reprochándonos algo no trae nada positivo, más bien al contrario, porque nos sume en la pasividad, nos deja a merced de otras personas o situaciones y nos dificulta responsabilizarnos de nuestra propia vida.

En las ocasiones en que los sentimientos de culpa son muy intensos pueden incluso provocar síntomas físicos como sensación de presión en el pecho, dolor de cabeza, dolor de estómago y tensión en cuello y hombros.

Además, hay que sumar los síntomas emocionales como son la agresividad hacia uno mismo en forma de reproches, crítica excesiva y desvalorización personal.

Las personas más proclives a experimentar sentimientos de culpa constantes tienen un patrón de pensamiento:

  • Polarizado: no existe término medio (las cosas son buenas o malas).
  • Rígido: normas estrictas que han de cumplirse siempre y bajo cualquier circunstancia, sin excepción.
  • Perfeccionista: alto nivel de exigencia en todo lo que se hace.
  • Negativo: se da más importancia a lo negativo sin tener en cuenta los aspectos positivos de las situaciones.

Las personas manifiestan la culpa de diversas formas:

  • Hay quien se siente culpable por todo lo que sucede, incluso si no es responsabilidad suya.
  • Hay quienes eluden su responsabilidad individual y le echan la culpa de todo a los demás.
  • Los hay que piensan que la culpa es de las circunstancias y por tanto nadie es responsable.

Cualquiera de estas tres formas de reaccionar es igualmente negativa, ya que no permite que asumamos la responsabilidad que nos corresponde o, por el contrario, la exagera.


En muchas ocasiones es normal vernos atrapados por la culpa por haber actuado de forma contraria a nuestros valores o por haber causado un daño real en otra persona, pero el problema no es sentir la culpa, sino en cómo manejamos estos sentimientos para que salga lo positivo de la situación.


Para ello podemos:

  • Adoptar una postura más flexible, dejando de lado el pensamiento rígido y polarizado. Hay que tener en cuenta que en la vida se dan multitud de situaciones que hacen necesario “romper las normas” para adecuarnos a las circunstancias del momento.
  • Asumir la responsabilidad que nos corresponde sin ir más allá. (p.ej.: una madre trabajadora se siente culpable porque su hijo ha sufrido una caída en la guardería y ella no estaba a su lado. Hay que entender que los accidentes, como tales, no son previsibles y que ella tiene que trabajar para mantener su casa.)
  • Subsanar el error: todos cometemos errores alguna vez y si ha habido alguno por nuestra parte, lo adecuado es tratar de corregirlo (p.ejem: pedir perdón a la persona dañada) y aprender de la experiencia para situaciones futuras, no sumirnos en el inmovilismo y la pena sin buscar soluciones.
  • No tratar de complacer siempre a todo el mundo. Vivir nuestra propia vida asumiendo las responsabilidades que nos corresponden, pero sin someternos a voluntades ajenas ni chantajes emocionales.

 

 

NUEVAS CIRCUSTANCIAS = NUEVOS PLANTEAMIENTOS

 

 

 

Tengo que pedir disculpas por esta semana de parón en la publicación de contenidos a todos los que tan bien acogisteis mi disposición a compartir aquello que se mueve en mi interior, lo cual yo soy el primero que anhela descubrir.

Pero sobre todo me pido disculpas a mí, pues el compromiso de este proyecto no era sino conmigo mismo, y por momentos he sentido que me he fallado, como tantas veces nos suele suceder.


PERO AQUÍ ME ENCUENTRO DE NUEVO, DISPUESTO A CONTINUAR LO QUE EMPECÉ, NO POR EL HECHO DE HABERLO EMPEZADO, COMO A VECES NOS HACEN CREER, SINO PORQUE SIGUE VIBRANDO EN MI CORAZÓN.


Y he de admitir que en este tiempo he notado mucho la falta de ese tiempo dedicado a mirar a mi interior y permitir que las palabras fluyan.

Aprovecho las circunstancias de compartir el proceso de adaptación que estoy viviendo.

Porque en la vida hay cambios importantes en muchos aspectos, estas nuevas circunstancias de vida necesitan un cambio de perspectivas y una adaptación de nuestra realidad, aprovechando todo nuestro potencial, todas nuestras habilidades para nuestro crecimiento personal.


HAY UN HECHO COMÚN ENTRE TODOS Y ES QUE NOS QUEJAMOS CONTINUAMENTE DE QUE NO TENEMOS TIEMPO, PERO NO ES CIERTO, TENEMOS TODO EL TIEMPO DEL MUNDO, SOLO QUE NO HEMOS APRENDIDO A APROVECHARLO.


Se trata de una cuestión de eficiencia y de presencia, pero hay que tener cuidado con la eficiencia, ya que puede llegar a ser muy peligrosa.

En el mundo actual, donde siempre queremos más y más, la eficiencia se vuelve en la mayoría de los casos un intento absurdo de saciar una sed de “hacer” que nunca será saciada.

Si nos empeñamos en seguir los ideales y objetivos de los demás, o de la sociedad, nunca habrá tiempo suficiente, pues siempre habrá algo más que hacer, y pocas veces esto coincidirá con lo que anhela nuestro corazón.

El objetivo de la eficiencia debería ser siempre nuestro propio bienestar.

Si en un momento determinado hemos elegido realizar una serie de tareas que nos llevan la mayor parte de nuestro día (trabajo, estudio, hijos, hogar, amigos, trabajo personal, comunidad…), es importante buscar la eficiencia para aumentar nuestro tiempo personal, y para aprovechar este al máximo.


PERO ES IMPORTANTE TAMBIÉN NO OLVIDAR NUNCA QUE INCLUSO ESO QUE ENTENDEMOS COMO “OBLIGACIONES”, REALMENTE NO LO SON, SON ELECCIONES DE VIDA TEMPORALES QUE PODEMOS CAMBIAR EN CUALQUIER MOMENTO, AUNQUE A MUCHOS NO LES INTERESE QUE SEAMOS CONSCIENTES DE ELLO.


Es importante pararse cada tanto a mirar que queremos en nuestra vida, y si estamos yendo en la dirección que deseamos.

Si es así, adelante, a continuar con fuerza, y si hay algo que cambiar, no hay excusa para no hacerlo.

Siempre habrá precios que pagar, y la única diferencia entre tomar un camino u otro es estar dispuesto a pagarlos, no hay lugar para la queja ya que, al fin y al cabo, es nuestra elección.


MÚLTIPLES RETOS SE PRESENTAN EN MI VIDA, AHORA MISMO EL PRINCIPAL ES ENCONTRAR EL EQUILIBRIO ENTRE MI VIDA INTERIOR, MI VIDA PERSONAL Y MI PROYECTO.


Es mi deseo poder continuar compartiendo este proceso a través de esta y otras vías.

La vida me ha dado la oportunidad hasta ahora de aprender muchísimas herramientas para alcanzar mi bienestar y el de los que me rodean en casi cualquier circunstancia, y ahora me está haciendo el regalo de poder poner esas herramientas en acción.

Por eso solo puedo acabar con una palabra:

 

Gracias.