HISTORIA DE AMISTADES Y DE TRAICIONES

Quisiera comentar un hecho que se da mucho en el trato diario entre personas y son “HISTORIAS DE AMISTADES Y TRAICIONES”


LA TRAICIÓN

La traición es una de las acciones más destructivas en las relaciones humanas.

Es una grave falta que se comete violando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener hacia otra persona, es ofender y agraviar deslealmente a la amistad, al amor o a la sinceridad.

Nos sentimos traicionados cuando se atenta contra nuestros principios o la confianza depositada, o cuando surge la deslealtad, la infidelidad o nos mienten o engañan.

Ante la traición dejamos de creer en la o las personas que nos traicionan. Nos sentimos burlados, defraudados y es muy difícil recuperar la fe de nuevo en quienes nos hayan traicionado.


La traición produce, en los traicionados, ira y rabia en los primeros momentos.

Genera de inmediato el deseo de agresión al traidor.

Luego, surge el rencor y el odio y las ganas de venganza.


Al mismo tiempo trae consigo un enorme dolor, la pérdida de la confianza en la pareja, el compañero, el amigo o la entidad en quien hayamos depositado nuestra fe o esperanza.

También, provoca pérdida de autoestima, sentimientos de minusvalía, humillación e impotencia, lo cual puede incitar la depresión.

El ser humano busca la justicia y cuando no la ve satisfecha se frustra.

Por su parte, el traidor pierde la amistad y el amor de sus cercanos o el respaldo de su comunidad.

Su remordimiento o el hecho de irse quedando solo, dado que poco a poco va siendo descubierto como lo que es, lo lleva a una vida muy vacía, a pesar de la riqueza que haya obtenido por sus actos.

Ante la traición la única cura que tenemos es hacerle ver al traidor que conocemos lo que hizo y expresarle nuestro perdón.

Y si fue el amor, la amistad, la fidelidad o la lealtad de un ser querido lo que fue vendido, debemos superar nuestra rabia, enterrar figurativamente la traición, hacer nuestro duelo, aprender de la experiencia y seguir hacia delante intentando siempre vivir espiritualmente, es decir siendo consciente, amando y obrando apropiadamente.


LA AMISTAD

La amistad es un sentimiento positivo entre dos personas que se inicia a través de una simpatía y estimación mutua.

Es considerada uno de los nexos más gratificantes y enriquecedores que puede tener el ser humano a lo largo de su vida.

No es casual que exista un dicho que dice que tener un amigo es tener un tesoro.

Muchas investigaciones han demostrado que, además del amor y el dinero, el factor que más se relaciona con la felicidad es la amistad .

Para muchos, los amigos son más que eso: son la prolongación de la familia.

En la mayoría de los casos, el amor que se cultiva en este tipo de relaciones llega a ser tan importante como el de un hermano.

Sin embargo, lo difícil no es hacer amigos, sino mantenerlos y que el vínculo se fortalezca en el tiempo.

Con los años, la amistad crece a través de la convivencia, los intereses en común, las preocupaciones, alegrías, triunfos y la seguridad de contar con un apoyo incondicional.

Si eres de las que mantiene el contacto con sus antiguos compañeros de juventud , entonces puedes sentirte afortunada, aquí te damos unos tips para mantener esa amistad siempre viva.


1.- Compartir. El tiempo es uno de los elementos fundamentales para mantener una amistad. Por más ocupada que tengas la agenda, guarda siempre tiempo para salir con tus amigos; seguramente, vas a disfrutar el doble si tienes su compañía. Y si no puedes verlos personalmente, encuentra, a través de los llamados, los chats o Skype, la posibilidad de estar en contacto.

2.- Comunicación. La comunicación es uno de los factores más importantes y es la mejor forma de prevenir malos entendidos y problemas. La mejor comunicación es la que no hay que planificar, sino que surge de forma espontánea y transparente. Cuando tengas algún problema acude a tus amigos, siempre va a ser gratificante tener alguien que te escuche y te dé una opinión honesta.

3.- Sinceridad. La pedagoga Raquel Rodríguez asegura que algo fundamental entre amigos es la sinceridad. Decir siempre la verdad, por amarga o desagradable que sea, ayuda a mantenerse unidos y a enmendar los errores. La capacidad que desarrollen para entenderse y decir las cosas que quizás el otro no quisiera escuchar es muy importante para que la relación perdure en el tiempo.

4.- Empatía. La capacidad de ponerse en el lugar del otro y entender sus sentimientos es un gran símbolo de amistad.


Física Cuántica y Experiencia Sensorial

Me gusta aprender de todo lo que me pasa en mi vida porque creo que cada circunstancia, cada momento, cada instante vivido es una buena oportunidad para crecer.

La vida esta hecha de momentos, de segundos, de minutos que podemos saborear con intensidad, cada experiencia es única e irremplazable.

Nuestro 5 sentidos son la puerta de entrada a todas esas experiencias, desde la experiencia más dolorosa, hasta la más satisfactoria, ¡todo es necesario para nuestro crecimiento! La pregunta es obvia ¿Cómo enfrentar todas estas situaciones?

A esa pregunta tenemos que dar una respuesta y quisiera darla desde la “física cuántica” que es una nueva manera de percibir las cosas.

Quisiera comentar que esta nueva visión de la vida da lugar a muchísimas “interpretaciones de la vida” pues si hemos de moldear nuestra existencia conforme a nuestros pensamientos “cada cual puede dirigir su vida de la forma que interprete su realidad

La mente es “maravillosa” es un instrumento perfecto y valiosísimo que tiene como objetivo el raciocinio, el pensamiento… y que bien utilizado tiene infinitas ventajas.

La otra cara de la moneda es entrar en un bucle de identificación personal con la mente, en el que poco a poco uno se olvida de sentir.


Más allá de la mente está el “espíritu” que podríamos definir como los “sentidos” y más allá del “espíritu” esta “Dios” el creador de los “espíritus” y el guiador de nuestras “almas” ¡que creas o no en Dios! La realidad es que hay un “más allá” que la ciencia no puede definir.


En todas las culturas está la “búsqueda del más allá” la interconexión del “espíritu” con “el ser Supremo” lo que llamamos hoy día “física cuántica” y es que es un mundo apasionante que fusiona la ciencia con la “espiritualidad


Yo siempre he creído que “razón y religión” nunca han estado negadas y que la “fe” es cuestión de “raciocino” y de “sabiduría” es decir las “neuro-conexiones” del alma con el cuerpo.


Nuestro ritmo de vida está dominado por la mente y en muchas ocasiones el cuerpo es considerado bien como un simple instrumento que obedece los dictados de la mente bien como el resultado de horas de ejercicio, sol y cuidados estéticos.

El cuidado del cuerpo y de la mente está intrínsecamente unido, son un tándem inseparable.

Cuando funcionan, son un sistema perfecto… pero tan pronto descuidamos nuestros pensamientos, nuestra dieta o nuestro ritmo de vida el equilibrio se trunca y puede aparecer el malestar, el cansancio o la enfermedad.

Por ejemplo hoy día me he tenido que quedar en casa por prudencia, entreno 6 días a la semana y no dejo mi cuerpo descansar, pero el cuerpo me habla , me lanza mensajes y hay que saber escuchar su cuerpo.

La mente conectada con el cuerpo debe percibir estos mensajes, y el mensaje de hoy es ¡cuidado Josu! Si entrenas más fuerte y no me cuidas ¡me voy a debilitar y voy a enfermar!

Así que mensaje ¡captado!

Stop, hoy no hay sesión de spinning y hay descanso todo el fin de semana.

El cuerpo habla, el cuerpo se expresa.

Nos pide a gritos un descanso, un parón, un “desconectar de la mente” para conectar con la esencia, con quienes somos realmente.

Ese aviso a la desesperada se produce, en última instancia, a través de la enfermedad, entendida ésta como “ausencia de salud”.


Según dispone la Constitución de 1946 de la Organización Mundial de la Salud, podemos definir la “salud” como “el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones y/o enfermedades.. También puede definirse como el nivel de eficacia funcional y/o metabólica de un organismo tanto a nivel micro (celular) como en el macro (social)”.


Así que atención con lo que nuestro cuerpo nos dice, nos habla…

Cuando nuestro cuerpo se expresa en forma de enfermedad, es cuando nos preocupamos, vamos al médico y nos recetan medicamentos, si bien esa situación es el resultado de meses o años de estrés, angustia y acumulación de toxinas.

Es en ese momento, cuando entonces nos angustiamos al ver que ese malestar afecta a nuestra rutina, rompe nuestros esquemas e imposibilita o dificulta el llevar a buen puerto nuestros planes y objetivos.

Porque en el fondo vivimos como si no fuéramos a morir nunca.

Por eso, una vez que el cuerpo da la señal de alarma hay que ponerse manos a la obra….y para los que todavía no estén en la fase en la que el cuerpo “habla”, pues mejor que mejor.

Pueden tomar conciencia de su cuerpo y descubrir a través de él el bienestar y la salud de forma preventiva.

¿Y cómo iniciamos el cuidado corporal?

¡preocupándonos por nuestra salud integral!

Desde la aportación de los nutrientes a través de la alimentación, a lo que hay que añadir la respiración (tanto la calidad del aire como la forma de respirar) y la luz solar.


Una dieta abundante en frutas y verduras, cereales y arroz integrales, pescado azul y proteínas de origen vegetal acompañadas de aceite de oliva, frutos secos y cantidades razonables de carne y otras proteínas de origen animal se configura como una buena base para una buena salud.


Pero no es suficiente.

También es importante hacer ejercicio semanalmente, cada uno adaptándolo a su estilo, posibilidades y ritmo de vida.

Pese a todo, tampoco es suficiente.

Nuestro cuerpo almacena toxinas, las cuales provienen tanto de la propia alimentación (residuos de pesticidas, y otros productos químicos utilizados en el proceso de cultivo y alimentación de animales) como del aire que respiramos.

Hasta aquí nada nuevo.

Pero junto a este tipo de toxinas encontramos las toxinas emocionales: aquellas que crea nuestra propia mente y que se van acumulando en el cuerpo en forma de retención de líquidos, contracturas musculares, espasmos nerviosos, ansiedad, etc.

Es ahí donde debemos estar muy atentos.

Cada ser humano debe tomar conciencia de la necesidad de iniciar ese camino de introspección, de la forma y el modo que más le satisfagan.

Hay personas que quizá no sientan la necesidad de parar, por no detectar la ansiedad, con sus problemas de insomnio, palpitaciones, problemas digestivos derivados del estrés.

Quizá haya personas que no perciban la necesidad de respirar profundamente, mirar a su alrededor y observar su entorno, tomar contacto con la naturaleza o simplemente disfrutar de un buen libro.

Sin embargo muchas personas, y cada vez más, acuden a la consulta del médico con una sensación de malestar general, insomnio, nerviosismo, trastornos del estado de ánimo, dolores difusos.


Es importante saber detectar estas cosas porque nos cuerpo nos habla, de la misma manera que siento hoy la necesidad de parar mis entrenamientos porque me siento débil y sin fuerza.


Es que no siempre somos conscientes, de las sensaciones y emociones que pueden estar haciéndonos sufrir.

Es un hecho que el ser humano, aunque hable con frecuencia de las emociones e incluso de sus propias emociones, no sea consciente en la mayoría de las ocasiones de que las siente o de que éstas repercuten en su estado anímico y en su vida de relación.

Las emociones son ciertas reacciones de índole tanto psicológicas como fisiológicas, que plasman la adaptación del individuo ante ciertos estímulos (recuerdos significativos, vivencia de un suceso, percepción de lugares, objetos o personas).

Psicológicamente, las emociones influyen en la atención y en las respuestas del individuo, así como también, fisiológicamente, modulan una batería de respuestas biológicas que van desde el lenguaje verbal y no verbal hasta manifestaciones del sistema nervioso autónomo como la frecuencia cardíaca y respiratoria, la salivación, la contracción de los músculos de fibra lisa (digestivos, urinarios, respiratorios), la sudoración, la dilatación de las pupilas o la rubefacción facial entre muchas otras respuestas de nuestro organismo.

Nuestra visión del cuerpo debería cambiar hacia la de un ser compuesto de millones de células que se comunican entre sí para actuar como un todo, nuestro cuerpo es como una comunidad de vecinos o los habitantes de una ciudad.

Los ciudadanos usamos internet, el lenguaje oral, las cartas, los mensajes, el tacto para relacionarnos y coordinarnos entre nosotros.

El cuerpo utiliza otro tipo de mensajes o lenguaje para coordinar el funcionamiento.

Este leguaje lo componen todas estas sustancias (hormonas, neuropéptidos, neurotransmisores, citocinas, peptidos digestivos, endoteliales y otros cientos que se van descubriendo continuamente).

Cada una de ellas tiene un significado para la célula “hola estoy cansad@“, “me hace falta más agua“, “tengo demasiado estrés“, “necesito un descanso“, “tengo hambre“, “estoy deprimido“, “he comido mucho azúcar“, “necesito dormir“, “a la carga que nos atacan“, “esta situación no me conviene” o “esto está demasiado sucio, necesitamos limpiar“… hay que estar atentos a los mensajes que envía el cuerpo cuando tenemos síntomas y enfermedades.

Aquí entramos en un mundo complejo entre Psique (mente, emociones y percepciones) – Neuro (sistema nerviso) – Endocrino – Inmunologia, todo interconectado para producir salud o enfermedad.

Aunque es muy complejo, lo que es bastante evidente, es que una vida en continuo estrés y los pensamientos y las emociones “negativas” deterioran el funcionamiento inmunitario global, y una vida mental y emocional equilibrada, vida activa pero relajada, el pensamiento positivo y las buenas relaciones sociales, mantiene el sistema inmune en condiciones óptimas de funcionamiento.

En la interacción inmunoendocrina es donde las relaciones son más claras y directas.

Siendo simplista y sin ser del todo exacto, por ejemplo (hay muchos mas ejemplos):


El estrés agudo puede hiperactivar la respuesta inmune por medio de las catecolaminas que libera el sistema nervioso vegetativo a las galndulas suprarenales. Si estamos ansiosos nuestros linfocitos también se “estresan” y empeoran algunas enfermedades autoinmunes, las alergias o el asma


El estrés crónico deprime la inmunidad a través de las secreción de cortisol (corticoides del propio cuerpo), nuestros linfocitos se “deprimen” dejando de realizar bien su función, haciéndonos más propensos a catarros, infecciones o a desarrollar algunos tipos de cánceres.

El sueño y los ritmos de vida sincronizados con el día y la noche son imprescindibles para un buen funcionamiento del cuerpo.

La melatonina parece que mejora de la respuesta inmune y contrarresta en parte el efecto inmunosupresores del envejecimiento, de los corticoides, del estrés.


“El cuerpo grita que hay que cambiar algo” o “Mi enfermedad soy yo” no todos los tipos de estrés afectan por igual.


El estrés laboral y el consecutivo a relaciones personales afecta más a la respuesta inmune que otros tipos de estrés, así como las situaciones de estrés mantenidas más de 1 mes favorecen más las infecciones víricas y bacterianas que las que duran menos.

Las personas con un buen apoyo social, la misma situación del estrés les afecta mucho menos que aquellas que no lo tienen.

Nuestra mente y nuestras emociones influyen irremediablemente en la salud de nuestro cuerpo y en su capacidad para enfermar y recuperarse.

Mente y emociones influyen en el cuerpo a través del sistema nervioso vegetativo y de las secreciones hormonales, y éstos sobre el sistema inmunitario modulando su respuesta.


Las enfermedades son el resultado de un desequilibrio a nivel bio-psico-social-medioambiental y han de verse como un aviso del cuerpo de que hay que cambiar algo en nuestra vida.


Nuestra mente se comunica con nuestras células, nuestras células se comunican entre sí y con nuestra mente.

Los síntomas nos ayudan a tomar conciencia para iniciar un cambio en nuestra vida.

Si no les hacemos caso, seguiremos enfermando.

La psicoterapia para enfermedades funcionales puede aportar más beneficios que los tratamientos farmacológicos.

También como complemento de tratamientos de otras enfermedades como algunas autoinmunes o el cáncer pueden ser beneficiosas.

¡Hablaremos más de estos asuntos!

Inteligencia Emocional

El término inteligencia emocional fue utilizado por primera vez en 1990 por Peter Salovey de Harvard y John Mayer de la New Hampshire, como la capacidad de controlar y regular los sentimientos de uno mismo y de los demás y utilizarlos como guía del pensamiento y de la acción.

La inteligencia emocional se concreta en un amplio número de habilidades y rasgos de personalidad: empatía, expresión y comprensión de los sentimientos, control de nuestro genio, independencia, capacidad de adaptación, simpatía, capacidad de resolver los problemas de forma interpersonal, habilidades sociales, persistencia, cordialidad, amabilidad y respeto.

El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas.

Dentro de las habilidades de la inteligencia emocional encontramos las siguientes:

La primera, la toma de conciencia y expresión de las propias emocioneses la capacidad de reconocer una emoción o sentimiento en el mismo momento en que aparece y constituye la piedra angular de la inteligencia emocional.

Hacernos conscientes de nuestras emociones requiere estar atentos a los estado internos y a nuestras reacciones en sus distintas formas (pensamiento, respuesta fisiológica, conductas manifiestas) relacionándolas con los estímulos que las provocan.

La comprensión se ve facilitada o inhibida por nuestra actitud y valoración de la emoción implicada: se facilita si mantenemos una actitud neutra , sin juzgar o rechazar lo que sentimos, y se inhibe la percepción consciente de cualquier emoción si consideramos vergonzosa o negativa.

La captación de las emociones está además relacionada con la salud; al tratarse de impulsos tendentes a la acción (por manifestación comportamental, cambio de la situación o la reestructuración cognitiva) su persistencia origina problemas fisiológicos, e lo que denominamos somatizaciones.

Su adiestramiento es fruto de la mediación de adultos iguales, a través del aprendizaje incidental, centrando la atención en las manifestaciones internas y externas, especialmente no verbales, que acompañan a cada estado emocional y la situación que las origina.

La expresión voluntaria de distintas emociones, su dramatización, es un camino eficaz de modelado y aprendizaje de las mismas.

La segunda de las habilidades es la capacidad de controlar las emociones, de tranquilizarse a uno mismo, de desembarazarse de la ansiedad, la tristeza y la irritabilidad exageradas.

No se trata de reprimirlas sino de su equilibrio, pues como hemos dicho cada una tiene su función y utilidad.

Podemos controlar el tiempo que dura una emoción no el momento en que nos veremos arrastrados por ella.

El arte de calmarse a uno mismo es una de las habilidades vitales fundamentales, que se adquiere como resultado de la acción mediadora de los demás, es decir, aprendemos a calmarnos tratándonos como nos han tratado, pero aprendible y mejorable en todo momento de la vida.

En relación al enfado hay que conocer que su detonante universal es la sensación de hallarse amenazado, bien real o simbólicamente.

Consiste desde la perspectiva hormonal en una secreción de catecolaminas que producen un acceso puntual y rápido de energía y una descarga adrenocortical que produce una hipersensibilidad difusa que puede durar hora o incluso días, descendiendo progresivamente nuestro umbral de irritabilidad.

Podemos pues decir que el enfado se construye sobre el enfado; que cada pequeño incidente nos predispone a reaccionar nuevamente enfadándonos con causa menores y a que la reacción sea cada vez más violenta

También podemos afirmar que es la emoción mas persistente y difícil de controlar, aunque el peor consejero es la creencia errónea de que es ingobernable.

Lo importante para su control es intervenir en la cadena de pensamientos hostiles que los alimenta.

Y entre las técnicas que han demostrado su eficacia destacan ante la reacción ya provocada: la relajación, la comprensión  y una actitud contraria al enfado (quien se enfada tiene dos trabajos: enfadarse y desenfadarse).

En cuanto a la catarsis y la expresión abierta del enfado no parece surtir el efecto deseado, al contrario, según la anatomía del enfado es contraproducente.

Respecto al miedo, conviene recordar que como reacción ante un peligro real y objetivo, tiene un indudable valor adaptativo y está relacionada con la conducta de huída o lucha, para las cuales el organismo se prepara biológicamente mediante la movilización de sus recursos energéticos.

Cuando esta movilización de los recursos energéticos se origina ante causas más subjetivas o difusas, y de forma más persistente, también ante las más variadas actividades que suponen un reto, la emoción resultante la podemos denominar ansiedad.

La ansiedad se ha relacionado con el rendimientos o el éxito en la actividad, concretamente en la escolar, comprobando que mientras que a niveles moderados es beneficionsa e imprescindible, su exceso es contraproducente.

El componente fisiológico de la ansiedad es controlable a través de las técnicas de relajación.

El componente cognitivo (la preocupación) responde ante estrategias de cambio del foco de la atención, la autocrítica de las creencias asociadas, inducción activa de pensamiento positivo, la utilización del sentido del humor.

El componente conductual, evitación y lucha, requiere desensibilización, prevención o autoinstrucciones.

Sin alvidar que una buena prevención de la ansiedad es el aumento del ejercicio, una dieta baja en calorías, una cantidad apropiada de sueño y descanso…. es decir, los hábitos de conducta asociados al incremento de la secreción de serotonina.

Respecto a la tristeza, en su manifestación extrema, desadaptativa, la depresión, volvemos a destacar el uso de estrategias de modificación de conducta y cognitivas. Y además la utilización de la tercera de las habilidades de la inteligencia emocional, el optimismo.

La habilidad de motivarnos, el optimismo, es uno de los requisitos imprescindibles cara a la consecución de metas relevantes y tareas complejas, y se relaciona con un amplio elenco de conceptos psicológicos que usamos habitualmente: control de impulsos, inhibición de pensamientos negativos, estilo atributivo, nivel de expectativas, autoestima.:

·   El control de los impulsos, la capacidad de resistencia a la frustración y aplazamiento de la gratificación, parece ser una de las habilidades psicológicas más importantes y relevantes.

·   El control de los pensamientos negativos, veneno del optimismo, se relaciona con el rendimiento a través de la economía de los recursos atencionales; preocuparse consume los recursos que necesitamos para afrontar con éxito los retos vitales y académicos.

·   El estilo atributivo de los éxitos y fracasos, sus implicaciones emocionales y su relación con las expectativas de éxito es una teoría psicológica que contribuye enormemente a nuestra comprensión de los problemas de aprendizaje y a su solución.

·   La autoestima y su concreción escolar, autoconcepto académico o expectativas de autoeficacia, son conceptos que podemos relacionar con la teoría de la atribución; además consideramos al autoconcepto como uno de los elementos esenciales no sólo del proceso de aprendizaje escolar, sino también de salud mental y desarrollo sano y global de la personalidad.

La capacidad de motivarse a uno mismo se pone especialmente a prueba cuando surgen las dificultades, el cansancio, el fracaso, es el momento en que mantener el pensamiento de que las cosas irán bien, puede significar el éxito o el abandono y el fracaso (aparte de otros factores más cognitivos, como descomponer los problemas y ser flexibles para cambiar de métodos y objetivos).

El desarrollo del optimismo, la autoestima y la expectativa de éxito, están relacionados con las pautas de crianza y educación, evitando el proteccionismo y la crítica destructiva, favoreciendo la autonomía y los logros personales, utilizando el elogio y la pedagogía del éxito, complementado con la exigencia y la ayuda .

A nivel escolar es muy relevante la evolución, estudiada por Martín Covington, de la comprensión que tienen los niños y niñas de la relación entre el esfuerzo, la capacidad y el logro que se produce desde la infancia hasta la adolescencia: inicialmente esfuerzo es sinónimo de capacidad; de los 6 a los 10 años el esfuerzo se complementa con el factor capacidad innata; a partir de los diez algunos toman mal que su trabajo se vuelva más duro y requiera más tiempo, por lo que comienzan a desarrollar hábitos de postergar o evitar el trabajo; y a partir de los 13 se vuelven pesimistas sobre sus posibilidades de éxito. Ante este problema la mejor intervención es la prevención y la supervisión y apoyo familiar y la enseñanza de la habilidad de administración del tiempo (recursos de salud mental, que evita el estrés y aumenta eficacia laboral), así como cultivar hobbys, pues contribuyen a crear hábitos de trabajo.

Finalizamos este recorrido por las habilidades de la inteligencia emocional, con la empatía,

La capacidad de captar los estados emocionales de los demás y reacionar de forma apropiada socialmente (por oposición a la empatía negativa).

En la base de esta capacidad están la de captar los propios estado emocionales y la de percibir los elementos no verbales asociados a las emociones.

Su desarrollo pasa por fases como el contagio emocional más temprano, la imitación motriz, el desarrollo de habilidades de consuelo … pero el desarrollo de la empatía está fundamentalmente ligado a las experiencias de apego infantil (los hijos maltratados que se convierten en maltratadores).

Feliz Espíritu de la Navidad

Siempre es bueno alimentar el Espíritu de la Navidad a lo largo del año para que cuando lleguen estas fechas podamos disfrutarlas plenamente y que sea una verdadera celebración de ¡un año más juntos! … en la oficina, el despacho o en nuestra casa y con nuestros amigos.

El espíritu de la [Auto]Estima, que nos muestra qué hemos logrado, ganado y aprendido, qué oportunidades nos ha facilitado su desarrollo y qué podemos seguir aprendiendo o trabajando el año que viene.

El espíritu de la Asertividad, que nos muestra cómo hemos dotado de mejor expresión y contenido nuestro lenguaje … y dónde podemos seguir trabajando para ganar en eficiencia y eficacia, es decir, seguir mejorando nuestra expresión.

El espíritu de la Empatía, que bien acompañado de sus “hermanos”, nos muestra vías alternativas para llegar a soluciones convergentes, gracias a la comprensión que aporta el haber vivido situaciones o saber que ¿te podría tocar a ti vivir esa situación? Es el “hoy por ti, mañana por mí” o viceversa, tanto monta … y saber que en ese “hoy por …”, puede ser una mejora que nos vendrá estupendamente …

¡Feliz Navidad y que el Espíritu de la Navidad nos acompañe y nos inspire para que sea la mejor Navidad de nuestras vidas!